Son muchos los profesionales y emprendedores que trabajan para solucionar las diferentes problemáticas surgidas en torno a los afectados por el coronavirus.

Texto de Daniel Vidal, abogado especialista en Derecho de Nuevas Tecnologías, y Laura Marín, consultora en comunicación especializada en estrategia y contenido digital.

El término VUCA se empezó a utilizar en 1987, basándose en las teorías de liderazgo de Warren Bennis y Burt Nanus. Con él se describía en una sola palabra la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad de las situaciones. Hoy en día, aún por descubrir todas las consecuencias provocadas por la crisis sanitaria del Covid-19, este concepto toma más importancia que nunca.

En marzo, en apenas tres días, la situación en muchos países pasó de la normalidad (llamémoslo así, aunque sea un concepto ambiguo) a una excepcionalidad inédita que cambiaba nuestro contexto y nuestra forma de acercarnos al mundo. En cuestión de horas, lo urgente era buscar como controlar una situación sanitaria desbordada e intentar manejar una falsa cotidianeidad que se trasladó mayoritariamente al mundo online. Para abordar esta situación (y la que nos viene ahora), y recuperando de nuevo los términos de Warren Bennis, necesitamos líderes que se basen en valores: “Mantén tu mirada fija más allá del horizonte mientras haces todo lo necesario ahora”.

La primera respuesta, en ese sentido, la tuvieron desde el sector sanitario. Mientras se continúa investigando para obtener una vacuna, la tecnología vuelve a ser la clave para ayudar a controlar y combatir la expansión del virus a través de la telemedicina, la inteligencia artificial o las aplicaciones móviles. Entre muchas otras iniciativas, en España encontramos proyectos como:

– C3 COVID-19 Central Control. Solución para ayudar al personal clínico a tratar a los pacientes a través de un centro de control virtual bajo la supervisión de un experto en enfermedades infecciosas. Busca ser un apoyo para el personal médico a la hora de detectar qué pacientes muestran mayor gravedad y precisan atención especializada, hacer seguimiento de la eficacia del tratamiento y determinar qué pacientes están estables y pueden liberar espacio en las unidades de cuidado intensivo. El proyecto cuenta con la participación de la Fundació Clínic, Mútua de Terrassa, el Hospital Germans Trias i Pujol y, a nivel europeo, con los hospitales ERASMUS MC, en los Países Bajos, y el hospital universitario UZ Leuven, de la KU Leuven en Bélgica.

– Certify.health. Tiene como objetivo desarrollar un certificado digital que recoja información sobre cada persona en relación a COVID-19. En él se incluirán los resultados de pruebas diagnósticas y de inmunidad, con información sobre una posible inmunidad para aquellos que hayan cursado la enfermedad o, en el futuro, estén vacunados. El certificado incorporará los estándares globales para la autenticación de identidad electrónica, y cumplirá con la normativa de protección de datos para garantizar la privacidad del ciudadano.  En el consorcio se encuentran el Hospital Clínic de Barcelona, el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). También participan en el proyecto el Hospital y la Universidad de Grenoble Alpes (UGA), que implementarán el proyecto en Francia, y las startups suecas CareChain y FindOut Diagnostics, centradas en la tecnología que permitirá los certificados digitales.

– CAR3D. Liderado por el Hospital Sant Joan de Déu, busca mejorar las capacidades de Europa para la fabricación aditiva de material sanitario necesario para la gestión de pandemias. Creará un hub de coordinación europeo para facilitar el acceso a recursos validados y fiables para impresión 3D como, por ejemplo, diseños y planos o redes de contactos de proveedores en Europa. En el proyecto participan también la Universitat de Barcelona (UB), la empresa de fabricación de impresoras 3D BCN 3D, la Fundació CIM-UPC y la Fundació de Recerca Sant Joan de Déu.

– Biometric Vox. Aunque se están desarrollando varias apps para detectar y hacer seguimiento de los pacientes o posibles afectados por Covid-19, nos ha llamado la atención esta, que permite detectar un índice de contagio del coronavirus analizando la voz a través de modelos de inteligencia artificial y sin que exista contacto físico. Se está desarrollando junto al Departamento de Salud del Gobierno Vasco y otros institutos y hospitales.

– Serenmind. Aplicación valenciana liderada por Kiko Avellaneda que pone a disposición de los usuarios tratamientos psicológicos de forma remota y los traduce en programas autoguiados con contenido psicoeducativo y herramientas para practicar. Además, incluye a Serena, un chatbot que acompaña al usuario durante todo el proceso. En el proyecto colaboran Rosa María Baños, catedrática de Psicología de la Universidad de Valencia, y Cristina Botella, catedrática de Psicología en la Universidad Jaume I.

– Idoven 1903. Software en la nube que usa la inteligencia artificial para el análisis de electrocardiogramas. El sistema permite detectar y clasificar las arritmias con la precisión de un cardiólogo, de forma remota y en tiempo real. De este modo los pacientes con cardiopatías, especialmente vulnerables en estos momentos, pueden ser monitorizados desde sus casas. El proyecto está liderado por el cardiólogo Manuel Marina Breysse y por José María Lillo.

