Autor: Guillem Tapia / Redactor de Cataluña Económica

Las empresas punteras del sector apuestan por proyectos para minimizar su impacto en el medio ambiente y fomentar el desarrollo social.

El crecimiento incesante de la población mundial unido al desarrollo generalizado de las economías –el número de personas en el mundo ha aumentado más de un 20% desde el año 2000 y el PIB global ha hecho lo propio en un 2,77% de media anual durante el mismo período– propician una escalada sostenida del consumo a nivel global. El incremento ininterrumpido de habitantes en el planeta y de su poder adquisitivo –sin entrar a valorar la distribución de esta riqueza– provoca que la demanda de bienes de consumo también se dispare.

Los recursos necesarios para la fabricación de estos productos son de todo tipo, pero en todos los casos se necesita energía en algún momento del proceso. Bien en la producción, el transporte, o incluso el consumo de los propios bienes, es necesaria la utilización de algún tipo de recurso energético. Esto provoca que la demanda de energía siga una tendencia alcista incesante. Únicamente en períodos de recesión económica, en los que disminuye el consumo y la movilidad, se producen descensos. En España, por ejemplo, se redujo el consumo eléctrico entre los años 2011 y 2014, mientras que a partir de 2015 este comenzó a repuntar al calor de la recuperación económica según un estudio de Red Eléctrica de España.

Por este motivo, el aumento en el consumo energético es a priori un indicador positivo, ya que acostumbra a ser una consecuencia del crecimiento económico. Sin embargo, existe otra cara de la moneda: el impacto medioambiental que supone el aumento del consumo y producción de energía. Uno de los efectos más nocivos es el del calentamiento global. En este sentido, parece haberse logrado cierto consenso en los últimos años, y una muestra de ello son los acuerdos de París alcanzados durante la Cumbre del Clima de 2015.

El pacto significó un avance muy importante en la lucha contra el cambio climático, ya que los Gobiernos de 195 países se comprometieron a contener el aumento de la temperatura mundial y a no permitir que se incremente en más de 2 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial, 2015, 2106 y 2017 fueron los años más calurosos desde que existen registros, con temperaturas medias 1,1 grados superiores a los años anteriores a 1900, considerados preindustriales.

La movilidad sostenible es una importante apuesta para minimizar el impacto en el medio ambiente.

Las compañías energéticas ejecutan importantes acciones de RSC como parte de su estrategia empresarial, tanto en lo que se refiere al medioambiente como a su relación con las comunidades.

EL PAPEL DE LAS ENERGÉTICAS

Un rol importante en la consecución del objetivo de contener las temperaturas lo juegan las empresas energéticas. Estas compañías son las generadoras de gran parte de las emisiones dañinas para el medioambiente. Según el estudio “Responsabilidad de las grandes empresas en el cambio climático”, elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad, 7 de las 10 compañías más contaminantes de España son empresas eléctricas o petroleras. Por este motivo, su cuota de responsabilidad a la hora de poner coto al calentamiento global es mayor. Además, la producción de energía y la extracción de recursos energéticos también provocan otros impactos en el medioambiente tales como la afectación paisajística o riesgos potenciales sobre la salud de la población y la biodiversidad que habita alrededor de los centros productivos.

Para tratar de minimizar este impacto y compensar los efectos nocivos de su actividad, muchas de estas compañías ejecutan importantes acciones de Responsabilidad Social Corporativa como parte de su estrategia empresarial, tanto en lo que se refiere al medioambiente como a su relación con las comunidades.

ENDESA

La compañía eléctrica líder en cuanto a número de clientes en España, con más de diez millones de usuarios según datos de la CNMC, tiene como uno de sus principales objetivos reducir drásticamente sus emisiones de dióxido de carbono. Según el plan de Sostenibilidad 2017-2019, la organización prevé reducir paulatinamente sus emisiones de CO2 hasta suprimirlas por completo en 2050. De la misma forma, también planea tener un mix de producción eléctrica libre de carbono para el mismo año.

La descarbonización es tan solo uno de los apartados de la política de RSC de Endesa, que contempla actuaciones en el ámbito de la gestión económica y ética, el servicio a los clientes, la digitalización del negocio, las relacionas con las comunidades, la calidad comercial o la salud y seguridad laboral, entre otros. “El objetivo de la política de sostenibilidad de Endesa es proporcionar a los clientes un servicio de calidad de manera responsable y eficiente, a la vez que se promueve una cultura ética y se fomenta la capacitación profesional de los empleados así como la rentabilidad de los accionistas”, afirma una portavoz de la compañía.

Algunas de las iniciativas más significativas en materia medioambiental han ido encaminadas a proteger la flora y la fauna de las regiones en las que la actividad de Endesa tiene algún tipo de impacto, tal y como se recoge en su Plan para la Conservación de la Biodiversidad. Estas actuaciones tienen por objetivo “acondicionar el medio físico en las instalaciones de Endesa para aumentar la capacidad de acogida de biodiversidad y la preservación de las especies autóctonas y el control de especies invasoras”.

