Si existe ya un ecosistema de apoyo al emprendedor social en gran parte es atribuible a Ship2B, la aceleradora ética y sostenible fundada por Maite Fibla.

Texto de Anna León

El 25 de septiembre del año 2015, la Asamblea General de la ONU adoptaba la Agenda 2030 que marca el camino hacia una economía sostenible, cuyo principal objetivo es erradicar la pobreza del planeta. Como consecuencia, las oportunidades de mercado que pueden generarse se calculan ya en unos 12 billones de dólares. Así lo afirma Maite Fibla, cofundadora de Ship2B, especializada en inversión de economía de impacto que en los últimos tres años ha acelerado 65 startups, acumulando una financiación superior a los 30 millones de euros.

Precursores

La idea de crear una aceleradora ética y sostenible, compartida con sus otros dos socios, Xavier Pont y Carla Navarro, surgió tras mucho tiempo intentando impulsar el emprendimiento social desde los campos público y académico. “Si queríamos crear empresas con impacto pero, al mismo tiempo, modelos de negocio altamente rentables, debíamos trabajar de forma diferente, vinculando el sector de la empresa y el financiero y logrando que se comprometieran con estos emprendedores. Así que decidimos crear una fundación privada que sumara personas de referencia dentro de los sectores empresarial y financiero y que entendieran bien cómo funcionan los negocios y las inversiones. Profesionales que nos ayudaran a construir un ecosistema de apoyo”, recuerda Fibla.

Pero el camino no ha sido nada fácil, ya que al principio estaban “prácticamente solos”. “Daba la impresión de que predicábamos en el desierto, pero no nos podíamos rendir. Era necesario alzar la voz y poner de manifiesto las oportunidades del emprendimiento y de la inversión de impacto para el sector privado. Oportunidades que ya movilizaban millones de euros en otros países”. Seis años después, la cofundadora de Ship2B se muestra “orgullosa” de lo que han conseguido: “El impacto ya aparece en la agenda de las grandes empresas e inversores de este país. Poco a poco, se ha consolidado un ecosistema de apoyo brutal, dirigido al emprendedor social”. Entre sus partners más destacados figuran compañías como Aigües de Barcelona, Griñó, Familia Torres, DKV, Nestlé España, Medichem, Banco de Sabadell, Mútua Terrassa y el Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo. Tanto esfuerzo ha dado sus frutos y Ship2B fue reconocida como la mejor aceleradora privada del país por Funcas, dos años atrás.

Una nueva edición

Para tener una idea de las dimensiones de la propuesta de Ship2B, no hay más que fijarse en sus programas de impacto destinados a empresas del ámbito social, del medio ambiente y la salud, y de los que ha puesto en marcha una nueva edición. En la última convocatoria, Ship2B registró más de 400 proyectos inscritos, de los cuales se seleccionaron nueve, cuyas startups participaron en sesiones de mentoring a cargo de expertos y en conexión con grandes empresas. Los proyectos acaban eligiéndose en base a cinco criterios: impacto social, perfiles del equipo cofundador y directivo, modelo de negocio, innovación y escalabilidad para llegar al mayor número de personas posible. Y la red de inversión se compone de business angels, family offices y entidades de venture capital. “Estos programas presentan grandes oportunidades para los emprendedores. Se trata en algunos casos de salvar vidas, sobre todo en colectivos vulnerables, o también, por ejemplo, de ayudar a frenar el cambio climático”.

Compromiso y exigencia

Maite Fibla es doctora en economía por la Universitat Rovira i Virgili y ha colaborado con la Universidad de Maastricht y la UPC School especializándose en desarrollo del capital humano, competitividad empresarial y crecimiento económico. Sin embargo, mientras cursaba la carrera ya cuestionaba un sistema que, como ella dice, crea necesidades artificiales y fomenta una sociedad que nunca se siente satisfecha. “No concibo una economía que no dé respuesta a las principales necesidades de la sociedad. Y eso lo tienen claro también las nuevas generaciones, que piden compromiso social a las empresas. Nosotros estamos convencidos de que la empresa del futuro será de impacto o no será. Al sector inversor no le puede pasar desapercibido”, subraya.

La cofundadora de Ship2B se considera afortunada, ya que su trabajo es su pasión (“no me veo haciendo otra cosa”), y avanza los proyectos para los próximos meses de la aceleradora: hacer crecer el área de inversión con ocho inversiones más y empezar a diseñar el próximo vehículo de inversión de impacto valorado en cuatro millones de euros. “Creemos que ya hemos alcanzado la excelencia en nuestros programas de aceleración, aunque seguimos intentando mejorar. Somos muy exigentes y nuestro próximo reto es consolidarnos como inversores de impacto a nivel internacional”.