El Gobierno asegura que el proyecto se halla en su fase final y que habrá avances significativos dentro de tres años, porque “lo financiero está cubierto”.

Autoras: Anna León y Marta Burgués

El Corredor Mediterráneo, trazado ferroviario de mercancías y de alta velocidad largamente esperado por cuatro comunidades autónomas (Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía), no tendrá un día D. “El “principal proyecto de infraestructuras de España del siglo XXI”, según declaraciones recientes de Josep Vicent Boira, Comisionado del Gobierno para su construcción, tendrá una “inauguración gradual”, a medida que se vayan poniendo en servicio los diferentes tramos.
El mundo empresarial sigue reivindicando la puesta en marcha del Corredor Mediterráneo –conexión ferroviaria incluida en el Eje Transeuropeo que potenciaría la economía de las regiones del Arco Mediterráneo– dentro de los plazos previstos por el Ejecutivo. 2021 sería una fecha clave señalada por el ministro de Fomento José Luis Ábalos en una reunión en septiembre con empresarios. Para entonces, todas las obras del trazado estarían ya en ejecución o finalizadas.
La elección de la zona este del país para albergar uno de los tramos de la Red Transeuropea de Transporte, por parte de la Comisión Europea hace siete años, no es nada casual. En Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía se produce el 45% del PIB español, se genera el 46% del empleo total y se concentra el 55% de la producción industrial, junto con el 60% del tráfico terrestre de mercancías y el 63% del tráfico portuario, según datos facilitados por el INE y la Generalitat Valenciana. El impacto económico de esta infraestructura ferroviaria generaría 1,97 millones de puestos de trabajo y un aumento del PIB en 622.000 millones de euros, a partir de varios informes comunitarios.

Una de las organizaciones empresariales más reivindicativa es la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), impulsores de la plataforma #QuieroCorredor, cuyo último encuentro con miembros de la sociedad empresarial tuvo lugar el 27 de septiembre en el Palau de Congressos de Barcelona. La organización ha puesto en marcha un canal de comunicación (https://elcorredormediterraneo.com) donde se puede hacer un seguimiento del estado de las obras de cada uno de los tramos que configuran dicho trazado ferroviario. Hasta la fecha se han recopilado más de 130.000 firmas favorables al Corredor Mediterráneo gracias a la campaña #QuieroCorredor.

Avances y cautelas
La asociación valenciana convocó a 2.000 empresarios y miembros de la sociedad civil de todo el país al encuentro de finales de septiembre. Entre los presentes, José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, Juan Rosell, de la CEOE y Juan José Brugera, por el Círculo de Economía. El acto contó también con personalidades del plano político, como el ministro de Fomento, José Luis Ábalos y los presidentes de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, y de la Comunidad de Murcia, Fernando López Miras, junto con el consejero de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya, Damià Calvet.

En el transcurso del evento, el presidente de la Asociación AVE, Vicente Boluda, instó al Gobierno a cumplir plazos porque las soluciones provisionales no son suficientes. Al respecto, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, respondió que el proyecto se halla en su fase final y que habrá avances significativos dentro de tres años. “Lo financiero está cubierto y ahora necesitamos dar un impulso técnico para avanzar en el Corredor”. No obstante, el mandatario también reconoció que las obras de este proyecto ferroviario no concluirán hasta el año 2025. El Ministerio baraja plazos basándose en el aumento de licitaciones de obras públicas destinadas a proyectos de ferrocarril (80% del total) registrado durante los meses de julio y agosto. A su vez, Ábalos destacó que la apuesta por el Corredor supone abandonar la “España radial” para crear “una España más integrada e interconectada”. Sin ir más lejos, desde la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) también apuestan por una estructura circular que comunique el resto de regiones entre ellas. España cuenta con una red ferroviaria de alta velocidad de estructura radial, de manera que casi todas sus líneas parten de Madrid.

