Aunque todavía en su comienzo, el ritmo es imparable y cada vez más personas utilizan estos nuevos servicios por su agilidad y comodidad.

Aunque todavía en su comienzo, el ritmo es imparable y cada vez más personas utilizan estos nuevos servicios por su agilidad y comodidad.

La revolución del sector financiero pasa necesariamente por las fintech. Más de 300 empresas copan el sector en España. La unión de tecnología y servicios financieros va a más y, desde la crisis de 2008, en la que los bancos perdieron peso, la oportunidad de las financieras tecnológicas ha subido como la espuma. Así lo confirman los datos del Observatorio Sectorial DBK: el negocio de las fintech creció más de un 60% en 2018. “El sector, en España y también en Catalunya, se caracteriza por un número creciente de startups que cubren todos los verticales: marketplace lending, préstamos online, crowdfunding, pagos, wealthtech, regtech, etc.”, puntualiza Eloi Noya, profesor del Máster en Finanzas, de EAE Business School. Es nicho de startups ya que, hoy en día, España ocupa el sexto lugar a nivel mundial en número de startups del sector.

Los modelos de negocio que más facturan son el de préstamos (21%), seguido del sector de pagos (19%) y el de inversión (16%). Y según datos de KPMG, una gran parte de las fintech (52%) tiene un modelo de negocio B2B (entre empresas) frente a las que destinan sus esfuerzos solo al consumidor final (34%). Hay una gran mayoría (76%) que cobra por sus servicios, y pocas las que no cobran (21%).

El sector viene impulsado por el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías online, la creciente autonomía de los inversores en la gestión de sus recursos y el aumento de la demanda de financiación alternativa a la banca tradicional. En este sentido, el Banco Central Europeo reconoce la pérdida de protagonismo de la financiación bancaria y la rápida expansión de otros tipos de financiación. No en vano, España es el sexto país de Europa con mayor financiación alternativa.

Los nuevos actores

La empresa MytripleA está centrada en la financiación de pymes para diversificar sus fuentes de inyección de liquidez. La plataforma cuenta con servicios de financiación a través de préstamos, destinada a empresas sin impagos ni recursos propios negativos. Los préstamos se ofrecen desde un 2% anual con un plazo de hasta siete años para su devolución en cuotas mensuales.

La startup Woonivers opera en otro modelo distinto. Su aplicación permite gestionar el tax free –que los viajeros extracomunitarios tienen derecho de reclamar y los comerciantes locales tienen la obligación de facilitar– en un solo lugar, sencillo, 100% digital y móvil. “No es necesario realizar ningún proceso extra en la tienda, ni siquiera guardar los tickets en papel”, explica Antonio Cantalapiedra, cofundador y coCEO.

La personalización es clave en este tipo de servicios. Micappital es una plataforma 100% online y personalizada que ofrece planes de inversión y ahorro a medida. “Destaca por sencillez y atractivo visual, flexibilidad e independencia de los bancos. Su estilo de inversión combina fondos de gestión activa y pasiva”, apunta Miguel Camiña, cofundador y CEO.

Asentada en Londres y Barcelona, Kantox es una de las fintech más bien posicionadas. Se enfoca al desarrollo de soluciones de software que permiten a las empresas gestionar el riesgo de tipo de cambio para aumentar su rentabilidad e impulsar su crecimiento internacional.

Mientras que Fintup, con escaso año y medio de vida, es una wealthtech de asesoramiento financiero que combina tecnología, aprendizaje y personalización para ofrecer a sus clientes carteras de inversión más rentables y eficientes, acompañándoles a lo largo del camino y orientándoles en la toma de decisiones para alcanzar sus objetivos de inversión.

El móvil, protagonista

Más de un tercio de los usuarios españoles de banca y seguros utiliza productos o servicios de alguna fintech. Y muchos de ellos pagan con el móvil. El informe sobre banca móvil y pagos móviles de Ditrendia apunta a que las aplicaciones para realizar pagos sin necesidad de tarjetas o efectivo están en auge. Más del 83% de los consumidores españoles ha utilizado alguna vez un mobile wallet como PayPal y ha pagado con el móvil en tiendas online o físicas.

“Una vez implantado el contactless, los pagos con móvil, de los que se lleva hablando mucho tiempo, empiezan ahora a hacerse realidad, aunque aún veremos un proceso de implantación y expansión hasta que lleguen, por ejemplo, a los comercios de barrio”, comenta Antonio Cantalapiedra, de Woonivers. Destaca que habrá mucha más libertad de elección porque los productos bancarios serán aún más flexibles. “Ya no estamos anclados al banco donde tenemos la nómina y la hipoteca, por ejemplo, lo que deja hueco a más jugadores nuevos y a soluciones innovadoras que dejen mezclar productos financieros de distintas entidades”, comenta.

