Sigue creciendo la demanda de cursos ‘online’, en competencia con la enseñanza tradicional en aulas físicas y menos flexible.

Texto de Anna León Mir

Hace 25 años nacía la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) con el propósito de facilitar el aprendizaje y reciclaje a cualquier edad mediante el uso de las TIC. En la actualidad, la UOC cuenta con 73.081 alumnos matriculados de numerosos países (dos décadas atrás apenas eran 206), 77.956 graduados, de los que el 92% tiene trabajo, y 4.721 miembros de personal docente (propio y colaborador) por curso. Su programa formativo incluye: 25 grados; 48 másteres universitarios; 295 másteres propios, posgrados y especializaciones; 396 seminarios, cursos de idiomas, asignaturas libres y MOOC (Massive Open Online Course) y programas de doctorado, lo que da una idea de porqué se la considera una de las primeras universidades en línea del mundo. En general, un 94 % de los alumnos son españoles, un 2% latinoamericano y un 4% del resto del mundo. Por comunidades autónomas, Catalunya encabeza la lista de estudiantes matriculados, con 31.744 en el año 2018, seguida de la Comunidad Valenciana, con 3.546 estudiantes, y Madrid, con 3.306 alumnos.

La UOC es uno de los casos de éxito relevantes de centros que imparten formación a distancia, sector que moverá, presumiblemente, una cifra de negocio entre un 6-7% anual durante el periodo 2019-2020, llegando a superar los 1.700 millones de euros en todo el país a finales de este año. Estas expectativas afianzan la tendencia al alza observada en los ejercicios 2017-2018, con crecimientos anuales cercanos al 7%, y facturando 1.500 millones a 31 de diciembre del año 2018. Son algunas de las conclusiones del estudio “Formación a distancia”, elaborado por el Observatorio Sectorial de la Consultora DBK. A pesar del contexto de desaceleración económica que se empieza a intuir, parece que este no afectará ni a la oferta, cada vez más amplia, ni a la demanda de cursos, másteres o grados online.

En los últimos años, la enseñanza no presencial ha seguido ganando peso frente a la modalidad semipresencial, acaparando el 67% del total en el ejercicio 2018. Los estereotipos que discriminaban el e-learning se vienen abajo gracias a las nuevas tecnologías y la mayor demanda de programas académicos. Hoy en día, no importa tanto si el máster o el posgrado se ha cursado en un aula física o no; se valora el prestigio del centro y la calidad de la enseñanza (eso sí, homologada). Todo ello hace prever la entrada, a corto y medio plazo, de nuevos competidores, entre universidades y escuelas de negocios. La consultora augura un creciente grado de rivalidad en la captación de clientes, competitividad que influirá en el desarrollo de programas adaptados a las necesidades de la demanda, inversión en nuevas tecnologías y búsqueda de estudiantes en los mercados internacionales.