“Somos muy conscientes de que en esta nueva etapa el espacio público cobra una especial importancia para la reactivación de la ciudad”

Texto de Jaume Collboni, primer teniente de alcalde del Ajuntament de Barcelona.

La crisis del Covid-19 es un fenómeno de naturaleza hegemónicamente urbana, al igual que la globalización, ya que su epicentro a nivel mundial ha impactado especialmente en las metrópolis, a causa de la mayor acumulación de población y del elevado grado de internacionalización que las caracteriza. Es por ello que el proceso de reactivación y de vuelta a la normalidad supone un reto estratégico que cobra mayor complejidad en el caso de las grandes ciudades como Barcelona.

El despertar de Barcelona nos exige prudencia, ante todo, pero también grandes dosis de ambición para hacer frente a las problemáticas generadas por el virus, como las nuevas demandas sociales, la reactivación del conjunto de la actividad económica, una renovada concepción del uso del espacio público, la reinvención de sectores tradicionales o la necesidad de situar a la salud como un elemento central en la esfera pública.

Los problemas generados por el coronavirus tienen una indudable dimensión colectiva y es por ello que para afrontarlos también se requiere de la máxima colaboración y suma de esfuerzos entre instituciones públicas y privadas, entidades sociales y actores económicos; sin perder de vista que la Covid-19 también es una crisis que ha acelerado algunos procesos de innovación y de cambio, como todo lo relativo a la digitalización e implantación de las nuevas formas de trabajo a distancia.

En definitiva, las claves principales con las que Barcelona está afrontando esta nueva etapa de retorno al dinamismo de la ciudad son, además de la consabida prudencia, también la ambición, la seguridad, la innovación y la voluntad de trabajar colectivamente y de sumar esfuerzos por el progreso económico y social.

Mientras no dispongamos de una vacuna efectiva contra el coronavirus, la prudencia es básica para asegurar el buen funcionamiento de nuestra ciudad, tanto desde el punto de vista de la protección de la salud pública, cómo también en cuánto a garantizar la buena marcha de las actividades económicas y del mantenimiento de puestos de trabajo.

Pero la prudencia no debe hacer que renunciemos a la ambición como ciudad. Desde el Ajuntament de Barcelona y a través del Centro para la Coordinación de la Respuesta Económica (CECORE) estamos impulsando medidas tanto para reforzar la resiliencia de nuestra ciudad como para favorecer la recuperación progresiva de la economía hasta poder alcanzar niveles anteriores a la crisis. En el horizonte, la campaña de Navidad y la celebración de la próxima edición del Mobile World Congress, aparecen como citas clave en nuestras previsiones de recuperación de las actividades comerciales y del turismo, así como para favorecer el crecimiento y el posicionamiento internacional de la ciudad.

Por otra parte, somos muy conscientes de que en esta nueva etapa el espacio público cobra una especial importancia para asegurar que la reactivación de la ciudad se produce en condiciones seguras, pero también como un activo imprescindible para el desarrollo económico de sectores como el comercio, la restauración o el turismo. Por ello, desde el Ajuntament de Barcelona hemos dado facilidades para que los establecimientos de restauración puedan solicitar ampliaciones de sus terrazas, con el objetivo de paliar las limitaciones de aforo que puedan darse en dichos negocios.

En la línea de aplicar medidas que contribuyan a que Barcelona sea una ciudad más segura desde el punto de vista sanitario, el Ajuntament ha puesto en marcha el proyecto “Safe City–Safe Visit”, una iniciativa para fomentar que todos los espacios, establecimientos y profesionales de nuestra ciudad puedan adaptarse al conjunto de protocolos y normativas sanitarias, a través de un asesoramiento personalizado a las necesidades concretas de cada sector. Dicha iniciativa contribuye a situarnos como uno de los destinos turísticos internacionales punteros en la aplicación de criterios de seguridad.

Queremos que Barcelona sea una ciudad aún más segura en su conjunto, tanto para los ciudadanos como para nuestros visitantes, en la que tanto los grandes operadores como los pequeños comerciantes puedan desarrollar su actividad con garantías, de acuerdo a los nuevos criterios sanitarios. Los ciudadanos y ciudadanas de Barcelona deben poder tener la tranquilidad de que todos los negocios y los espacios de su ciudad están adaptándose a la etapa post-Covid y deben poder recuperar gradualmente la confianza en servicios tan esenciales y básicos como por ejemplo el transporte público.

La innovación es otro de los pilares sobre los que debe sustentarse Barcelona en esta etapa. Contamos con un gran posicionamiento internacional a nivel tecnológico y somos una de las ciudades más innovadoras del mundo. Nuestro ecosistema digital es uno de los grandes activos con los que contamos para favorecer el progreso económico y la competitividad. Por ejemplo, ya hemos asistido a un salto descomunal en cuándo a la implantación del teletrabajo y vamos a vivir otro gran cambio, que también vamos a favorecer desde el Ajuntament, en cuánto al grado de digitalización del comercio de proximidad o del sector turístico.

No quiero perder de vista el hecho de que en el reto descomunal que supone la lucha contra el coronavirus no contamos con precedentes. Por ello es muy necesario que, en esta etapa, la ciudad de Barcelona sea un espacio de suma en el que intensifiquemos al máximo la colaboración entre instituciones y con el conjunto de actores de todos los sectores sociales, cívicos, económicos… para poder repensar todo aquello que acontece en nuestra ciudad y para ser capaces de construir juntos un futuro con más y mejores oportunidades. Necesitamos sumar las energías del conjunto de la sociedad.

Barcelona superará esta etapa de despertar y de avance hacia a lo que ha dado en llamarse “nueva normalidad”. Pero lo hará con más fuerza, situándose en el mejor de los escenarios posibles, a través de la suma de esfuerzos y definiendo prioridades a medio y largo plazo, en materia de reactivación económica, de creación de puestos de trabajo, de refuerzo de los servicios sanitarios, de transición hacia una mayor sostenibilidad, de recuperación de la confianza en el transporte público o de impulso a la digitalización.

Para finalizar, quisiera recordar que todas las crisis suponen dificultades pero también la aparición de nuevas oportunidades. El despertar de Barcelona debe basarse, a nivel estratégico, en la reducción del impacto de dichas dificultades y en aprovechar y anticipar las oportunidades que el futuro nos presenta, demostrando una vez más nuestra capacidad como ciudad para volver a mirar hacia adelante con decisión.