En la revolución de los sistemas de pago a través de móvil tiene mucho que ver las grandes tecnológicas. Por ello, el profesor de EAE, Eloi Noya apunta que los rivales de la banca tradicional son los llamados GAFAs (Google, Apple, Facebook y Amazon) y los BAT (empresas chinas Baidu, Alibaba y Tencent). “Están en nuestros móviles y a los usuarios no les importaría usarlos si ofrecieran los mismos servicios financieros que un banco. De hecho, ya empezaron hace unos años con sistemas de pago”. El profesor de finanzas señala que, en Asia, Ant Financial, el brazo financiero de Alibaba, cuenta con centenares de millones de usuarios a los que ofrece toda clase de servicios financieros (pagos, créditos, inversiones, seguros) sin necesidad de tener una cuenta bancaria, sino simplemente usando el móvil.

El líder global de pagos móviles es China, cuya cuota de mercado supone el 61,2% del total de los pagos móviles en el mundo. Eloi Noya destaca la plataforma WeChat, con más de mil millones de usuarios, que pueden enviarse dinero y pedir créditos a través de esta aplicación de mensajería, de nuevo sin ninguna cuenta bancaria. “En el momento en que estos grandes jugadores desembarquen en los países occidentales, la banca puede perder mucha cuota de mercado”.

Hay más. Facebook quiere, junto a otras muchas grandes empresas, crear un sistema de pagos con la criptomoneda libra, que funcionará en Whatsapp o Instagram. “No es más que la reacción a los sistemas que ya funcionan en Asia, con WeChat, Ant Financial, Tencent o PayTM, entre otros. Facebook quiere conquistar a los casi 2.000 millones de personas que en Asia no tienen cuenta en un banco”, remarca el profesor.

¿Sin dinero físico? Todo ello conduce a un marco innovador en el que el dinero físico puede llegar a desaparecer. Según BBVA, aunque el efectivo sigue presente en casi nueve de cada diez transacciones, hay países donde el cambio ya se ha hecho más que evidente. En Suecia, por ejemplo, casi el 95% de las transacciones se hacen sin efectivo y en Dinamarca el Parlamento se ha propuesto acabar con el efectivo antes de 2030.

Un sector en desarrollo

Las fintech en España tienen muchos retos a superar. Por un lado, ganarse la confianza del consumidor. “El sector más tradicional se está adaptando a la tecnología a marchas forzadas, mientras que el fintech está en plena explosión, con la aparición de muchos players locales que vienen a competir con esos operadores de toda la vida que siguen anclados en el siglo XX”, apunta Cantalapiedra, de Woonivers. Pero como remarca Miguel Camiña, cofundador y CEO de Micappital, está todavía por ver cuándo los clientes empezarán a confiar plenamente en las fintech: “De momento, todavía hay mucha gente que no sabe lo que son y no confía en servicios financieros digitales”.

Por otra parte, las nuevas empresas que han aparecido en este sector son todavía pequeñas. “Faltan empresas con tamaño considerable y facturación significativa que lleguen a desafiar realmente el statu quo bancario. España es un país fuertemente bancarizado y a la vez con una escasa cultura financiera, lo que redunda en una mayor dificultad para que una propuesta innovadora como las fintech crezca en cuota de mercado”, opina Eloi Noya, de EAE.

A esto se suma que la regulación en nuestro país ha sido más bien restrictiva, según apuntan los expertos. “La ley que regula el crowdfunding, por ejemplo, limita su crecimiento frente a otros países y contraviene las recomendaciones de la Unión Europea de favorecer alternativas de financiación más allá de la banca”, explica Noya. Una afirmación apoyada por la Asociación Española de Fintech e Insurteh, AEFI, que puntualiza que, en España, apenas se han realizado cambios regulatorios en este sentido.

El sector pide un regulatory sandbox, que según AEFI, es un espacio controlado de pruebas y supone «un paso más para situar a España a la cabeza de la innovación tecnológica financiera». La asociación considera necesaria su creación para aumentar la competencia y mejorar la regulación existente en lo relativo a la creación de empresas innovadoras en el sector financiero. En un encuentro sobre este tema, Rodrigo García de la Cruz, presidente de AEFI, destacó que el sandbox incluye además garantías para los potenciales usuarios de los servicios digitales pues protege no sólo los derechos sino también la confidencialidad de los datos de los clientes. Durante el pasado año, el Ministerio de Economía revisó las sugerencias realizadas por las entidades al sandbox español y la idea era concretar en breve su proyecto para implementarlo, pero por el momento tendrá que esperar hasta que la situación política se estabilice.

Por otra parte, la colaboración entre la banca tradicional y las fintech es, a juzgar por las asociaciones del sector, algo necesario. El Observatorio de Innovación y Tendencias FinTech de Finnovating establece que de las más de las 300 empresas fintech españolas, un 75% colaboran con empresas del sector tradicional. Y, por otro lado, casi un 50% de las entidades financieras tiene ya acuerdos con compañías financieras tecnológicas. Las razones principales de estas colaboraciones son la agilidad que tienen estas empresas para adoptar nuevas tecnologías y testar nuevos modelos de negocio, la cercanía al cliente de hoy y, en general, su flexibilidad y eficiencia. Mientras que las banca tiene a su favor el know how del sector, la confianza que ofrecen al consumidor tradicional y un músculo financiero y de clientes que las startups tardarían mucho tiempo en alcanzar si sobreviven.