Ramon Pastor, vicepresidente y director general de HP: “Imprimir en 3D es fabricar solo lo que se necesita”

Por Gabriel Izard

¿Por qué es tan importante la impresión 3D?

Hay que entender la impresión 3D como una de las tecnologías fundacionales de la digitalización y de la denominada industria 4.0. Se junta con tecnologías como la robotización, el big data, el machine learning y el Internet of Things. La idea principal es que la impresión 3D y las otras tecnologías permiten cambiar el paradigma fundamental de la de fabricación. Hoy todavía se fabrica de forma centralizada en áreas del mundo en los que los costes laborales son bajos, con infraestructuras grandes que se tienen que amortizar y una producción masiva de productos genéricos que se distribuyen allá donde existe la demanda. Pero con la industria 4.0 se cambia este paradigma y se produce muy cerca de donde está la demanda. Cuando se necesita, solo lo que se necesita y en el lugar que se necesita. Ello permite unos diseños logísticos mucho más eficientes, más sostenibles y más environmental friendly. Es donde la industria 4.0 puede hacer la mayor contribución.

¿Qué sectores principales se benefician de estas tecnologías?

En general son todos los sectores. Primero, los que tienen necesidad de personalizar los objetos o de hacer tiradas cortas, o donde el tiempo de respuesta es importante. En el sector de la salud, por ejemplo, la parametrización e individualización es fundamental, en temas protésicos, ortopédicos, dentales… En los bienes de consumo, por ejemplo en deporte, ocio y juguetería, la personalización es un valor añadido, por eso la impresión 3D está teniendo gran impacto. También en el sector del automóvil, donde se reduce drásticamente el tiempo de producción, o permite hacer series cortas si es necesario. Los grandes fabricantes se están planteando producir piezas de recambio y piezas personalizadas en 3D, y sobre todo ahora están valorando su aplicación en el coche eléctrico. Esto es muy interesante porque permite pensar el coche desde cero, facilitando por ejemplo que las piezas tengan mucho menor peso, y esto en el caso del coche eléctrico es una gran ventaja pues menor peso significa mayor autonomía.

¿Es cierto que el centro de HP de Sant Cugat está en el origen de esta tecnología?

En Barcelona, concretamente en Sant Cugat, tenemos las oficinas centrales a nivel mundial para la impresión de gran formato, que es uno de los negocios más rentables de HP y con la cuota de mercado más grande. Pero este mercado, que ya no crece y eso es una tendencia peligrosa, nos llevó a una reflexión, y a la decisión de centrarnos en temas de ingeniería. Al tener un centro autónomo de decisión en Sant Cugat, destinamos unos recursos en I+D para estudiar tecnologías disruptivas y tuvimos la suerte de encontrar la tecnología Multi Jet Fusion que producía piezas diez veces más rápido de lo que se producía en ese momento, y a mitad de coste de cualquier otra tecnología 3D que pudiésemos encontrar. Fue así como, desde nuestra sede aquí, elaboramos un plan de negocio que presentamos a la central de la compañía y en 2014 el proyecto fue aprobado. Por esa razón tenemos el Head Quarter en Sant Cugat. En diciembre de 2016 introdujimos el primer producto en el mercado, y en dos años y medio hemos conseguido ser líderes mundiales en impresión 3D en plásticos.

En junio se inauguró el centro de excelencia de impresión 3D y fabricación digital. ¿Qué novedad aporta este centro?

Es un paso más al escalado del negocio para que pueda ser transformacional de HP a medio y largo plazo. Dispone de 15.000 m2 dedicados íntegramente a la investigación y desarrollo de tecnología de 3D, y seguramente es el más grande del mundo en su sector. Aquí desarrollamos nuevas tecnologías y nuevos productos en materiales plásticos y metales en impresión 3D.

¿Qué desarrollos propios en impresión 3D destacaría por su utilidad o excepcionalidad?

Hay ejemplos llamativos. Si hablamos de prótesis, donde tenemos clientes como J&J, Stryker o Ben-Medical, un fundador de una empresa cliente nuestra, a quien le falta un brazo, lleva una prótesis de color Ferrari. Se siente orgulloso de llevarla y con esto quiero decir que, por ejemplo en el mundo de la salud, el 3D es importante porque va más allá de la pura funcionalidad pues se pueden hacer prótesis personalizadas que aportan también autoestima. Otro caso llamativo es Smile Direct, un cliente del sector dental que con impresión 3D ahorra tiempo y dinero a las personas jóvenes y no tan jóvenes que necesitan alinear su dentadura mediante brakets, de los cuales llega a imprimir 50.000 piezas diarias únicas e individuales para servir al mercado americano. La gran mayoría de nuestros clientes, no obstante, son clientes industriales que con nuestros diseños (brazos robóticos, utillajes de línea…) consiguen mejorar sustancialmente tanto el coste como la duración. En el sector de la automoción trabajamos por ejemplo con Volkswagen, con BMW, con grandes marcas. O en el sector del transporte ferroviario con CAF.

