Las enseñanzas de mujeres que están al frente de empresas de tamaños y sectores muy diversos, para ayudar a emprender, a desarrollar negocios y a superar caídas.

¿Existen reglas imbatibles para emprender con éxito? Difícil asegurarlo, pero sí hay aprendizajes y experiencias que pueden ayudar. Entre ellas las que han puesto en común casi un centenar de impulsoras de compañías en Empresari@s, una manera de estar en el mundo (editorial Loquenoexiste).

No son fórmulas matemáticas. Son lecciones de vida. Entre ellas: ser auténtico, rodearse de gente comprometida, ser rápido en las decisiones difíciles, definir bien la estructura del proyecto, formarse permanentemente, mantenerse fiel a la marca, no tirar la toalla, confiar, reinventarse y devolver a la sociedad parte de lo que ha dado.

“Son relatos escritos desde el corazón, que muestran cómo los grandes conflictos empiezan y terminan siendo emocionales. Las emociones hacen crecer o decrecer la cuenta de resultados”, dice Mercedes Pescador, coautora y fundadora de Loquenoexiste.

A continuación, tres de estos testimonios: África González, impulsora de Nanoinmunotech; Ana Bosch, de Noel Alimentaria; y Gema Climent, de Nesplora.

ÁFRICA GONZÁLEZ – NANOIMMUNOTECH

“La mía es una manera diferente de ser empresaria porque mis actividades cotidianas principales son, entre otras, la de ser catedrática e investigadora en Inmunología, directora del Centro de Investigaciones Biomédicas (CINBIO) en la Universidad de Vigo, y presidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). Sin embargo, me siento muy orgullosa de haber sido promotora de la empresa Nanoimmunotech. Ramón y Cajal decía que las ideas no duran mucho, hay que hacer algo con ellas, y eso fue lo que hicimos los cinco promotores e iniciales inversores, todos científicos de las Universidades de Vigo y Zaragoza, cuando comenzamos nuestra aventura empresarial.

Nanoinmunotech se dedica a buscar soluciones empleando nanotecnología. Diseñamos nanoestructuras, las mejoramos, buscamos aplicaciones para técnicas de diagnóstico y medicina regenerativa y desarrollamos equipos muy sensibles (tecnología disruptiva denominada Heatsens) para detectar distintas sustancias (bacterias, marcadores en suero, etc.). Hemos sido la primera empresa europea en realizar la caracterización global de nanomateriales y somos líderes en estudios de nanoseguridad siguiendo la legislación americana y europea. Pero el camino recorrido hasta ahora no ha sido fácil; no hay ganancia sin esfuerzo.

Es importante no solo tener una buena idea, sino rodearse de los mejores para desarrollarla. Es necesario creer en tu idea, analizar el mercado, conseguir financiación pública y/o privada, y contar con el asesoramiento de expertos. Después puede venir el éxito, o no: en este caso, habrá que volver a la casilla de salida.

Siempre es cuestión de aptitud (formación, experiencia) y actitud (pasión, foco). Yo empleo la palabra ilusión. Y como alguien me dijo recientemente, se puede vivir con poca salud, con poco dinero, pero no se puede vivir sin ilusión.

 

ANNA BOSCH – NOEL ALIMENTARIA

“Si me hubieran dicho hace años que iba a dirigir una empresa, no me lo habría creído. Los orígenes de Noel Alimentaria se remontan a la época de mi bisabuelo paterno, Isidro Bosch Muntada, que en los años 20 abrió una pequeña carnicería en Olot (Girona). En 1940, mi abuelo, Josep Bosch, junto con Salvador Berga, crearon la empresa Berga y Bosch y empezaron a trabajar en un pequeño obrador. Un proyecto familiar de gran envergadura que mi padre, Albert Bosch Sala, continuó con ilusión.

Con veintiséis años decidí apostar por aquello que dos generaciones de mi familia habían iniciado. Empecé a trabajar al lado de mi padre y fue cuando verdaderamente sentí que había tomado la mejor decisión. Con él aprendí que la honestidad y el amor al trabajo son los ingredientes esenciales para que las cosas funcionen y tengan éxito, y que para ser feliz tienes que creer en aquello a lo que te dedicas. Lamentablemente pude estar con él como adjunta de dirección poco tiempo; al cabo de tres años falleció. Para mí fue un golpe muy duro. No obstante, fue en aquel momento cuando sentí que me había convertido en empresaria. Entendí que detrás de esa palabra se escondían valores tan importantes como la pasión, la ilusión, el esfuerzo y la entrega a un proyecto.

Fue en 1987 cuando junto a mi marido Joan Boix nos pusimos al frente de Noel convirtiéndonos en la tercera generación familiar dispuesta a seguir apostando por productos alimentarios de calidad y por la ampliación del negocio.

