El compromiso inversor en infraestructuras digitales no debe entenderse como una opción coyuntural, sino como una política económica de primer orden en Europa.
El modelo que ha seguido la economía catalana ha sido básicamente crecer por crecer (y todos contentos). Pero no es tan importante crecer como progresar.
Esta pausa para afinar más la regulación pretende proteger el espíritu de la Unión Europea y será buena para la sociedad en general y para las empresas.