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ALBERT BADIAS: “Hemos venido a revolucionar la industria con nuestra robótica”

La industria necesita un impulso para avanzar. De la automatización de tareas se ha pasado a métodos más sofisticados que facilitan servicios. En esta ecuación, despunta Theker, una startup barcelonesa que ya es referencia de la robótica en Europa. Fundada por Carla Gómez, Jia Qiang Ye Zhu y Albert Badias, se definen como una empresa de robótica inteligente, “que soluciona casos duros completamente heterogéneos, con hardware propio, software propio y una IA también propia, que automatiza procesos que hasta ahora solo podían hacer las personas”.

La startup ganó el premio del jurado de la décima edición del SpinUOC, un programa anual de emprendimiento y transferencia de conocimiento de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), impulsado por la plataforma Hubbik, y desde entonces no ha parado de crecer. Albert Badias nos explica sus desarrollos, servicios, funcionamiento de sus robots y las claves de emprender en un sector estratégico.

¿Cómo surgió la idea de crear Theker y qué los motivó a desarrollarla?

Nace en 2022, en el contexto de nuestra formación, marcada por un contacto estrecho con el ámbito de la automatización. Durante años habíamos trabajado con robótica industrial, tanto en el aula como en competiciones tecnológicas, un sector que mostraba un enorme potencial, aunque con un alcance práctico limitado en determinados escenarios. Su eficacia se concentraba en entornos altamente estructurados: procesos con movimientos predefinidos, objetos siempre en la misma posición y tareas repetitivas con escasa variabilidad.

Teníamos muy claro desde el principio que queríamos dedicarnos a la robótica. Sin embargo, en la primera fase de la startup comprobamos que los potenciales clientes planteaban retos de una complejidad muy superior a la que podía abordar la automatización industrial tradicional. Fue entonces cuando decidimos apostar por un enfoque diferente, alejado de los esquemas clásicos basados en trayectorias punto a punto y secuencias rígidas.

El objetivo era revolucionar la industria mediante soluciones con robótica avanzada sustentadas en inteligencia artificial ampliando los límites de la automatización convencional.

Y enseguida ganaron el premio del jurado de SpinUOC, de la UOC. ¿Qué supuso para ustedes este reconocimiento?

Recuerdo especialmente ese momento porque ya teníamos definida la visión de la empresa. En un inicio, la planteamos en torno a un producto concreto que, en esencia, sigue siendo la base de lo que hacemos hoy. Sin embargo, en aquella presentación lo enfocábamos hacia un caso de uso especialmente exigente, como forma de demostrar su potencial.

Con el tiempo, la evolución estratégica nos llevó a pivotar. Entendimos que la solución no respondía únicamente a aquel escenario específico, sino que podía aplicarse de manera transversal a múltiples sectores. Ese aprendizaje nos impulsó a ampliar el alcance y abrirnos a distintos mercados en los que nuestra tecnología pudiera aportar valor.

El programa SpinUOC supuso un punto de inflexión. Obtuvimos el primer premio y ese reconocimiento actuó como catalizador, consolidamos el proyecto, alquilamos una oficina, comenzamos a incorporar talento y avanzamos en el desarrollo de la tecnología con un enfoque más definido y ambicioso.

¿Cuáles son las aplicaciones de sus proyectos en el mundo de la empresa?

Nuestros robots se están utilizando principalmente para automatizar tareas manuales, repetitivas y que son físicamente exigentes, especialmente aquellas que son muy cambiantes, muy heterogéneas, donde el operario o el usuario siempre tiene un flujo de trabajo muy variado. Parecen tareas muy fáciles, pero hasta que no te pones a hacerlas no te das cuenta de lo que cambian.

Nuestros robots automatizan tareas repetitivas y físicamente exigentes, donde se requiere velocidad, manejo de cargas y adaptación inteligente a materiales y flujos de trabajo

Por ejemplo, un operario que está en una cinta donde le llegan todo tipo de paquetes, bolsas de plástico, cajas de cartón, cajas grandes, pequeñas… Estas tareas resultan naturales para una persona, que puede adaptarse de forma intuitiva a cambios en el entorno, pero la robótica clásica no lo puede hacer. Por ello, trabajamos en sectores como la logística, especialmente en la clasificación de paquetería, el retail textil, la industria alimentaria y, en general, en procesos productivos donde la diversidad de objetos, formatos o posiciones exige capacidad de adaptación, como líneas de producción y centros de distribución.

¿Qué beneficios representa su tecnología y qué diferencias hay con la robótica clásica?

La primera diferencia es evidente: un robot ofrece niveles de precisión superiores a los de un operario y mantiene una ejecución constante sin necesidad de formación continua ni interrupciones. Esto se traduce en una mayor estabilidad en la calidad del proceso y, en términos generales, una reducción de los costes operativos. Ahora hay un problema en las empresas, ya que poca gente quiere trabajar haciendo estas tareas, que son las que nosotros venimos a sustituir.