Actualmente la compañía se sitúa entre las cinco primeras empresas cárnicas del país, disponemos de 10 plantas productivas, más de 1.000 trabajadores y estamos especializados en la producción y la distribución de jamón cocido y curado, embutidos, carnes frescas y platos preparados tanto para el mercado nacional como internacional. Presentes en más de 55 países, la internacionalización es uno de nuestros ejes estratégicos y la exportación supone más del 50% de nuestra facturación. La mentalidad abierta de la compañía ha sido clave. Buscamos adaptarnos a los nuevos hábitos de consumo y presentar artículos que ofrezcan valor añadido a nuestros clientes.

Para que el engranaje de un proyecto tan ambicioso funcione es necesario asumir riesgos, renunciar a cosas. Dispones, lógicamente, de menos tiempo para ti y para tu familia. La vida se compone de éxitos y fracasos y lo que le da sentido es cómo los asumimos, cómo los gestionamos y el aprendizaje que obtenemos de cada experiencia.”

GEMA CLIMENT – NESPLORA

“Mi gran pasión siempre ha sido la literatura, pero ahora mismo dirijo una empresa de tecnología. ¿Cómo pasas de las secretas aventuras del orden, parafraseando a Borges, a ser empresaria y dirigir algo con tanta incertidumbre como una empresa innovadora? Tengo un cóctel de genes y memes que quizá me lo ha hecho más fácil: mi madre es una mujer emprendedora que creó su empresa después de que sus hijos fuesen mayores; eran tiempos menos permisivos para las mujeres. Mi padre me enseñó el valor de la constancia, y mi hermano la versatilidad y la capacidad de adaptación.

Estudié psicología, me especialicé en neuropsicología y pasé más de doce años viendo pacientes con problemas cognitivos y con limitados instrumentos de evaluación. Cuando mi hijo era un bebé, surgió la oportunidad de participar en un proyecto innovador para mejorar los procesos de evaluación con tecnología, haciéndolos más objetivos, certeros y breves. Con el apoyo del padre de mi hijo, que también arriesgó parte vital en este proyecto, decidí pedir una excedencia en mi trabajo para explorar aquella posibilidad. La excedencia se convirtió en eterna y en 2008 fundé la empresa.

Era un sueño, pero también ha sido una pesadilla cambiar el mercado, metodología y modelos muy arraigados en esta disciplina. Ideamos y desarrollamos los primeros sistemas estandarizados de evaluación de funciones cognitivas con realidad virtual en el mundo: un entorno similar al real pero donde podemos medir lo que el paciente procesa cerebralmente. El objetivo es que este sistema pueda ser usado por cualquier profesional, en cualquier lugar, en las mismas condiciones de evaluación para el paciente, lo que hace posible que estas sean comparables objetivamente.

Hoy en día, pocas personas no han vivido de cerca a una persona afectada de demencia, las consecuencias de un ictus, un problema de aprendizaje o un deterioro cognitivo por cualquier enfermedad. Más de mil millones de personas en el mundo padecen un trastorno neurológico que afecta a su conducta y a su cognición, que les cambia la personalidad y la posibilidad de ser independientes, que afecta a toda la familia.

Ahora somos una start-up con mucha experiencia, algo que parece en sí mismo una contradicción. Esa experiencia nos dice que hacer lo que hemos hecho es imposible si no trabajamos codo con codo con ingenieros y psicólogos, si no aseguramos la validez y cientificidad, si no demostramos que lo que ofrecemos al mercado es como una joya labrada. Esta combinación de factores que parece obvia lleva una media de tres años y medio millón de euros por producto. Mucho dinero, muchas personas y mucha necesidad de convencer a los demás.

Nuestro objetivo inicial fue convencer y conseguir financiación para superar los primeros años de incertidumbre y creación de novedad. ¿Puedo decir ahora que se ha terminado la incertidumbre? No lo creo. En 2017 he tenido la suerte de representar mi trayectoria y ser finalista al premio de mujer innovadora europea. No solo he sido yo finalista, hemos sido cuatro las españolas referentes en el ámbito de la innovación; es evidente que algo estamos haciendo nosotras para cambiar las cosas.

Como empresaria he visto claro que exponer a las líderes femeninas debilita los estereotipos sobre las mujeres, por lo que fomentar esa visibilidad es otro de mis objetivos para afianzar la idea de que las mujeres son creadoras de valor, para que lo vean las niñas que están creciendo y también los niños, hombres del futuro que compartirán nuestra labor, creando innovación social. Es esencial saber más acerca de nosotros mismos y de los demás. La empatía es el motor del futuro y con la tecnología se abre la oportunidad de hacer este mundo más inteligente y mejor para todos.”