Criptomonedas

Autor: Angel Niño / Profesor de MBIT School, especialista en tecnologías blockchain

Hacía un mundo sin intermediarios

Primero fue el bitcoin pero en la actualidad existen ya más de 1.500 criptomonedas, y todas usan la idea original basada en la descentralización y la eliminación de intermediarios.

Hoy podemos conectarnos con cualquier parte del mundo, acceder a toda la información de internet, comprar sin esperas, ni largas colas y recibiendo cómodamente los productos en nuestra casa… y todo eso desde nuestro teléfono, cómodamente sentados en nuestro sofá.

Pero hay cosas que con la gran evolución de internet y nuestros cambios de hábitos de consumo aun no podemos hacer. Por ejemplo, no podemos enviar dinero a ningún sitio, sin intermediarios.

Cuando realizamos alguna compra virtual estamos utilizando las redes privadas de esos intermediarios, ya sean bancos, tarjetas de créditos, o pasarelas de pago. El dinero, por tanto, no viaja por internet, el dinero viaja entre las bases de datos de estas entidades, a las cuales, supuestamente ningún agente externo puede acceder. Esa intermediación, como se puede suponer, tiene un coste (en tiempo y dinero) que, como todos sabemos, paga el usuario.

EL NACIMIENTO DE BITCOIN

En 2008, tras una crisis que pasará a la historia por el estallido de una gran burbuja, una persona (o grupo de personas), de la cual no se conoce su verdadera identidad (se le conoce por su alias, Satoshi Nakamoto) crea una plataforma compleja y descentralizada basada en un registro de cadenas de bloques que no puede ser pirateado, conocido como bitcoin.

El verdadero potencial del bitcoin no era la moneda virtual como tal (que también), el gran avance fue la creación de una tecnología que generaba más confianza que los propios intermediarios, está tecnología se llamaba blockchain.

Blockchain, palabra que durante este año todos hemos escuchado, no es más que una cadena de bloques (también se conoce como libro de contabilidad distribuido), en otras palabras, quizás más fáciles de entender, se trata de una base de datos distribuida que registra bloques de información y los entrelaza (mediante criptografía) para facilitar la recuperación de la información y verificar que no se han modificado.

La robustez de blockchain es su factor fundamental para eliminar intermediarios, porque la propia solidez de la misma (han pasado más de 9 años y no se ha podido piratear) crea la confianza necesaria para que los agentes externos depositen su información sin miedo a que esta pueda ser eliminada o modificada.

Esta tecnología lleva funcionando 9 años y, salvo pequeños grupos de desarrolladores, todo el mundo al escuchar hablar de bitcoin pensaba en algo que no llegaría a nada.

¿POR QUÉ AHORA TODO EL MUNDO HABLA DE BITCOIN?

Para amortiguar lo máximo posible los efectos de la gran crisis del 2008, los bancos centrales decidieron aplicar políticas expansivas, entre otras, una de las soluciones fue imprimir dinero, mucho más dinero que en la historia reciente. Esta solución, prolongada en el tiempo nos ha llevado a un punto de exceso de oferta monetaria, concepto que durante el año pasado hemos leído en diferentes medios económicos con asiduidad.

Si usted es una persona ahorradora (y tiene depósitos en el banco), como es obvio, esta política expansiva no le conviene ya que el interés que genera su dinero es muy cercano a 0 y, con ello, su poder adquisitivo está viéndose mermado. A día de hoy, parece que la política expansiva no cambiará, al menos no en un corto periodo de tiempo, y es posible que cuando cambie, estalle una nueva crisis, arrastrando con ello las economías de los hogares (de nuevo). Eso ha llevado a muchos ahorradores a preguntarse dónde invertir su dinero de manera que el exceso de oferta monetaria le afecte lo menos posible.

Por extraño que parezca, el creador de bitcoin, también aportó la solución a este problema. Bitcoin tiene un número limitado de monedas a crear, y el propio algoritmo está diseñado para ir aumentando paulatinamente cada vez más despacio la creación de bitcoins, de tal forma que sabemos el número de bitcoin que estarán en el mercado en el futuro (algo impensable en nuestro sistema financiero actual).

Emisión de bitcoin anualmente

¿QUÉ ES UN SATOSHI?

Erróneamente se tiende a pensar que bitcoin es una unidad, y que para comprarlo se necesita la cantidad que vale un bitcoin, sin embargo, esto no es así. Bitcoin es una moneda divisible (al igual que el dólar o el euro). Cada bitcoin es divisible en 100 millones de unidades llamadas satoshis. Esto hace un total de 21 x 1.014 de unidades indivisibles, lo que en otras palabras quiere decir que si usted está pensado invertir en bitcoin no es necesario comprar uno entero, puede comprar una pequeña parte.

