Mercadona implantará en septiembre una ambiciosa estrategia de reducción de plásticos y reciclaje, que se suma a su nuevo modelo de tienda eficiente

Texto de Beatriz García Calvo

Cada vez son más los ciudadanos comprometidos con un consumo responsable que ayude a aliviar los efectos adversos del cambio climático y contribuya a un futuro verde. Hay un consumidor más exige y hay empresas de distribución que evolucionan hacia un modelo de negocio también más sostenible. Con motivo de la nueva estrategia de plásticos y reciclaje que la cadena de supermercados Mercadona implantará a partir de septiembre, que complementa su actual proyecto de tienda eficiente, hemos querido acercarnos a una de sus tiendas para conocer cómo serán los supermercados del mañana.

Nueva estrategia. Reducir un 25% la cantidad de plásticos que utiliza, conseguir que todos los envases sean reciclables y reciclar todos sus residuos de aquí a 2025. Estos son los tres objetivos de la nueva estrategia que Mercadona introducirá en septiembre en todas sus supermercados. Un paso más en su actual proyecto de experiencia de compra respetuosa con el medio ambiente y con los principios de la economía circular.

Pero, ¿en qué consiste esa nueva estrategia de reducción de plásticos y reciclado? Nos acercamos en primer lugar a su central en Valencia, para hablar con Margarita Muñoz, jefa de Responsabilidad Social de la cadena: “Para empezar, todas las bolsas que el jefe –es decir, el consumidor– se encontrará en las tiendas serán reciclables. Todos los desechables de plástico habrán desaparecido y habrá papeleras de distintos colores para separar todos los residuos. Además, vamos a identificar y notificar los productos en los que ya hemos reducido el uso de plástico o en los que hemos introducido materiales reciclados. En definitiva, facilitar que el consumidor, que es y debe ser muy exigente, lo pueda ver y saber”, asegura.

“De aquí a 2025 tenemos que solucionar muchas cosas. El cambio más complicado es el de los plásticos de ciertos envases de alimentación, especialmente húmeda, y de los productos de limpieza. Entendemos que tiene que existir un equilibrio exquisito entre los distintos materiales de envase, porque estos también están pensados para facilitar su logística, el traslado a los hogares y contribuir a la seguridad alimentaria. Hoy hay ciertos casos para los que no conocemos envases alternativos al plástico, excepto el cristal y el metal. Pero, ¿se puede hacer una botella de lejía con cristal, que pese 300 o 400 gramos más…? Lo que esperamos es que en estos cinco años haya un desarrollo muy fuerte de otros materiales alternativos, que quizás sean también plásticos pero más fáciles de reciclar. En este hallazgo juegan un papel fundamental los fabricantes de materiales, de envases y los institutos tecnológicos, con los que ya estamos trabajando de forma conjunta”, continúa.

En un continente donde no somos ricos en materias primas el objetivo es que permanezcan con nosotros el mayor tiempo posible. La Comisión Europea presentó su Plan de Acción para la Economía Circular en diciembre de 2015 y ha dado de plazo hasta 2030 para que todos los envases sean reciclables. “Estableciendo como plazo el 2025 lo que conseguimos en Mercadona es tirar del mercado, hacer que las cosas ocurran, ser ambiciosos, y si en 2025 no hemos conseguido el 100%, al menos que estemos en el 90%, y que sea porque técnicamente ha sido imposible”, afirma Muñoz.

Antes de despedirnos, queremos saber si el Covid-19 ha supuesto un retroceso en esta importante lucha contra el plástico en los supermercados. “A nivel de las empresas hemos tenido que tomar decisiones de urgencia. Como consumidores hemos querido hacer la compra más rápido y hemos depositado más confianza en los productos envasados. Lo único que reafirma esta situación es que los envases tienen que ser reciclables”, reitera.

Ahorro energético. La apuesta de Mercadona por un modelo de tienda más sostenible no es nueva. Junto a una mayor reducción y aprovechamiento de residuos y a la implementación de un sistema logístico más sostenible, Mercadona comenzó a introducir en Catalunya en 2017 su nuevo modelo de tienda energéticamente eficiente. En concreto, estas tiendas presentan una reducción energética del 40% respecto de una tradicional. El primer supermercado renovado de la cadena en la región fue el de Mosquefa. En 2020, una de sus últimas renovaciones ha sido la de su tienda del Mercat de Fondo, en Santa Coloma de Gramanet. Una estrategia que habrá finalizado en 2023.

Pero, ¿cómo son físicamente estas nuevas tiendas más eficientes energéticamente? Lo primero que llama la atención al acercarse a una de ellas es una gran fachada de vidrio que recibe al cliente. Además de facilitar una mayor conexión con el mundo exterior, permite aprovechar la luz exterior y reducir el consumo de luz LED en el interior. El edificio también cuenta con un sistema de aislamiento térmico que facilita una climatización más óptima.

Ya dentro del supermercado, los congeladores permanecen herméticamente cerrados para evitar la pérdida de frío y regulan la refrigeración en función de la temperatura exterior. Los operarios de mantenimiento toman la temperatura de forma regular, por seguridad alimentaria y para reducir posibles averías que puedan producir un gasto energético innecesario. Durante la noche, las luces y el aire acondicionado se reducen un tercio en aquellas tiendas con descargas silenciosas de mercancías.

Reducción de residuos y logística. El mejor residuo es el que no se genera. Más allá del ahorro energético, el nuevo modelo de tienda de Mercadona mantiene la generación de residuos por debajo del 1% por kg de producto servido a tienda. Las mercancías se transportan en cajas de plástico plegables y reutilizables. Los plásticos que se generan en la tienda ya vuelven a ella en forma de bolsas de caja recicladas y reciclables. En total, más de 3.000 toneladas de plástico reutilizado. Y ya se reciclan el 76% de los residuos.

En la sección de menaje del hogar, las escobas, los cubos de fregar y otros utensilios están hechos desde hace más de diez años con los plásticos de las mantas térmicas agrícolas de los proveedores, que suponían un problema medioambiental en el campo. El cartón se recicla y se tritura para ocupar menos espacio antes de ser transportado, ahorrando costes y contaminación. En la sección de productos de cosmética y cuidado personal han desaparecido los micro-plásticos, y el papel higiénico húmedo es biodegradable y disgregable. En la sección de fruta, las máquinas de zumo reaprovechan naranjas demasiado pequeñas para su venta. En última instancia, todo producto fresco que esté en perfectas condiciones pero no sea apto para la venta se cede a comedores sociales.

En cuanto al transporte, las nuevas flotas de camiones de Mercadona son más grandes para transportar más con menos y propulsadas por gas natural licuado. Además, aprovechan los viajes de retorno para transportar un 65% de los palés, cajas y materiales de envase que se envían a reciclar.

Antes de cruzar la puerta de salida del supermercado nos paramos un momento y percibimos que contar con tiendas más sostenibles y eficientes es una tarea de todos, consumidores y distribuidores. Y que el mañana está más cerca que nunca.