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La circularidad como proveedora estable de tierras raras y otras materias primas estratégicas

Si prolongamos la vida de los productos, también se alarga la vida de los materiales embebidos en los mismos, ya sean tierras raras o bien otros compuestos o elementos.

En la tabla periódica de los elementos, las llamadas tierras raras se sitúan en la serie de los lantánidos, un conjunto de 15 metales que aparece representado en una fila separada en su parte inferior, a los que se añaden el escandio y el itrio. Son elementos muy parecidos entre sí, tienen un comportamiento químico muy similar, aparecen mezclados en la naturaleza y, por lo tanto, su separación es compleja y costosa y, además, son difíciles de hallar en concentraciones que permitan la viabilidad económica de las explotaciones mineras.

Las tierras raras son esenciales para una amplia variedad de aplicaciones, desde las energías renovables y la movilidad eléctrica hasta la electrónica de consumo, las telecomunicaciones, la industria avanzada, la defensa y la salud, entre otros ámbitos. Tienen una enorme importancia estratégica y, actualmente, su producción está muy concentrada en pocos países, especialmente en China. Están consideradas materias primas fundamentales estratégicas en Europa, junto con el litio, el cobalto, el níquel y el cobre, entre otros. En nuestro continente, hay depósitos naturales de tierras raras. Groenlandia, Noruega, Suecia y Finlandia son buenos ejemplos de ello, pero estos depósitos no se explotan. Conviene recordar también que Groenlandia no pertenece formalmente a la UE.

En los últimos años, Europa ha perdido las capacidades de refinado y procesado de tierras raras, así como, por ejemplo, de procesamiento y fabricación de imanes permanentes, imprescindibles en motores eléctricos, altavoces, auriculares y sensores entre otras aplicaciones, pasando a depender de importaciones de proveedores externos. En cambio, China decidió hace décadas que eran un sector estratégico e invirtió en toda la cadena de valor, desde la minería hasta las aplicaciones de los metales. Efectivamente, la UE importa actualmente el 95 por ciento de las tierras raras que consume, mientras que las tasas de reciclaje son inferiores al 1 por ciento. Ante esta situación, Europa plantea que al menos un 25 por ciento de la demanda anual de materias primas críticas deberá ser cubierta mediante reciclaje interno en 2030, un reto que parece realmente difícil de alcanzar.

Europa tiene una oportunidad que pasa por la circularidad como proveedora estable de tierras raras y otros elementos críticos.

En cualquier caso, las nuevas cadenas de suministro deben basarse, sin lugar a duda, en la economía circular, que persigue alargar al máximo la vida de los recursos. En realidad, en Europa disponemos de grandes cantidades de tierras raras “escondidas” en equipos de base tecnológica, los cuáles cuando lleguen al final de su vida útil ofrecen una gran oportunidad para dar una nueva vida a estos elementos estratégicos en base al reciclaje. Para ello, a menudo es muy relevante la innovación para que estos procesos de reciclaje que abordan una gran variedad de elementos y a diferentes concentraciones, sean viables económicamente y con el menor impacto ambiental posible.

El reciclaje es una estrategia circular, fundamental en el caso de las tierras raras, pero existen otras aproximaciones que también son consideradas circulares y que conviene recordar, y que nuevamente van a menudo ligadas a la innovación. Es el caso del ecodiseño de productos para minimizar anticipadamente el impacto ambiental y, si es posible, buscar materiales sustitutivos, además de alargar y optimizar el uso de los productos, evitando la obsolescencia programada y promoviendo productos perdurables.

El impulso de nuevos modelos de negocio como la servitización, de modo que, en lugar de vender un producto, una empresa ofrece ese producto como un servicio manteniendo más control sobre el bien durante su ciclo de vida, con claros beneficios a nivel de eficiencia de recursos, es una de las vías.

También es interesante la recuperación de valor de los productos una vez que llegan al final de vida, que incluye la remanufactura, la reutilización y el reciclaje, este último muy relevante en el caso de las tierras raras, en base a la aplicación de tecnologías hidro y pirometalúrgicas con un importante grado de desarrollo actualmente.

Las estrategias transversales, como el llamado pasaporte digital de producto, que recoge información clave sobre su composición, origen, reparación y fin de vida, para facilitar que se pueda reutilizar, reparar, reciclar y trazar correctamente, donde la tecnología blockchain jugará un rol, son otra aproximación con potencial.

En definitiva, si prolongamos la vida de los productos, también se alarga la vida de los materiales embebidos en los mismos, ya sean tierras raras o bien otros compuestos o elementos, incluyendo también la energía que fue necesaria en su día para su fabricación.

Tampoco se pueden dejar de lado los aspectos económicos y sociales. Si los proyectos industriales no son rentables económicamente no van a prosperar, si bien en el caso de materiales que aumentan de precio debido a su escasez, como las tierras raras, la viabilidad económica es más favorable con el paso del tiempo. Por otra parte, sin la implicación y el compromiso de la ciudadanía y de la administración pública, con un consumo inteligente y una adecuada gestión de residuos, no será posible cerrar el círculo.

Si bien existe un importante abanico de tecnologías para lograr su circularidad, la implementación a casuísticas específicas, el desarrollo y escalado de nuevos procesos pasa, en general, por la innovación. En este sentido, Eurecat trabaja, entre otros proyectos de materiales críticos, en la recuperación de tierras raras como el neodimio, a partir de imanes presentes en residuos electrónicos, por ejemplo, en discos duros de ordenadores antiguos. Si estos equipos informáticos, una vez llegado al final de su vida útil, no son reciclados, el neodimio se pierde y generan polución, por lo que su correcto reciclaje es clave para recuperar recursos esenciales que pueden ser empleados de nuevo. Es importante recordar que actualmente en Europa no existe ningún productor de neodimio de fuentes primarias, por lo tanto, los residuos son una fuente secundaria que abre una oportunidad de negocio sostenible, con potenciales ganancias económicas, ambientales y sociales. Esta aproximación, es igualmente válida para otros elementos críticos presentes en numerosos equipos y aparatos, sin bien cada situación exige un enfoque particular, muy dependiente del nivel de concentración y de la presencia de otros compuestos que pueden interferir en su recuperación.

Eurecat trabaja en la recuperación de tierras raras como el neodimio a partir de imanes presentes en residuos electrónicos.

Ante esta situación, resulta obvio que Europa debe acelerar la transformación hacia una economía circular para garantizar el acceso a materiales estratégicos de los que ya tenemos un stock muy importante incorporado en productos de base tecnológica y para los que ya hemos pagado muchas veces sin ser conscientes de ello. No tiene, por tanto, ningún sentido perderlos, con el consecuente impacto ambiental que implica, y adquirirlos de nuevo. En un mundo en plena reconfiguración geopolítica con cadenas de suministro cambiantes, Europa tiene una oportunidad que pasa por la circularidad como proveedora estable de tierras raras y otros elementos críticos, junto con la extracción minera y la inevitable importación de otros continentes. La circularidad cubre solo una parte de la cadena de valor, de modo que la fabricación posterior de materiales y componentes, así como la integración industrial son también tareas pendientes en muchos casos.

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