La experiencia acumulada con continuos retrasos en esta obra hace que todos los agentes se tomen con mucha cautela las fechas fijadas por el ministerio actual. Francisco García Calvo, asesor técnico en temas ferroviarios para la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y Secretario General de FERRMED, asociación multisectorial empresarial que pretende unir Europa mediante un corredor ferroviario, ha enumerado algunas de las dificultades que entraña el proyecto. Además del sistema ferroviario radial, España posee un ancho de vía distinto al resto de Europa desde los inicios del ferrocarril, conocido como ancho ibérico, y no apto para trenes AVE. En este sentido, es necesaria la materialización de la doble plataforma con ancho europeo. “Se pide que el Corredor Mediterráneo tenga una doble plataforma para separar distintos tipos de trenes y aumentar la capacidad. Y que sea de ancho internacional porque permite la alta velocidad y ahorra el enorme coste de los transbordos de mercancías en la frontera”, ha explicado García Calvo.

A fin de paliar este obstáculo, el Ministerio de Fomento estableció el tercer carril, que se ha ido implantando en diversos tramos a medida que han avanzado las obras del Corredor. En consecuencia, se han visto obligados a unir tramos distintos: de una sola vía para ambos sentidos, túneles que se deben ensanchar, tramos con ancho para AVE, kilómetros de vías de ancho ibérico, conexiones con puerto, etc. “Solo existe ancho europeo desde la frontera con Francia hasta Tarragona, y a partir de aquí no hay ancho internacional e incluso en algunos lugares no hay ni ferrocarril”, recalca.

Infraestructura estratégica
Durante el acto organizado en Barcelona, José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, resaltó el fuerte impacto que tendrá el Corredor en la economía, especialmente en lo que respecta a la internacionalización de las empresas españolas.

Por su parte, Joan Rosell, el ahora expresidente de la CEOE, también hizo hincapié en el hecho de que el Corredor atraerá nuevas inversiones, al mejorar la conectividad con el centro y norte de Europa. “Se producirá un ahorro del coste operativo. La conectividad en ancho europeo para el tráfico de mercancías con Europa constituye una gran oportunidad para desviar por el Corredor Mediterráneo una parte del tráfico de mercancías intercontinental que circula entre Asia y el centro y norte de Europa, como acceso sur de la Unión Europea a través de los puertos del Mediterráneo”.

El Corredor Mediterráneo es una infraestructura estratégica para España y Europa, según Rosell. Su relevancia radica en los ámbitos logístico, económico y social. En resumen, estas son algunas de las futuras aportaciones de este trazado ferroviario de gran envergadura:

– 3.500 kilómetros que unirán al 54% de la población del continente, conectando territorios que representan el 66% del producto interior bruto (PIB) de la Unión Europea.
– Incremento de las exportaciones españolas.
– Ahorro del coste operativo gracias, sobre todo, a la conectividad por ferrocarril mediante el ancho europeo del transporte de mercancías con el resto del continente europeo.
– Incremento del tránsito de mercancías. Actualmente, la cuota del tránsito de mercancías por ferrocarril entre Italia y Francia representa el 11%, mientras que esa cuota entre España y Francia es inferior al 5%. Con el desarrollo del Corredor se incrementaría esta cuota.
– Buena parte de las mercancías que se transportan vía terrestre a Europa llegarán por ferrocarril, optimizando costes y tiempo empleado.
– Mejoras logísticas. Con el Corredor se establecen mejoras en las conexiones de los puertos y aeropuertos del Mediterráneo español y sus zonas logísticas e industriales con sus respectivas áreas de influencia de la Unión Europea y los países vecinos. Ello se traduce en generación de riqueza y empleo.
– Conexión rápida entre trabajadores de ciudades importantes del Arco mediterráneo, como Barcelona, Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Málaga o Algeciras. Al reducirse el tiempo de duración de cada trayecto a casi la mitad, se impulsará la movilidad de los empleados, haciendo más competitiva la industria del país.
– Mejora de la economía en general, ya que las comunidades implicadas en el Corredor Mediterráneo acogen al 45% del turismo nacional.

Se trata sin duda alguna “del tren del progreso”, tal y como califican al Corredor Mediterráneo desde la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE).