Un ejemplo de flexibilidad: “yo trabajo de martes a jueves, y los lunes y viernes estoy en la oficina solo para reuniones”

Texto de Marta Burgués

Hace tan solo unos meses, las empresas aplicaban la obligatoriedad del control horario en sus puestos de trabajo. Pero nadie esperaba que una pandemia cambiase de repente la vida empresarial, dibujando un nuevo escenario en el que el teletrabajo y la flexibilidad laboral serían los protagonistas. ¿Han llegado para quedarse? ¿Cómo se está aplicando en las corporaciones?

La crisis del Covid19 ha impulsado el teletrabajo al 88% de las empresas frente al 4% de antes de la crisis, según un estudio de EAE Business School. Cifras récord que predicen un cambio: “La situación actual puede ser un detonante que acelere la posibilidad de teletrabajo en todos aquellos sectores en que pueda ser desarrollado. Y va a mostrar la posibilidad real del teletrabajo, hasta hoy tan limitada, cuando salgan a la luz los índices de productividad de semanas o meses”, explica Magalí Riera, profesora y coautora del estudio.

Una gran parte de las empresas se han adaptado a esta nueva situación. Por ejemplo, en Asho, dedicada a la codificación sanitaria, han optado por el teletrabajo para todos sus documentalistas, dirección y unidades de soporte: “Por nuestras característica como empresa y como modelo productivo pensamos que una parte de nuestros profesionales podrían optar a esta modalidad laboral en el futuro”, avanza Ruth Cuscó, directora gerente, que añade que el teletrabajo, aunque dependerá de la tipología de las diferentes posiciones laborales, sin duda alguna ha venido para quedarse.

Desde la consultora Hays España creen que la situación actual va a servir para tener una demostración de que es factible trabajar en remoto. “Pero no creo que luego haya evidencias de que sea productivo, porque está claro que en este contexto será difícil que la productividad sea positiva”, opina Fernando Calvo, su director de People & Culture.

Fórmulas mix

El Ministerio de Trabajo ha publicado la “Guía para la actuación en el ámbito laboral en relación al nuevo coronavirus” que marca las medidas preventivas de carácter colectivo o individual que han debido adoptar las empresas durante el confinamiento. Entre estas, se aconseja optar por el teletrabajo siempre que sea posible, la flexibilidad horaria, aplicar turnos escalonados para reducir las concentraciones de trabajadores y favorecer las reuniones por videoconferencia.

Unas medidas que podrían prolongarse en el tiempo y que supone una redistribución de la jornada laboral: trabajar sólo 4 días en la empresa, unas horas concretas en el trabajo y el resto en casa… las empresas tienen claro que los tiempos deben ser flexibles. “No podemos pretender que alguien esté siempre inspirado de 9 a 17”, destacan desde la agencia de marketing iSocialweb. Ellos ya hace tiempo que se adaptan a esta flexibilidad y definen horas core dentro de una jornada laboral para estar todos conectados (de 11 a 14) y saben que en esa franja encontrarán al equipo, del mismo modo que fuera él deben documentar y priorizar todas las incidencias para que se puedan revisar cuando sea necesario.

Abogan por un mix entre trabajar en un horario flexible, mezclar trabajo en oficina y teletrabajar. “Es una fórmula que maximiza el valor del equipo; yo trabajo de martes a jueves, pero los lunes y viernes estoy en la oficina para todas las reuniones semanales”, apunta Arnau Vendrell, uno de sus CEOs.

Respecto a flexibilizar las entradas y salidas, Vendrell opina que la rigidez laboral suele estar más asociada al temor de descontrol: “Pero con unos protocolos claros de medición ese temor debería quedar diluido. A mí no me importa cuántas horas trabaje alguien si cumple con los objetivos marcados”.

Que las empresas puedan ser flexibles en un futuro como lo están siendo ahora depende de diversos factores. Para Fernando Calvo, director de People & Culture en Hays España, la flexibilidad va muy vinculada a las herramientas. “El confinamiento ha obligado a todas las empresas a que tengamos esas herramientas para poder trabajar a distancia”, comenta.