Es natural que las personas busquen mejorar su calidad de vida, y ahí es donde entramos nosotros, facilitando que eso sea posible sin que se interrumpan las tareas esenciales que el mundo requiere. Nuestro objetivo es optimizar los procesos y, al mismo tiempo, incrementar la productividad de manera sostenible.

¿Qué decisiones han tomado para posicionar la empresa donde está hoy en día?

Somos ágiles a la hora de tomar decisiones, lo que tiene un doble beneficio: si la decisión no resulta acertada, aprendemos rápidamente; y si es buena, avanzamos con rapidez. Esta capacidad de actuar con velocidad y reflexión es clave en nuestra forma de trabajar y, creo, esencial para crecer.

En cuanto al producto y al cliente, buscamos experimentar con frecuencia, mantener una base diversa y lo más horizontal posible, y, sobre todo, apostar por la autosuficiencia. Reducir la dependencia de procesos externos o proveedores y concentrar el trabajo internamente nos permite escalar de manera más rápida y eficiente. Al principio puede resultar más exigente, porque implica asumirlo todo, pero una vez implementado, el control y la velocidad de ejecución son totales.

¿Qué peso tiene la inversión en I+D dentro del presupuesto anual de Theker?

No contamos con un departamento de I+D como tal. Todo lo que desarrollamos es, por definición, innovador: no existe un precedente, por lo que cada proyecto requiere exploración y desarrollo desde cero. Esto incluye tanto el hardware como el software y la inteligencia artificial; toda nuestra inversión se destina a mejorar procesos, optimizar producciones y atraer talento. Resulta difícil cuantificar de manera precisa lo que dedicamos a I+D, porque prácticamente todo lo que hacemos implica innovación constante.

¿Qué modelo de negocio está demostrando ser más eficiente para escalar en robótica industrial: venta de soluciones, servicios o alianzas estratégicas?

En la mayoría de los casos, nuestros clientes no quieren enfrentarse a un desembolso inicial elevado, dado que estas soluciones requieren un desarrollo y tecnología considerables. Tampoco desean asumir la propiedad de algo que no comprenden por completo. No quieren tener un robot que funcione de cierta manera sin haberlo desarrollado, creado o producido, ni asumir la responsabilidad de garantizar su correcto funcionamiento. Tampoco buscan realizar un cambio demasiado disruptivo, algo bastante habitual en muchas empresas españolas.

Ahí es donde entramos nosotros, con un modelo de negocio distinto, que denominamos RaaS (Robot as a Service), que no es más que un “Spotify de la robótica”. Se trata de un pago mensual que incluye mantenimiento, actualizaciones y mejoras continuas, con nosotros presentes, recogiendo el feedback del cliente y optimizando productividad, haciendo previsiones de mantenimiento, y asegurando que todo funcione de manera óptima.

El cliente se siente mucho más seguro, sabiendo que estamos siempre atentos a las métricas del robot y a lo que puede mejorarse. Si surge algún problema, intervenimos desde el primer día, a primera hora. Esto reduce significativamente la barrera de entrada, además de acelerar la adopción de la tecnología, que de otro modo resultaría más complicada.

¿En qué tipo de empresas, por tamaño o sector, ven mayor urgencia por incorporar soluciones robóticas?

Nos enfocamos en empresas con alta dependencia de mano de obra física, procesos productivos intensivos y elevada rotación de personal, porque son tareas que suelen resultar poco atractivas para los operarios. En estos casos, alguien que ha trabajado dos semanas y pasado una de formación solo ha aportado efectivamente una semana de productividad.

Se trata de entornos con rotación constante, procesos manuales y exigencias de productividad elevadas: se requiere velocidad, manejo de cargas y la capacidad de distinguir distintos tipos de materiales o adaptarse a entornos variables de manera inteligente.

Desde su experiencia, ¿qué impacto tangible tiene la robótica en la productividad de las empresas que la adoptan?

La robótica ha sido tradicionalmente clave para automatizar procesos repetitivos, como en una cadena de montaje de automóviles en que un robot pinta un coche que avanza a velocidad constante por la misma cinta, siguiendo trayectorias predeterminadas cuando el vehículo activa un sensor. En estos casos, la automatización ha supuesto un avance enorme, liberando al ser humano de tareas manuales y repetitivas.

Sin embargo, los desafíos actuales se encuentran en entornos cambiantes. Por ejemplo, manejar paquetes lanzados de manera aleatoria es imposible para la robótica clásica, que no puede interpretar por qué los objetos no están ordenados.

Nuestro enfoque tiene un impacto inmediato en la productividad en estos entornos complejos: menos paradas, mayor previsibilidad y flujo de trabajo más controlado, sin importar el desorden de los elementos. En resumen, aumentamos la productividad donde los sistemas tradicionales no pueden operar de manera eficiente.

