La sociedad está aceptando que la forma de consumir movilidad está cambiando hacia modelos donde impere el pago por uso en lugar de la propiedad.

Texto de José-Martín Castro Acebes, presidente de la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER).

El renting de vehículos mantiene la línea de crecimiento de los últimos ejercicios, incrementando notablemente su peso en el mercado durante los últimos meses. En los últimos datos publicados por la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER), relativos al primer semestre de 2021, se comprueba cómo el parque de vehículos de renting ha aumentado un 6,31%, con más de 760.000 unidades, y el número de clientes se acerca a los 238.000, experimentando un incremento del 16,77%. Esto supone la consolidación de esta fórmula como una clara alternativa cada vez para más clientes. Históricamente, el renting en España era un producto exclusivamente para empresas, principalmente grandes y multinacionales; paulatinamente, se fue abriendo camino entre las pymes y hoy es un producto aceptado por toda la sociedad como una fórmula racional de consumir movilidad. Un dato que corrobora esta tendencia es que en julio se produjo el denominado sorpasso y, por primera vez, el número de clientes con NIF (autónomos y particulares) ha superado a los clientes de empresa, con CIF. Esto supone que el sector cada vez tiene que atender un mayor número de perfiles de clientes y adaptarse convenientemente para darles las mejores soluciones de movilidad.

La sociedad está aceptando que la forma de consumir movilidad está cambiando hacia modelos donde impere el pago por uso, en lugar de la propiedad. El vehículo en propiedad ya no es sinónimo de éxito social, porque las nuevas tendencias buscan experiencias y soluciones prácticas que contribuyan a una movilidad basada en criterios de racionalidad. El renting permite conjugar los factores más emocionales ligados a la movilidad, como es la libertad de disponer de un vehículo para su uso en cualquier momento, con la practicidad de hacerlo con las premisas de sostenibilidad, eficiencia, seguridad y racionalidad. Para redondear este modelo, se trata de un producto que necesita de un ecosistema de servicios que cada vez se va ampliando más, para tratar de cubrir de la mejor manera todas las necesidades de movilidad que tienen los nuevos clientes de renting. Este ecosistema lo forman las compañías de renting, pero también los concesionarios, los fabricantes, las gestorías, las consultoras tecnológicas, las empresas de adaptaciones, talleres, compañías de seguros, asistencia en carretera, logística, peritaciones, gestión del V.O. etc. El mundo que rodea al sector del renting es cada vez más amplio y variado.

Esta “gran familia” del renting tiene una prioridad, buscar la satisfacción del cliente. En este sentido, en la Memoria anual de la AER, recientemente publicada, se recogen los resultados de la VIII Encuesta de Calidad, que evidencian que la satisfacción global del cliente de renting sigue subiendo y se mantiene en un notable alto.

Digitalización y sostenibilidad

Para alcanzar este grado de satisfacción hay, necesariamente, que buscar soluciones digitales, sostenibles e integrales. De este modo, la digitalización es condición sine qua non para ofrecer un servicio de calidad y para llegar a todos los nichos de clientes. Los procesos del renting cada vez están más digitalizados, un ejemplo es la propia generación de ofertas, para lo que, cada vez más, se cuenta con colaboradores capaces de alinear dichas ofertas con las diferentes demandas de los clientes, con una concepción del negocio plenamente digital. Es evidente que el paradigma de la movilidad está en un proceso de cambio importante y la digitalización es un claro vector de cambio, porque va a ayudar a que esta movilidad se personalice y se adecúe a las verdaderas necesidades de las personas, que son el eje principal del nuevo modelo.

Junto a la digitalización, la sostenibilidad es otra de las palancas importantes de cambio. En este caso, más vinculada al ámbito normativo y al producto ofertado y demandado. Europa, a través de sus diferentes iniciativas ya ha dejado claro que 2035 es el horizonte establecido para que dejen de comercializarse turismos de combustión (gasolina, diésel, gas e híbridos). La transformación hacia los vehículos eléctricos ya se ha puesto en marcha y el sector del renting tiene un importante papel que cumplir, en este proceso. Un dato importante es que el renting ya matricula uno de cada tres vehículos electrificados en España. Desde el sector se detecta que el cliente de renting tiene una marcada sensibilidad medioambiental y esta fórmula le permite cumplir con su objetivo de reducir su impacto medioambiental, pero sin correr los posibles riesgos que conlleva apostar por una tecnología sobre la que aún persisten muchas dudas.

Ejercicio tras ejercicio, los vehículos propulsados por energías alternativas (electrificados, híbridos, gas e hidrógeno) cobran cada vez más importancia en renting; de modo que, al cierre de julio de 2021, estos vehículos copaban el 25,80% del total de las matriculaciones acumuladas, mientras que, a julio de 2020, suponían el 17,34%. Nadie duda de que el mercado avanza por el camino de la movilidad verde.

Movilidad segura

La firme apuesta del renting por la sostenibilidad pasa también por abogar por la neutralidad tecnológica, porque, como se ha dicho, alcanzar los objetivos de descarbonización de la movilidad es un proceso y todas las tecnologías modernas ayudarán en esta transformación. De hecho, para alcanzar la meta hay que comenzar por un peldaño esencial como es la renovación del parque de vehículos. En este momento, el parque de vehículos de nuestro país sobrepasa los 13 años de antigüedad y son precisamente los vehículos más antiguos los que inciden más perniciosamente en las emisiones y en la calidad del aire de las ciudades, sin olvidarnos de la incidencia en la seguridad. En este sentido, el renting es un modelo que renueva su parque con una periodicidad de alrededor de los cuatro años, por lo que la media de edad de los vehículos de renting es de unos dos años, en contraste con los más de 13 del parque automovilístico. Esto convierte al renting en un gran aliado para conseguir un parque circulante más joven y para permitir que aquellas economías que no pueden o no quieren acceder a un vehículo nuevo, puedan subirse al ciclo de la economía circular y optar por vehículos jóvenes y bien mantenidos que desplacen a los más contaminantes. En línea con esto, hay que destacar que todos los vehículos del parque de renting disponen de etiqueta ambiental de la DGT.

Pero, las ventajas no terminan aquí, el renting es la mejor política de responsabilidad social corporativa, para todos aquellos clientes que no disponen de la estructura o los medios necesarios para tener su propia RSC. Los vehículos que matricula el renting son los que tienen menores emisiones de CO2, consumen menos combustible y reciben las mejores puntuaciones en los test Euro NCAP de evaluación de la seguridad. El de la seguridad es un punto muy importante en la hora de tener en cuenta las ventajas que aporta el renting a la movilidad. La externalización del mantenimiento a manos de las compañías, el impulso de políticas de formación o la prescripción de sistemas telemáticos que monitoricen los comportamientos en la conducción son, junto con la juventud del parque, algunos de los elementos que contribuyen a una movilidad más segura. Desde la AER defendemos que se trabaje de forma activa el objetivo de la Visión Cero, con cero víctimas mortales y heridos graves en las carreteras europeas, en 2050.

Para terminar, entendemos que el renting es un gran arquitecto de este apasionante proceso de transformación de la movilidad en el que estamos inmersos que exigirá una serie de cambios encaminados a poner en valor las necesidades de las personas y a crear una movilidad motivada por principios de sostenibilidad, conectividad, digitalización, seguridad y solidaridad.