El presidente del colectivo API en Catalunya y España, Gerard Duelo, señala que “habrá un antes y un después del coronavirus, pues hay cambios que han venido para quedarse en el sector tecnológico y creativo”. Duelo incide en que es muy importante reaccionar a tiempo en situaciones críticas, algo que en su organización supieron hacer, y sus agentes inmobiliarios han aprendido mucho no sólo en cuestiones técnicas y económicas, sino también humanas.

Mantener las reuniones diarias por Hangouts, comunicarse activamente por Slack… son herramientas que están usando empresas como Validated ID, dedicada a la firma electrónica. Sus responsables han incrementado la comunicación diaria a través de estos métodos porque son conscientes de que tienen que “permanecer unidos y facilitar que la información fluya”, e incluso organizan afterworks después de la jornada con el mejor ánimo posible.

Algunas ventajas

Muchas empresas coinciden en que todavía es pronto para saber si el teletrabajo realmente es productivo. Pero ya se vislumbran algunas ventajas. Al reducir muchas horas improductivas, como los desplazamientos a oficinas, se maximiza el rendimiento. “¿Qué prefieres que alguien de tu equipo duerma una siesta de 20 minutos cada día y sea capaz de rendir las próximas 3 horas al 100% o que no duerma nada y rinda al 30% durante ese tiempo? Yo lo tengo claro”, abogan desde iSocialweb.

También lo ve positivo el director de People & Culture de Hays, sobre todo en ciudades grandes donde algunos empleados viven lejos de sus oficinas, y apunta la importancia de una cierta flexibilidad. “Salir del trabajo, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, llegar a casa y seguir teletrabajando con el objetivo de no salir de la oficina en hora punta a las seis”.

En Ontruck lo tienen claro. “Hemos aprendido a no depender de la presencia física como antes y aumentaremos la flexibilidad para aquellos empleados que quieran trabajar un mayor porcentaje de su tiempo en remoto en el futuro, incluso siendo 100% remoto para aquellos cuya situación familiar los lleve a tener que vivir en otro sitio”. La empresa ofrece soluciones al envío de mercancía paletizada y trabajan abasteciendo a supermercados y hospitales, recogiendo directamente material sanitario de los aeropuertos según llega y distribuyéndolo. Explican que la vuelta a la normalidad la harán de forma bastante escalonada, ya que la operativa remota les ha dejado claro que no hay pérdida de calidad de servicio ni de productividad. “Iremos volviendo a la oficina a medida que sea seguro, para recuperar aquellas dinámicas de equipo que van mejor en persona”.

Los responsables de Asho también creen que la flexibilidad puede ayudar a la conciliación familiar, pero señalan que es importante evaluar muy bien los resultados y tener unos indicadores que puedan medir correctamente el desempeño del personal.

Y en Aervio, dirigidos a optimizar el proceso de reserva de los viajes de negocio, se muestran flexibles, por ejemplo, cuando un empleado necesita trabajar desde casa por motivos personales. “Siempre hay un compañero disponible para cubrir las funciones de quien no está durante unas horas o durante días”, responde su CMO, António Bettencourt.

Para las organizaciones, la cultura empresarial juega un papel relevante, y el coronavirus puede impulsar un cambio. “Empresas reacias a estos nuevos modelos de trabajo y de gestión del tiempo comprobarán la viabilidad y sus beneficios en productividad y costes de la compañía, y pueden decidir mantenerlo cuando volvamos a la normalidad”, remarca Javier García, director general de la consultora Watch&Act.

Aunque en Aervio trabajan por objetivos, ofreciendo todo el material para poder operar desde cualquier sitio, remarcan que es muy importante no descuidar el trabajo presencial. Lo consideran esencial para formar equipos y mantener un espíritu de unión entre todos.

De manera que uno de los pocos inconvenientes de abusar del teletrabajo es que, según el responsable de Hays, no facilita la integración y los procesos de aprendizaje no son tan fáciles. Por ese motivo, para conseguir que funcione el remoto, las empresas ven necesario un periodo de adaptación de la plantilla.

Y Ontruck proponen encontrar modos de generar conexiones sociales que permitan ganar eficiencia. “Porque al fin y al cabo, somos humanos”, concluyen, “y necesitamos interactuar unos con otros de forma cercana”.