Se habla ya de la impresión 4D, que utiliza materiales que se adaptan al entorno para tomar diferentes formas. ¿Es la evolución de la 3D?

La tecnología 4D será un complemento interesante. Falta saber qué tamaño de mercado tendrá, porque las aplicaciones son hoy por hoy muy incipientes, pero es interesante y se tendrá que monitorizar. La tecnología que creo que será muy relevante será la 3D complementada con la habilidad de cambiar las propiedades del material a nivel de boxel (como un pixel a nivel 3D). Ello nos permitirá, al mismo tiempo que se imprime una pieza 3D, que se impriman también sensores, circuitos, cables de potencia, cables de señal. Se democratizará el Internet de las Cosas (IOT) y con un coste marginal de casi cero podrás dar inteligencia a un objeto que sin ello sería un objeto “tonto”.

¿Cuál es el tamaño actual de este mercado?

El tamaño estimado por varias consultoras para 2021 será 22.000 millones de dólares, con un crecimiento anual del 25–30 %. Las perspectivas son buenas.

¿Hasta qué punto es necesario la colaboración empresarial y con el sector público para el desarrollo de esta tecnología?

Crear un ecosistema que haga fácil la adopción de tecnologías de digital manufacturing y 3D es totalmente necesario. No solo porque se necesita explicar lo que hace la tecnología sino porque se necesita saber cuál es la mejor opción para cada caso. Nosotros, los fabricantes, podemos ayudar en todo ello, pero realmente lo que ayuda mucho son los hubs de innovación 3D. Aquí en Catalunya tenemos el IAM3D HUB, sin ánimo de lucro y con la participación de varios fabricantes, entre ellos HP. También destacaría la incubadora de start-ups en base 3D creada por el Consorci de la Zona Franca y Leitat. Se trata de promover la e-factory como zona de encuentro que ayude a medianas y pequeñas empresas para que puedan entender cómo la impresión 3D les puede ayudar, escogiendo la tecnología, con formación o sabiendo cómo pueden financiarse. Siempre que se crea un nuevo mercado se necesita promover la demanda, la producción y la capacidad. Es lo más difícil.

La colaboración entre empresas para llevar a cabo desarrollos tecnológicos puede encontrarse con las barreras de la falta de retorno a corto plazo. ¿Puede ser esto un impedimento para el desarrollo de la impresión 3D?

De hecho, en el caso de la impresión 3D, quienes se están moviendo con mayor rapidez son las pequeñas y medianas empresas, pues son más ágiles y ven más rápidamente el retorno a corto plazo. Una impresora industrial 3D tiene un precio de entre 100.000 y 300.000 euros, dependiendo del modelo y la gama. El precio de un molde puede elevarse a un precio como este y solo con el ahorro del molde de tamaño mediano ya sale a cuenta. El retorno justifica muy fácilmente la compra de una impresora industrial.

Quizás también sea necesaria la colaboración con la universidad o el mundo académico para la enseñanza de esta disciplina…

Tenemos una intensa colaboración con la escuela de ingenieros UPC para impartir clases de diseño en 3D y diseños generativos. Les ayudamos en crear contenidos para sus clases en el grado y a nivel de masters. Esto es a nivel local, pero también tenemos un programa internacional con escuelas de ingeniería y diseño para que tengan estas capacidades docentes.

¿Qué recorrido cree usted que tendrá en los próximos años? ¿Cuáles son los límites de esta tecnología?

Los límites son muy amplios: estamos hablando que digitalizar el mercado de manufacturing que tiene una dimensión de 13 trillones de dólares. No se sustituirá completamente toda la actividad tradicional de producción, evidentemente… Pero en los próximos 5 años habrá un cambio significativo en la utilización de estas herramientas de 3D.

¿Cómo ve su implicación personal a partir de ahora en todo ese proceso?

Como director general de impresión 3D de HP, estoy totalmente implicado en la adopción de estas herramientas digitales en los sistemas de producción de todo el mundo y en su crecimiento. También en hacer crecer el centro de Barcelona para que continúe siendo la capital de esta trasformación a nivel mundial.