“Mercabarna es un motor económico”

Texto de Marta Burgués

Jordi Valls es director general de Mercabarna desde septiembre de 2020. Fue alcalde de Manresa, conseller de Trabajo e Industria, presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona y, hasta hace poco, trabajaba en una potente empresa en América Latina. Su visión multidisciplinar de los negocios aporta ese lado más externo y estratégico del rol de la alimentación. Su reto: posicionar a Mercabarna como una de las infraestructuras clave en Barcelona y Sur de Europa. Nos lo explica en esta entrevista. 

Usted ha sido alcalde y conseller, pero asumir la dirección de Mercabarna no es cosa menor. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido?

Soy hijo de tendero, pescadero, por lo que conocía Mercabarna y su importancia en la cadena alimentaria. Probablemente lo que más me ha sorprendido es el desconocimiento general que se tiene de Mercabarna, de su importancia como garante del suministro alimentario, su rol en la exportación y el dinamismo de sus compañías.

¿Qué cree que aporta al cargo su experiencia política anterior y sus últimos años trabajando en el extranjero?

Puedo, y quiero aportar, esfuerzo, compromiso y trabajo en equipo. Aquí sin equipo no se construye nada. Y quizás una visión más externa y estratégica del rol de la alimentación y los desafíos que la alimentación tiene que afrontar en el crecimiento demográfico y el impacto climático. Otra cuestión es la necesidad de posicionar a Mercabarna como una de las infraestructuras clave en Barcelona y Sur de Europa.

Sitúenos en el mapa Mercabarna: ¿qué supone actualmente dentro del sector agroalimentario español y europeo?

Mercabarna, con 600 empresas que ocupan a unos 7.500 trabajadores y que facturan más de 5.000 millones de euros anuales, es un motor económico destacado en España y una pieza fundamental en la cadena alimentaria del país. A nivel internacional, en cuanto a volúmenes de comercialización pero sobre todo en cuanto a proyectos pioneros, este mercado se encuentra entre los tres más importantes de Europa.

Mercabarna une el sector logístico y el alimentario. Compleja gestión y con grandes retos por delante…

Pues, sí, la logística de la alimentación fresca es muy compleja por el carácter perecedero de los productos, entre otros factores, y exige rapidez, delicadeza y mucha especialización. Además, como apuntas, ahora tenemos muchos retos por delante y el de la sostenibilidad es uno de los más importantes. Y la digitalización de los procesos es una de las herramientas clave que nos tiene que llevar a conseguir los objetivos que nos planteamos.

¿Qué iniciativas están llevando a cabo en ese sentido?

Hemos puesto en marcha un marketplace digital que conecta en tiempo real las necesidades de transporte de las empresas mayoristas y la oferta de empresas logísticas para agrupar cargas. Se trata de una solución tecnológica que permite ganar sostenibilidad, competitividad, y que, en definitiva, beneficia a las empresas participantes. Actualmente estamos trabajando también en una mayor digitalización de los accesos de Mercabarna que nos permita, a través de big data, conocer, por ejemplo, cuáles son los hábitos de los usuarios dentro del recinto desde el punto de vista logístico, información que nos permitirá a la vez mejorar la cadena de distribución, la movilidad interna y la de la ciudad. Y otro de los proyectos importantes en el que estamos trabajando es el de organizar un sistema de logística capilar de última milla, eficiente, compartida y sostenible, asociada a la compra digital o presencial con el objetivo de reducir la circulación de furgonetas de reparto en Barcelona.

¿Dónde situar la industria agroalimentaria ante un futuro que apunta a la hegemonía de sectores más tecnológicos?

En España, representa el 9,3% del PIB y en Catalunya, el 11,9%, y mayoritariamente son empresas medianas y pequeñas. Dentro del sector, el Food Tech es muy importante. En Catalunya hay actores tradicionales con ganas de innovar y nuevos players que están centrados en desarrollar productos provenientes de la proteína vegetal, incorporando logística inteligente, desarrollos híbridos off/on line y proyectos de economía circular. Nuevos modelos de producción agroindustrial, más sostenibles, más circulares, más próximos. Centros universitarios, de investigación como el IRTA, Eurecat o Fundación Alicia entre otros, conjuntamente con una potente industria agroalimentaria. Barcelona y Catalunya, con su agricultura de calidad, su potente industria agroalimentaria, su reconocida gastronomía, su tradición innovadora y su cultura healthy, debe aprovechar la oportunidad de ser uno de los nodos de la innovación en el sector Food Tech y Agri Tech.

Todo el mundo espera a ver qué dan de sí los Fondos Next Generation de la UE. Mercabarna, en concreto, ¿qué espera?

Pienso que el sector agroalimentario saldrá beneficiado en la distribución de Fondos Next Generation. Mercabarna está liderando el proyecto Mercabarna-Gates, que aspira a estos fondos. Nuestro objetivo es impulsar la transformación de Barcelona y su área metropolitana hacia un modelo agroalimentario verde, digital, saludable/social y resiliente, con un impacto directo en diferentes sectores, desde el primario hasta el terciario.

¿Cómo piensan llevarlo adelante?

Estamos trabajando en este proyecto con el Ayuntamiento de Barcelona, la Asociación de Empresarios Mayoristas de Mercabarna (Assocome), el centro tecnológico Eurecat, Esade Creapolis y Oxfam Intermón, entre otros. Y tiene varias vertientes. Las dos más importantes son: impulsar la digitalización en el recinto alimentario, así como la transición ecológica. Ello incluye proyectos como la descarbonización con sistemas que analizan desviaciones de energía, la incorporación de placas de energía fotovoltaica en los tejados para abastecer energéticamente el recinto y muchos más puntos de recarga para vehículos eléctricos, de gas o de hidrógeno. Además, a final de año, se pondrá en marcha nuestro proyecto de economía circular para minimizar el desperdicio alimentario y aumentar el reciclaje. Para incrementar la resiliencia de las empresas y sus oportunidades de negocio, el proyecto incluye la ampliación de un 22% de la superficie de Mercabarna, unos 180.000 m2. En este sentido, estamos en la fase final de negociación con el Consorcio de la Zona Franca, propietario de los terrenos. Ello permitirá dar cabida a proyectos de logística de última milla, startups alimentarias, cocinas de transformación, empresas de nuevas tecnologías de envasado y conservación, distribución omnicanal, plataformas de compra sinérgicas, etc.

Imagine Mercabarna en pocos años, una vez sus planes y gestión hayan empezado a dar frutos.

Nuestro objetivo es convertir Mercabarna en una de las referencias europeas en el ámbito de la logística alimentaria, que lidere la evolución hacia un sistema logístico digital, sostenible y de calidad. Disfrutamos de una situación logística privilegiada entre las zonas productoras y la Europa consumidora, así como de un empresariado muy dinámico que nos permite ser muy optimistas.