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Las cuentas no se cierran solas: qué pasa con bancos, recibos y suscripciones tras un fallecimiento

Son muchas las emociones que una familia atraviesa tras el deceso de un ser querido. Y lamentablemente, a pesar del duelo, existen muchos procesos automáticos que continúan activos. Esto puede incluir trámites bancarios, recibos domiciliarios y suscripciones digitales. Esto puede resultar en una gran cantidad de gastos innecesarios, deudas acumuladas y marañas de trámites que son complejas de atender en un momento tan complicado.

Este artículo no habla sobre el duelo, sino sobre cómo gestionar la economía de una persona que ya no está. Hablaremos sobre recibos que deben anularse, cuentas bancarias abiertas y deudas que, si no son bien gestionadas, pueden heredarse. Muchas familias descubren esta realidad solo cuando ya es muy tarde, pero lo bueno es que planeando con antelación, estas situaciones pueden evitarse.

Detallaremos qué sucede con las cuentas del banco, los recibos y las plataformas digitales cuando su titular muerte. Además, analizaremos qué pasos son los más pertinentes a seguir para cancelarlos y así evitar cobros indebidos, deudas y otras complicaciones legales.

El “piloto automático” financiero: recibos, suscripciones y domiciliaciones que no se detienen

Durante la vida, los recibos domiciliados nos ofrecen una gran comodidad, automatizando los pagos mensuales. Sin embargo, cuando ocurren fallecimientos, los sistemas bancarios no se detienen. Las compañías de luz, agua, gas, telefonía y hasta seguros seguirán cobrando su mensualidad si hay saldo en la cuenta, a menos que se remita al banco una constancia oficial de fallecimiento.

Esto también ocurre con servicios online y aplicaciones de pago: se renuevan de manera automática. Sin tener acceso a las cuentas o a los servicios contratados, estos pagos pueden seguirse realizando meses o años después del fallecimiento, generando gastos y reduciendo el patrimonio de la persona.

Por este motivo, es una buena idea solicitar al banco un listado de movimientos de las cuentas. De esta forma se pueden identificar cuáles son los cargos recurrentes que se hacen a la cuenta. Sin esta información, es difícil ubicar aquellos cargos pequeños que se van sumando, así como aquellos servicios que solo se cobran anualmente.

¿Qué hacer con las cuentas bancarias tras el fallecimiento?

Lo primero que debe hacerse es notificar a la entidad bancaria sobre el fallecimiento. Para esto se requiere el certificado de defunción y el Libro de Familia (u otro documento que acredite la relación). De esta manera, el banco podrá bloquear la cuenta corriente del fallecido.

Por otro lado, para poder disponer de los fondos de la cuenta, los herederos deberán traer el testamento o la declaración de herederos, un certificado de últimas voluntades y, por supuesto, el pago del impuesto de sucesiones. Si no se presentan estos documentos, el banco no podrá liberar el dinero y quedará suspendido hasta que no se resuelva el tema de la herencia.

Puede ocurrir que el fallecido tuviera cuentas conjuntas con un familiar. Esto cambia la situación. El banco deberá bloquear la parte proporcional del fallecido; sin embargo, la cuenta seguirá operativa para el titular vivo. De todas formas, es buena idea revisar los límites y condiciones estipulados para no tener sorpresas.

Deudas, préstamos y créditos: ¿pasan a los herederos?

Hay que tener en cuenta que, al heredar, no solo se aceptan los bienes, sino también las deudas del fallecido. Si la persona tenía un préstamo, una hipoteca o un crédito, el banco reclamará los pagos a los herederos. Normalmente, el importe de estas deudas se descuenta del caudal hereditario antes de ser repartida.

La deuda, cabe destacar, no es automática. Los herederos pueden decidir renunciar a la herencia si las deudas involucradas superan a los bienes. Por ese motivo, es muy importante contar con asesoramiento legal en estos casos.

Un seguro de decesos puede prevenir que un fallecimiento se convierta en un problema económico adicional para la familia. Compañías como Aura Seguros Decesos se encargan de cubrir los gastos funerarios e incluso proporcionar a las familias con capital adicional para afrontar gastos inmediatos sin gastar la herencia. Además, pueden apoyar en acelerar la gestión de los trámites.

La cancelación de servicios digitales y plataformas online

El mundo digital ha añadido una nueva capa de dificultad a la gestión post-mortem. Muchas familias no tienen acceso a las cuentas, aplicaciones y plataformas del fallecido. Esto hace mucho más difícil cancelar suscripciones que pueden seguir cobrando.

Lo crucial es identificar qué servicios había contratado el fallecido. Esto puede hacerse, como explicamos, revisando movimientos bancarios y correos electrónicos. El siguiente paso será contactar a la plataforma para hacerle saber del fallecimiento y cancelar la cuenta. Algunas plataformas tienen procedimientos especiales para estas situaciones; algunas pueden incluso requerir documentación legal.

Planificar el final de la vida también es planificar la economía familiar

La muerte rara vez avisa, pero también es cierto que la economía no entiende de duelos. Los recibos seguirán cobrándose, las suscripciones renovándose, y los bancos solo bloquean una cuenta una vez hayan obtenido la documentación legal correspondiente. Para aliviar la carga de la familia y que no tengan que lidiar con estos trámites durante el duelo, la planificación es crucial. Tener los documentos en orden, tener a mano las domiciliaciones y tener un seguro adecuado no es frialdad: es responsable. Porque, al final, las cuentas no se cierran solas. Pero con la información correcta, la familia sí puede cerrarlas con el menor impacto posible.

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