LA CREACIÓN DE LAS CRIPTOMONEDAS

Con el auge del bitcoin muchos desarrolladores empezaron a ver limitaciones al protocolo inicial (e inalterable) propuesto por Satoshi Nakamoto. Es por ello que nacen las criptomonedas (también se las conoce como criptodivisas). El término criptomoneda viene del inglés crytocurrency y se trata de un medio digital de intercambio digital que utiliza técnicas de cifrado para normalizar la generación de unidades de moneda y verificar la transferencia de fondos y que además opera de forma independiente de un banco central, es decir, un protocolo establecido e inalterable que no puede ser alterado por factores externos.

La primera criptomoneda en aparecer, después de bitcoin, surgió en 2011, y su nombre fue litecoin (LTC). LTC es una criptomoneda sustentada por la red P2P y basada en Scrypt (otro código de encriptación diferente al de bitcoin).

En la actualidad (febrero 2018), existen más de 1.500 criptomonedas, enfocadas cada una de ellas en diferentes ámbitos de aplicación, pero todas usando la idea original de descentralización y eliminación de intermediarios.

Algunas de las criptomonedas y su utilidad

El gran avance del bitcoin fue la creación de una tecnología que generaba más confianza que los propios intermediarios, la tecnología blockchain.

Ether es a día de hoy la segunda criptomoneda en capitalización, y posiblemente la que tiene mayor proyección de futuro.

LA CRIPTOMONEDA PRÓDIGA, ETHEREUM Y LOS CONTRATOS INTELIGENTES

Anteriormente hemos hablado de la fiabilidad de las cadenas de bloques, la eliminación de intermediarios y de cómo permanecen inalterables a lo largo del tiempo. Utilizando la idea de la inalterabilidad de la cadena de bloques, un joven ruso llamado Vitalik Buterin (desarrollador en aquella época de bitcoin) consideró que en el mundo empresarial esta fiabilidad sería de gran utilidad para crear, pautar y firmar contratos, de tal manera que cuando cualquiera de las partes (o agentes externos) quisieran acceder a los contratos pasado el tiempo, pudieran ver exactamente lo mismo que se formuló.

Así es como nace el término “contrato inteligente”, que no es más que un programa informático que facilita, asegura, hace cumplir y ejecuta acuerdos registrados entre dos o más partes. La parte más importante es la de la ejecución, y es que en nuestra economía actual, cualquier contrato depende de la voluntad de las partes para cumplirlo y, por desgracia, el ser humano es voluble a veces. Sin embargo, los contratos inteligentes tienen la capacidad de cumplirse de forma automática una vez que se han cumplido los acuerdos pactados en la creación del mismo.

Esta creación de contratos inteligentes se sustenta en la plataforma Ethereum (que no es una criptomoneda). Ethereum permite a los nuevos desarrolladores escribir su propio contrato inteligente, con las “cláusulas del contrato” estipuladas por ellos mismos. Estos desarrolladores son conocidos como agentes autónomos y son los que se estipulan en relación al cumplimiento de los contratos inteligentes.

Ether es la moneda que utiliza la plataforma Ethereum, y a día de hoy es la segunda criptomoneda en capitalización, y posiblemente la criptomoneda con mayor proyección de futuro.

EL FUTURO DE LAS CRIPTOMONEDAS

Si bien el futuro es incierto, sobre todo hablando de tecnología, sí se puede asegurar que las criptomonedas han pasado de ser un movimiento meramente ceñido a entornos cerrados (generalmente entre desarrolladores) a un movimiento global, el cual los reguladores ya miran con cierto recelo.

Es posible que los precios bajen, o suban rápidamente (la volatilidad en el mundo cripto es altísima) y eso atraiga a muchos especuladores e inversores. También es posible que exista una burbuja y estalle… Nadie puede conocer exactamente qué pasará con los precios de las criptomonedas, al igual que nadie puede conocer cuándo va a caer la cotización de una acción en bolsa.

Sin embargo, si hay algo que aprendimos en la crisis de las puntocom (hace ya casi 20 años) es que muchas empresas desaparecieron, generalmente aquellas que no aportaban ningún tipo de valor (algo que es bastante posible que suceda con la mayoría de las criptomonedas actuales), otras sobrevivieron siendo absorbidas por empresas más grandes. Pero las que sobrevivieron, ahora son grandes multinacionales dominantes en el sector de la tecnología, y cada vez más en otros sectores a los que se creía que la tecnología nunca podría reemplazar.

Quizás, y solo quizás, dentro de 10 años no llevemos dinero en efectivo en el bolsillo, ni tengamos un banco de referencia y todos nuestros pagos los hagamos (y los recibamos) en la criptomoneda dominante, sin intermediaros, sin comisiones y en tiempo real.