“La desigualdad claramente irá a más”

Por Víctor Recacha

Santiago Niño Becerra es catedrático de Economía del Institut Químic de Sarrià (Universitat Ramon Llull) y autor de El crash. Tercera fase, entre otros libros. Fue directivo en el mundo empresarial privado hasta hacerse un lugar como investigador económico, escritor y conferenciante. Conocido a partir de la crisis financiera de 2007 por su pronóstico de un colapso con grandes repercusiones económicas y alto desempleo, es uno de los economistas con más proyección pública en España y en algunos medios internacionales. Ahora, vaticina que el coronavirus detonará un cambio de modelo económico que ya se acercaba.

¿Los gobiernos y el Banco Central Europeo han estado a la altura?

La solución que se ha adoptado es inyectar más dinero. Pero lo más urgente hubiera sido dedicar todo el dinero que hiciera falta a erradicar la enfermedad. Si seguimos inyectando dinero y la enfermedad no se erradica —y la única forma de erradicarla es obtener una vacuna—, la apertura de los comercios será muy progresiva, la actividad no se reemprenderá… Yo no hubiera hecho lo que se ha hecho. Las bolsas subirán, pero con estas medidas la ciudadanía no va a recuperar la confianza.

¿Qué opina de los eurobonos?

La deuda global no se puede pagar. El negocio está en los intereses, no en la amortización del capital. Pero mientras se vayan pagando los intereses, la deuda se va refinanciando porque en el planeta sobra dinero. Yo estoy totalmente en contra de los eurobonos. Se podrían crear entre Alemania, Holanda, Austria, Dinamarca, pero ya me dirá usted qué tiene que ver la economía de Bulgaria con la de Holanda. No para economías tan divergentes. Si en Europa hubiera una política fiscal única, todavía.

¿Qué políticas y medidas económicas necesitamos?

Es preciso ver aquellas zonas que tienen posibilidades. No ir —y los eurobonos tienen mucho de eso— al café para todos. Entrar en la Europa de las dos velocidades. La economía alemana está sustentada por cuatro länders. En Italia, está el Norte, la zona que más ha sufrido el virus porque es la más internacional. Y en España, están Catalunya, Euskadi, Valencia hasta Sagunto, la costa atlántica de Galicia y poco más, esta es la realidad. Vamos a una red de zonas, agrupadas en clusters, con vida propia y libertad de decisión, conectadas en ejes.

¿Este virus supondrá un desastre de efectos irreversibles?

No. No será un desastre que se recuerde durante generaciones, en absoluto. Aunque no va a ser rápido. Hay quien dice que a la que salga el ministro por la tele y diga que se ha acabado esto, nos vamos a lanzar a la calle como locos a consumir y a viajar. Yo no lo tengo tan claro. Al margen de los efectos económicos, pienso que esto va a dejar una huella temporal.

Sin movilidad ni grandes eventos, habrá sectores gravemente perjudicados.

Todo lo que signifique aglomeración tiene una temporada muy cruda por delante. El hecho, por ejemplo, de ir al cine, mueve mucho dinero. Toda esa parafernalia desaparece.

Y las tiendas, ¿volverán a abrir?

A partir de 20 o 25 días con la economía parada, la pyme media —tienda de barrio— no puede vivir. La alternativa que le da el Gobierno es que pida un crédito que va a tener que devolver,  y que no está claro que se les dé, porque los bancos van a decir “de usted no me fío”. Muchas empresas, sobre todo micropymes, no van a subsistir. El ahorro en España es realmente bajo y el consumo ha estado funcionando a base de crédito. El problema no es tanto que no haya crédito, que lo tendrá quien ya lo tenía, sino que el ciudadano medio pueda tener acceso a ese crédito. Y eso va a repercutir en el consumo.

¿Trae alguna cosa buena esta crisis sanitaria?

La contaminación de las grandes ciudades ha bajado, hemos visto fotografías de ciervos en Londres, y eso es muy bonito pero puntual. A la que la gente pueda coger el coche, los ciervos se irán. El tema del medio ambiente se afrontará pero por un tema tecnológico y de necesidad, no por el virus. ¿Le veo algo positivo al virus? Cuando algo es positivo para una cosa, normalmente es negativo para otra. El virus ha puesto de manifiesto que el teletrabajo funciona, es bueno para las empresas porque ahorran costes y para el medio ambiente porque ahorra contaminación, pero es muy malo para bares, gasolineras…

La salud pública está justificando más control de los datos…

El sistema, las grandes plataformas, ya tenían toneladas de nuestros datos. Esa posibilidad, que sepan todo de nosotros, ya existía. El virus es la excusa perfecta para incrementar ese mayor conocimiento de datos de la población. Internet ha tenido tres fases: acceso libre, privacidad intervenida por seguridad a partir del 11S, y el virus. Es necesario mayor control para controlar el contagio, pero va a llevar a ceder todavía mayor privacidad y libertad. Y esto también tiene su parte buena, por ejemplo, la telemedicina. Es parte de la evolución.

¿La inteligencia artificial traerá más desigualdad?

Hoy es posible generar PIB con cero unidades de valor trabajo. Cada vez va a haber más paro, más subempleo, vamos a ver una creciente conversión a trabajos de tiempo parcial. Con la inteligencia artificial, habrá un grupo cada vez más necesario que, por su inteligencia, capacidad de diseño, desarrollo… serán imprescindibles. Y habrá personas menos necesarias por la labor que realicen, lo cual influirá en la remuneración. La desigualdad claramente va a más.

¿Esta mayor pobreza se compensará con una renta?

El virus también va a acelerar la implementación de un sistema de renta básica. Se habla ya de renta mínima y en dos o tres años tendremos una renta básica estructural. Y las pensiones acabarán convergiendo con la renta básica. A partir de aquí, que cada uno ahorre lo que pueda.

Usted propone que el virus adelantará un cambio de modelo.

El periodo 2007-2024 será el equivalente al de 1929-1947. También entonces el modelo entró en crisis y hubo un cambio radical. En este nuevo modelo, el Estado va a menos. Se producirá una creciente concentración de capital, las corporaciones ganarán peso y desaparecerá una enorme cantidad de pymes, el trabajo disminuirá, la tecnología tendrá una importancia brutal sustituyendo trabajo y tomando decisiones, la igualdad cada vez será menos necesaria… El virus va a acelerar todo esto.

¿El mundo post-coronavirus es más pobre?

Esa pregunta depende de a quién se la haga. Si se la hiciera al consejero delegado de Microsoft, le diría que no, que va a ser mejor. Si se la hace a un señor que vive en Ciutat Meridiana, le dirá que peor. Las élites, las grandes corporaciones, van a ganar. El resto no va a estar mejor.