“He tenido que demostrar constantemente mi valía”

Por Beatriz García Calvo

Esta doctora en materiales y experta en metalurgia es, entre otras muchas cosas, la presidenta de la Sociedad Catalana de Tecnología y premio Mujer y Tecnología de la Fundación Orange. Una figura clave en el ámbito de la divulgación científica y en la captación de talento femenino. De actitud incansable, predica allá por donde va que faltan modelos y referentes que generen vocaciones femeninas en profesiones relacionadas con las tecnologías y la innovación.

Usted defiende que la falta de modelos y referentes femeninos obstaculiza que se llegue a una verdadera situación de igualdad…

Totalmente. Estoy convencida de que ningún niño o niña quiere ser aquello que no conoce. Y que esa es la causa de que aún hoy siga habiendo, por ejemplo, tan pocas mujeres en las aulas de ingeniería. Cuando doy charlas en las aulas y explico a las niñas para qué sirve la tecnología y qué aplicabilidad puede tener para mejorar la vida de la gente, veo que cambian su manera de ver las cosas. Pero aún hoy nos seguimos dirigiendo a los niños y a las niñas de forma diferente. Lo más curioso es que las estadísticas muestran que la falta de mujeres en determinadas profesiones no está vinculada al nivel de educación y de desarrollo de un país. Las cifras en los países nórdicos son casi idénticas, y es en países nuevos como Singapur o Venezuela, donde estas profesiones están altamente reconocidas.

Lleva a cabo varias actividades para acercar esos referentes femeninos a las generaciones más jóvenes y también ha puesto en marcha un programa de mentorización de mujeres en la UPC.

Sí, doy diferentes charlas en escuelas y colaboro con el programa “Una ingeniera en cada escuela” en un colegio público, donde he puesto en marcha iniciativas como un juego de “Quién es quién?” basado en mujeres inventoras, para que los niños jueguen y conozcan la existencia de diferentes mujeres que han sido icono de la innovación a lo largo de la historia. También he puesto en marcha el programa M2m en la UPC para guiar en cuestiones profesionales a las mujeres jóvenes que intentan iniciar una carrera en el ámbito tecnológico.

Usted considera que para ofrecer modelos hay que dar visibilidad a lo que han hecho las mujeres a lo largo de la historia.

La historia ya está hecha, con lo cual se puede hacer poco, pero creo que hay que cambiar los libros de texto para que no aparezcan siempre los mismos nombres, para que haya referentes de mujeres profesionales en todos los ámbitos de la historia, también en las ciencias y la tecnología. Pero no se quiere hacer el esfuerzo de añadir más nombres o de cambiar a Einstein por Margarita Salas. Hay referentes y modelos que deberían ser importantes, también entre los hombres, más allá de los logros científicos: Pierre Curie ha quedado oscurecido por la historia porque rechazó obtener un Nobel de forma individual si no era junto a su mujer, Marie Curie. Al final ves que cambian las tapas de los libros, pero nada más.

Como subdirectora de la ESEIAAT y presidenta de la Sociedad Catalana de Tecnología, ¿considera que el liderazgo femenino aporta soluciones diferentes?

Diferentes seguro que sí, sean mejores o peores, porque somos distintas y establecemos prioridades diferentes. Yo empiezo la semana preguntando a mi equipo de investigación si sus familias están bien, porque si es así sé que pueden estar concentrados en su trabajo y rendir al 100%. Es ahí cuando establezco claramente lo que quiero y exijo que se haga. El modelo de poder habitual es un modelo desnaturalizado y deshumanizado. Sin embargo, las mujeres también tenemos cosas que aprender de la forma tradicionalmente masculina de ejercer el poder, como no preocuparte de las cosas hasta que pasan o aprender a desconectar.

¿Cuáles son las mayores dificultades que ha tenido que afrontar en el mundo laboral por ser mujer?

He tenido que demostrar constantemente mi valía. Por ponerte un ejemplo, es muy habitual estar en una sala de reuniones realizando propuestas interesantes y que sientas que ni siquiera te escuchan. Por lo que la única solución es acabar diciendo: “Si no me vais a escuchar, me voy de la sala”. Me doy cuenta de que con el tiempo he cambiado algunas pautas de trabajo, pero me ha costado ser borde. Además, por el hecho de ser madre, mucha gente presupone que vas a poner a tus hijos por delante de tu trabajo. La ley de conciliación laboral llegó tarde para mí, pero la realidad es que las mujeres siguen dedicando muchas más horas al cuidado de los hijos y del hogar. A veces realizo un sencillo ejercicio con mis compañeras, dibujar un reloj del tiempo en el que se marcan las 24 horas del día y poner un color para cada dedicación, tanto el realizado por ella como por su pareja. Ante el resultado, algunas mujeres han planteado un cambio drástico en sus casas. Porque la realidad es que la mayoría están haciendo doble y triple jornada con trabajo fuera y dentro del hogar.

Al final, la política es el lugar en el que se cambia la sociedad…

Exacto. Y quien dice partido político dice política académica, política de AMPA… Pero en cuestiones de igualdad de género, he visto a muchos gobiernos machacar iniciativas maravillosas solo porque habían sido iniciadas por un gobierno anterior. Además, lamentablemente, la realidad es que lo último a lo que se dedica esfuerzo es a las políticas de igualdad.

Antes ha mencionado las políticas de conciliación, ¿son estas y las cuotas una solución?

Sí, no me queda más remedio que creer en las cuotas, porque he visto que por buena voluntad no vamos a conseguir la igualdad. Las cuotas han dado la oportunidad a muchas mujeres de demostrar su valía. En cuanto a las políticas de conciliación, la ley ayuda pero no siempre es la solución. He visto a muchos compañeros de trabajo acogerse a ellas para ir a jugar al pádel en vez de para ir a recoger a sus hijos al colegio.

¿De dónde ha nacido esta vocación suya por trabajar en aras de la presencia e igualdad de las mujeres en el terreno laboral?

Está vinculada a ver que pasan los años y mi entorno no cambia. En el año 2000 fui Secretaria del Primer Congreso de las mujeres. Nuestras conclusiones fueron que en poco tiempo veríamos un cambio y eso no se ha cumplido. Y desde ese año estoy vinculada a estas vocaciones y estas motivaciones.

¿Cuáles son sus proyectos inmediatos para seguir poniendo su granito de arena para cambiar las cosas?

Quiero poner en marcha una línea temporal, para contar la historia a partir de mujeres que han contribuido a cambiar el mundo. También tengo previsto escribir un libro de mujeres referentes, “las MP3” (mujeres poderosas, potentes y de proximidad), para que nadie pueda decir que no tiene un referente importante en su ámbito. Y, sin duda, seguiré contribuyendo e intentando llamar a todas las puertas para ayudar en lo posible a diseñar contenidos pedagógicos que puedan cambiar las cosas, basados en todo aquello que he podido comprobar que funciona.