Este compromiso se tradujo en diversas acciones específicas en Cataluña durante 2017. Por ejemplo, en la instalación de cajas nido para murciélagos en distintas centrales hidroeléctricas, la plantación de árboles para mejorar el hábitat del oso pardo del Pirineu –así como la formación a los empleados que trabajan en las instalaciones dentro del área de influencia de estos animales– o el despliegue de cajas en torres del Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà con el objetivo de potenciar la conservación y la reproducción de la carraca europea. También en 2017, la compañía colaboró en la protección de la avifauna a través de la donación a la Conselleria de Territori i Sostenibilitat de una máquina de laserterapia que, en algunos casos, permite sanar a los pájaros que han sufrido algún percance y reintroducirlos en su hábitat.

Por otra parte, Endesa también fomenta la movilidad sostenible entre sus empleados. A través del Plan de Movilidad Eléctrica para trabajadores, la compañía eléctrica mantiene acuerdos con diferentes fabricantes de automóviles eléctricos para ofrecer facilidades de financiación a su plantilla, además de promover la instalación del punto de recarga doméstico necesario para alimentar las baterías de los coches en los domicilios de los empleados. En Cataluña ya se han beneficiado de este tipo de vehículos 80 trabajadores, un 15% sobre el total de la Península.

Por último, la compañía también dispone de una unidad educativa, Endesa Educa, con la que se pretende “impulsar los hábitos y las actitudes positivas hacia la eficiencia energética y la sostenibilidad” entre los más jóvenes. Para hacerlo posible, los educadores de Endesa realizan tallares en su sede corporativa de Barcelona, así como también visitas didácticas a la red de instalaciones hidroeléctricas y térmicas de la empresa. En total, 15.400 estudiantes catalanes participaron de esta iniciativa a lo largo de 2017.

GAS NATURAL FENOSA

La compañía, cuyo nuevo presidente ejecutivo es Francisco Reynés, realizó una inversión en innovación de 59,2 millones repartidos en proyectos de eficiencia energética, movilidad y redes eléctricas inteligentes, además de una aportación de 10 millones para iniciativas sociales.

Uno de los principales esfuerzos en lo que respecta a la innovación se centra en la movilidad. En este sentido la firma sigue perfeccionando su combustible. “El gas natural para vehículos constituye una alternativa más económica y sostenible que el diésel, la gasolina o el gasóleo”, explican desde Gas Natural Fenosa. Los vehículos propulsados por gas natural vehicular –que pueden ser automóviles, autobuses o camiones– tienen una autonomía que oscila entre los 400 y los 1.000 km.

Respecto a la sensible cuestión de la pobreza energética, la compañía afirma que “ha desarrollado siempre una política proactiva que cubre más del 93% de los clientes en España, basada en convenios y en la cooperación con los servicios sociales municipales”. Hasta la fecha, Gas Natural ha evitado el corte de suministro de 18.178 clientes vulnerables, según datos de la propia compañía.

REPSOL

La petrolera española con más gasolineras en nuestro país –3.501 a finales de 2016, más del doble que el segundo operador, según la memoria anual de AOP– realizó una inversión social voluntaria de 19,8 millones de euros en 2016. La firma presidida por Antoni Brufau asume el papel crucial que desempeñan las compañías como Repsol a la hora de cumplir los objetivos que se establecieron en la Cumbre del Clima de París, y para conseguirlo apuesta por “la innovación y por profundizar en la captura, uso y almacenamiento de carbono como la alternativa más plausible para alcanzar la ambición de cero emisiones en 2050”.

Por este motivo Repsol ha impulsado Oil and Gas Climate Initiative (OGC), junto con otras nueve empresas punteras del sector como Shell, BP, Pemex o Total. OGC es un fondo que invertirá 1.000 millones de dólares en 10 años para desarrollar y acelerar el despliegue comercial de tecnologías de bajas emisiones.

La movilidad sostenible es una importante apuesta para minimizar el impacto en el medio ambiente.

Las compañías energéticas ejecutan importantes acciones de RSC como parte de su estrategia empresarial, tanto en lo que se refiere al medioambiente como a su relación con las comunidades.

IBERDROLA

Iberdrola también apuesta por su propio vehículo de inversión para impulsar empresas tecnológicas de nueva creación con modelos de negocio innovadores que contribuyan a asegurar la sostenibilidad energética. Se trata del programa de capital riesgo Iberdrola Ventures-Perseo, creado en 2008, y que desde entonces ha invertido 50 millones en startups como Arbórea Intellbird, especializada en las inspecciones con drones de todo tipo de infraestructuras energéticas, o Stem, líder del mercado de almacenamiento distribuido para ofrecer ahorros a clientes mediante una solución detrás del contador que integra baterías y software.

En 2016 la compañía realizó una inversión social de 32 millones de euros dedicados al desarrollo socioeconómico del entorno, la sostenibilidad energética, la promoción del arte y la cultura y la educación. También cabe destacar la apuesta de Iberdrola por el deporte femenino como palanca para fomentar la igualdad de género. En este aspecto, la actuación más destacada es el patrocinio de la Primera División femenina de Fútbol de España, actualmente más conocida como Liga Iberdrola.