La robótica suele asociarse a la sustitución de empleo. ¿Qué impacto real observa Theker en términos de creación de puestos cualificados?

El ser humano tiende a buscar trabajos más satisfactorios. Más que eliminar puestos, transformamos funciones; aunque pueda sonar a eufemismo, en la práctica esto se cumple: cuando incorporamos robots, no vemos que las personas abandonen la empresa, sino que pasan a roles de supervisión o a puestos de técnicos e ingenieros de procesos. Siempre que se instalan robots, es necesario contar con profesionales capaces de gestionar el día a día, resolver incidencias rápidamente y garantizar que la producción se retome sin contratiempos.

¿Cómo incorporan inteligencia artificial sus robots y de qué manera la han desarrollado?

Llevábamos años trabajando en robótica y en inteligencia artificial por separado. Cuando fundamos Theker fue el momento en que decidimos integrarlas, convencidos de que era la única forma de abordar procesos de trabajo cambiantes y aleatorios. Solo así es posible dotar a un sistema automatizado de una capacidad de adaptación comparable a la humana.

Desarrollamos una tecnología con IA nativa, diseñada para percibir, decidir y adaptarse en entornos complejos. No se trata únicamente de visión artificial para localizar objetos o interpretar su disposición, sino de inteligencia integrada en todo el sistema, incluidos los elementos externos con los que interactúa. Todo el desarrollo es interno y se entrena con datos reales de producción. No trabajamos con escenarios simulados, sino con información procedente de entornos operativos reales. En esencia, el objetivo es que el robot aprenda de la experiencia, porque esa es la única forma de responder eficazmente a situaciones nuevas.

¿Contemplan otros ámbitos de la robótica? ¿Cómo trabajan para mejorar de forma continua sus productos y servicios?

Nuestros clientes operan, por lo general, con exigencias de productividad muy elevadas y en entornos altamente variables. Esto implica manipular objetos de pesos muy distintos, desde cargas ligeras hasta elementos considerablemente pesados. Cuando se requieren altas velocidades para maximizar el rendimiento, algo que también forma parte de nuestro objetivo, la robótica colaborativa presenta limitaciones técnicas, especialmente en tareas con cargas elevadas. Por ello, tendemos hacia soluciones de carácter más industrial, que permiten trabajar a mayor velocidad y manejar distintos tipos de objetos sin que el peso suponga una restricción relevante.

Hemos incorporado perfiles muy cualificados en España, especialmente en Catalunya, y hoy contamos con un hub propio de AI Robotics, uno de los más sólidos de Europa.

Los puestos en los que implementamos estos sistemas no requieren una interacción física directa con personas. En muchos casos, sustituyen tareas manuales para que el personal pueda asumir funciones de supervisión o centrarse en actividades de mayor valor añadido dentro de la empresa. No hablamos, por tanto, de colaboración en el sentido de compartir espacio de trabajo inmediato o contacto físico continuo.

Hemos trabajado también con robótica colaborativa, y en determinados procesos es necesaria por las características específicas del cliente. No es un ámbito que descartemos. Sin embargo, de forma general, nuestra orientación principal se sitúa en soluciones industriales, por su capacidad de respuesta en contextos de alta exigencia productiva.

En 2025, Theker Robotics captó 18 millones de euros. ¿Cómo se ha estructurado esa inversión y cuál es actualmente su modelo de financiación?

La última ronda de financiación nos ha permitido escalar con la ambición que habíamos definido, no solo en el plano tecnológico, sino también en infraestructura y talento. Hemos incorporado perfiles altamente cualificados en España, especialmente en Catalunya, y hoy contamos con un hub propio especializado en AI Robotics que, a nuestro juicio, es uno de los más sólidos de Europa. Este avance ha sido posible en gran medida gracias al respaldo de nuestros partners e inversores.

Actualmente nos encontramos en una posición sólida: disponemos del talento necesario y seguimos teniendo capacidad para atraer más, en un entorno como el catalán, que destaca por su capital humano. A nivel tecnológico, estamos en un punto de madurez elevado y contamos con los recursos necesarios para desarrollar prototipos y soluciones adaptadas a las necesidades de nuestros clientes.

Para concluir, ¿qué retos enfrenta Theker para seguir consolidándose como una de las empresas de robótica más importantes de Europa?

Uno de los mayores desafíos que tenemos actualmente es el crecimiento en personal y la captación de talento. No es una dificultad por falta de interés, afortunadamente recibimos muchas candidaturas, sino por la velocidad a la que queremos expandirnos.

Si nuestro objetivo es cerrar el año con unas 100-120 personas, resulta complejo incorporar a tanta gente en tan poco tiempo. Empezamos siendo tres o cuatro, en 2025 cerramos con unas 20, actualmente contamos con alrededor de 40, teniendo en cuenta cierta fluctuación, y para finales de 2026 queremos alcanzar, como mínimo, las 100 personas. Ese es nuestro objetivo interno y la meta que guía nuestro crecimiento.

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