Patentar una idea es un concepto abstracto que debe ser explicado para comprender las diferentes vías de protección que ofrece la legislación actual.

Autor: IGNASI ESPIELL GÓMEZ, jefe del Departamento de Patentes en Volartpons

En primer lugar, se puede proteger una solución técnica a un problema técnico. Este tipo de idea se conoce vulgarmente como un invento o invenciones y se protege mediante una patente. Las patentes pueden ser de diferentes clases. Por supuesto las patentes pueden proteger un producto, pero también procesos industriales y usos concretos de inventos ya conocidos.

En segundo lugar, se puede proteger la apariencia externa de un producto. La apariencia externa es aquella que capta visualmente el consumidor del producto y se protege mediante diseño industrial. El diseño industrial no protege el funcionamiento del producto sino simplemente su forma externa. La apariencia puede ser la suma de una forma, unos colores y una textura.

En tercer lugar, se puede proteger el nombre con el que identifica un producto o servicio. Este tipo de protección se conoce como marca.

En cuarto y último lugar se puede proteger la expresión de una idea. Este tipo de protección es la propiedad intelectual o derechos de autor. Este tipo de registro no protege la idea en sí sino simplemente la expresión de dicha idea.

Las ideas de negocio
Si uno ha estado atento a la explicación puede concluir que ninguna de las protecciones detalladas protege una idea de negocio, y estará en lo cierto. La legislación actual no prevé una protección para las ideas de negocio. Consecuentemente cualquiera puede copiar legalmente la idea de negocio de un tercero.

Para matizar esta afirmación tan contundente conviene explicar que, si bien las ideas de negocio no son protegibles como tales, hay ciertos elementos de las ideas de negocio que sí son protegibles. ¿Como? Mediante los registros explicados anteriormente.

A modo de ejemplo: la idea de negocio de “vender palomitas en los cines” no es protegible como tal. Pero sí que es protegible como patente la máquina de hacer palomitas en grandes cantidades para llevar a cabo dicha idea de negocio. También es protegible la forma del envase donde se venden las palomitas como diseño industrial. Y, por último, si las palomitas se venden con un nombre concreto este puede ser protegido como marca.

Si el que ha tenido la idea de negocio decide proteger los elementos protegibles muy probablemente pueda bloquear en cierta medida su competencia.

La patente
Sin duda la mejor protección es la patente. La patente protege invenciones. El alcance de la invención se establece en la redacción de la patente, por lo que es posible proteger una invención de manera muy genérica siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos.

La ley de patentes establece que para que una invención sea patentable debe ser nueva a nivel mundial. Existe novedad cuando la invención no ha sido divulgada de manera idéntica en ninguna parte del mundo. La invención también tiene que tener actividad inventiva. No vale con que se modifique ligeramente una invención ya conocida para poder patentar dicha modificación. Las diferencias entre la invención a patentar y la invención más próxima ya conocida no deben ser obvias para un experto en el sector de la técnica. Y, por último, la invención debe ser industrializable o aplicable en una industria. Este último requisito evita que se puedan patentar teorías abstractas, o invenciones que vayan en contra de las normas físicas; es decir invenciones imposibles.

Cuando una persona o una empresa ha desarrollado una invención y, tras investigar el estado del arte, considera que la invención cumple con los requisitos de novedad, actividad inventiva y aplicación industrial, generalmente inicia los trámites para proteger su invención como patente. Hay que recordar que, si dicha persona o empresa decide vender o mostrar su invención antes de patentarla, posteriormente ya no la podrá patentar al no ser nueva en el momento que se solicita.

La documentación necesaria para solicitar una patente puede parecer sencilla a primera vista. Simplemente se requiere una memoria descriptiva donde se explique la invención, unas reivindicaciones donde se establezca concretamente la protección deseada, unos dibujos de la invención y un petitorio con los datos del titular y de los inventores. El problema está en que una mala redacción de la memoria o en las reivindicaciones afecta fuertemente a la protección que otorgará la patente. Un ejemplo de mala redacción: aquella que define demasiado concretamente la invención de tal manera que un tercero con una pequeña modificación ya no la infrinja. El problema es aún mayor cuando uno lee la ley y descubre que la documentación inicialmente presentada no puede corregirse fácilmente sin perder la fecha de solicitud. Dada la dificultad del tema y la importancia de una buena protección para el negocio, existen profesionales en la redacción y tramitación de patentes. Estos profesionales son los agentes de la propiedad industrial o los agentes de patentes europeas.

Una vez se tenga toda la documentación preparada hay que depositarla ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), que inmediatamente emitirá un resguardo de solicitud que será el documento que establezca el punto de inicio de los derechos de la patente. A partir de la fecha de solicitud, la invención ya puede ser divulgada sin riesgo a afectar al proceso de patente. En la práctica, una vez presentada la patente, la persona o empresa que ha desarrollado la invención comienza a presentar la invención a posibles clientes, proveedores, inversores.

La OEPM, tras revisar los requisitos formales exigidos, realizará una búsqueda internacional con el objetivo de detectar los documentos del estado del arte (las invenciones más parecidas) que puedan afectar a la novedad, actividad inventiva y la aplicación industrial de la invención que se pretende proteger y elaborará una opinión escrita que trasladará al solicitante de la patente.

El solicitante de la patente deberá entonces limitar el alcance de la protección de su invención y solicitar el examen de fondo. La OEPM revisará de nuevo los requisitos de patentabilidad y procederá a conceder o denegar la patente. En caso de conceder la patente, la OEPM publicará la concesión en un Boletín de la Propiedad industrial para que terceras personas puedan presentar oposición.

Las patentes, al igual que los otros registros de propiedad industrial, tienen carácter territorial por lo que solo ofrecen protección en aquellos países donde estén registrados. La ley establece un periodo de 12 meses, ampliable a 30 meses, a contar de la fecha de solicitud de la primera patente para solicitar la misma patente en otros países. Si el solicitante no aprovecha este periodo ya no podrá solicitar protección para la misma invención en otros países.

Los derechos
Las patentes, los diseños industriales y las marcas son propiedades y como tales pueden explotarse directamente, venderse o alquilarse. Los negocios basados en la propiedad industrial son cada vez más habituales. A modo de ejemplo, en el sector de los dispositivos electrónicos donde los usuarios exigen la última tecnología, la licencia de patentes es recurrente con el fin de poder ofrecer la tecnología punta a sus usuarios sin riesgo a infringir los derechos de patentes del creador de dicha tecnología.

Las patentes y otros derechos de propiedad industrial otorgan derechos exclusivos a su titular. En caso de que un tercero infrinja dichos derechos, el titular de la patente puede perseguir al infractor para que cese con la infracción, pero sobre todo para que pague los daños y perjuicios ocasionados. Las indemnizaciones por infracción de una patente pueden ser millonarias tal y como se puede leer en la prensa. Por ejemplo, la empresa Samsung ha sido condenada a pagar 460 millones de euros a Apple por la infracción de varias patentes.

En conclusión, patentar una idea de negocio no es posible pero sí que es posible patentar elementos de dichas ideas de negocio mediante el registro de patentes, diseños industriales y marcas. Estos registros son barreras de entrada que impiden en cierta medida que la idea de negocio sea copiada y consecuentemente son activos muy importantes a la vez que muy valiosos en términos económicos para sus propietarios e inversores.