Algunos de estos proyectos surgen como novedades en estos tiempos de pandemia, pero otros son adaptaciones de iniciativas ya existentes, lo que nos enfatiza la capacidad VUCA de estos equipos. Por ejemplo, es el caso de Evernoa, un dispositivo para diagnosticar y monitorizar a pacientes con asma en hospitales, centros de atención primaria y desde casa o en las farmacias que ahora han adaptado para el control de la inflamación pulmonar causada por Covid-19. También es el caso, en cierta manera de ZenZoe Robot, un robot móvil de desinfección que utiliza la luz ultravioleta para eliminar gérmenes y patógenos tanto en el aire como en superficies y objetos y que ha sido creado aprovechando los conocimientos y la experiencia de Asti Mobile Robotics y BOOS Technical Lighting.

Este último ejemplo nos lleva a recordar como esta crisis sanitaria que nos ha afectado a todos también ha demostrado que, para salir de ella, ahora más que nunca, es necesaria la aportación y la colaboración de todos. Y esto se ha visto desde el primer momento con las aportaciones de las grandes empresas, los emprendedores, las entidades sociales y la sociedad civil en general que se volcó para ayudar. Es ampliamente conocido el caso de los respiradores (o piezas) que podían crearse a través de impresoras 3D, la fabricación de gel desinfectante o de mascarillas en grandes cantidades, así como las comunidades de ayuda a las personas con necesidades que se crearon en cada ciudad. Y ahora, cuando el mundo empieza a arrancar otra vez y las empresas vuelven a su funcionamiento de “nueva normalidad”, parte de ese espíritu persiste en formato de innovaciones para seguir avanzando.

En este contexto, no podemos dejar de volver a hacer referencia a la tecnología como la gran protagonista del cambio que viene:

– Blockchain. La digitalización será una gran oportunidad para la blockchain, ya que aseguran la autenticidad de documentos digitales de una forma que no consigue la red de internet convencional. En España, están en marcha proyectos pilotos, como el pasaporte sanitario digital de Social Pay, que permite garantizar la privacidad y la soberanía de los ciudadanos. También bajo esta tecnología se ha puesto en marcha Stopcovid.io, iniciativa que visibiliza los proyectos de entidades del tercer sector o startups de impacto social, quepermite hacer un seguimiento de las donaciones y de su impacto y fomenta el trabajo colaborativo y la eficiencia. Arancha Martínez y Manuel Hurtado son los fundadores The Common Good Chain, creadora de esta plataforma.

Edtech. Junto al de la salud, la educación será uno de los sectores que sufrirá un mayor cambio después de esta crisis. Aunque ya venía años evolucionando, sobre todo en cursos superiores y formaciones de adultos, el confinamiento con los niños en casa ha hecho entender que las nuevas generaciones necesitan trabajar con formatos híbridos. En este sentido, entrevistábamos en el número anterior de esta revista a Sven Huber y Cristina Puig, creadores de Fiction Express, plataforma que conecta a los niños y adolescentes con autores profesionales para incentivar y mejorar la competencia lectora a través de mecanismos de cocreación y diálogo creativo. Pero existen numerosas iniciativas en este sentido que, aún no siendo novedades generadas durante la pandemia, sí han visto incrementar el interés de profesorado y padres: Smile and Learn, plataforma que ofrece educación personalizada para mejorar el aprendizaje de los niños de 3 a 12 años a través de contenidos interactivos; Tutellus, plataforma colaborativa en español de educación online basada en la videoformación; Lingokids, especializada en el aprendizaje de inglés para niños de 2 a 8 años; DytectiveU, la primera herramienta online para combatir la dislexia; RIMUD, videojuego para que los niños mejoren sus conocimientos en matemáticas y lectura de forma divertida, etc.

Tecnología aplicada al sector de la hostelería. No podemos negar que uno de los sectores más tocados durante los meses de confinamiento ha sido el de la hostelería. Aunque en estos días ya casi parecen haber recobrado su actividad, son muchas las iniciativas que han surgido para ayudarles: Fidmi, plataforma que permite a los usuarios encontrar todos los restaurantes que reparten en su dirección, independientemente de quien haga el reparto; Ticksy, app que permite de forma sencilla e intuitiva gestionar, analizar y optimizar el rendimiento del negocio, fidelizar clientes y recibir pedidos para envío desde cualquier plataforma online; Mercado Local, plataforma web creada para que productores y consumidores puedan ponerse en contacto fácilmente y realizar compraventa de productos locales, fomentando así el consumo de productos de kilometro cero; Alexia, la robot camarera creada por Cocuus (que ya hace prácticas en un bar de Pamplona), etc.

Showrooms virtuales. En este tiempo de confinamiento muchas presentaciones, conferencias y otros eventos se trasladaron al mundo online. En medio de todo esto, Pronovias fue el primero en lanzar el primer showroom virtual, donde los clientes podían comprar las últimas colecciones de la marca. También durante este período se han realizado varias pasarelas de moda con tecnología de realidad aumentada. ¿Será este el futuro de la moda?

Estos son solo algunos ejemplos de lo que se está creando y que muestran que parece que la industria tiene claro que los cambios desencadenados por esta crisis vienen para quedarse. Pero, ¿lo tiene también el consumidor? Ipsos asegura que sí: los consumidores están más abiertos a nuevas ideas durante una crisis (durante la crisis de 2008 se incrementó este concepto en cinco puntos porcentuales), ya que sus hábitos habituales se han visto interrumpidos. Nosotros recordamos las palabras de Winston Churchill: “Este no es el final, no es ni siquiera el principio del final. Puede ser, más bien, el final del principio”.