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Las gestiones económicas y legales que siguen a una pérdida familiar

Al morir una persona, el enfoque primordial usualmente reside en el dolor y en el adiós hacia ella. Simultáneamente, un proceso económico y administrativo se inicia, una cuestión que muchas familias ignoran totalmente hasta que son forzadas a enfrentarlo. En España, la muerte de un ser querido no sólo desencadena una carga emocional, sino que también se convierte en un reto financiero, más aún, si no se planificó antes. Este coste invisible escasamente se discute en el debate público, a pesar de que impacta directamente en la estabilidad económica de miles de hogares cada año.

Un choque económico que llega sin aviso 

A diferencia de otros pagos, los relacionados con un deceso no dan espacio para planear ni postergar. Las elecciones deben hacerse en cuestión de horas o días, en una situación de prisa emocional, lo que hace complicado sopesar opciones o contrastar alternativas.

Un montón de familias se encuentran con la realidad de que no hay auxilios públicos rápidos para cubrir tales costos y que gran parte del gasto se afronta de forma directa. Eso causa un estrés económico súbito, que quizás desestabilice la economía familiar, sobre todo en casas con ingresos limitados o sin ahorros.

Un componente casi invisible de este proceso es la disparidad que crea la falta de datos. No todas las familias comienzan con el mismo nivel de entendimiento sobre los procedimientos legales, fiscales o administrativos atados a una defunción. Los que no están duchos en estos líos suelen depender de otros, afrontar gastos extra por asesoramiento o equivocarse, resultando en consecuencias financieras. La ausencia de una guía dificulta el duelo, haciéndolo más complicado aún. La perplejidad y el temor a “equivocarse” acentúan la carga emocional tanto como los gastos inherentes al trance.

Trámites legales que impactan directamente la economía familiar

Después de los primeros días, la muerte desencadena procesos legales que se alargan mucho, a veces meses. La administración de herencias, aceptar o rechazar bienes y liquidar impuestos vinculados, todas estas cosas impactan la economía familiar. A veces, heredar podría conllevar asumir deudas, gastos de mantención o impuestos altos. Si falta asesoramiento, mucha gente se da cuenta de esto ya con el proceso en curso, y puede resultar frustrante. Los plazos administrativos y fiscales no esperan al duelo, entonces, las familias se ven obligadas a lidiar con asuntos complicados bajo presión. 

El impacto económico de la muerte no se separa del efecto emocional. Tomar decisiones financieras importantes en un momento vulnerable aumenta el riesgo de estrés, ansiedad y conflictos familiares. Las tensiones salen a la luz cuando hay herederos, desacuerdos sobre los bienes o si la persona fallecida no dejó instrucciones claras. En estas situaciones, el coste invisible no se cuantifica solo en euros, va más allá, reflejándose en el deterioro de las relaciones personales y también el desgaste psicológico.

La planificación, un buen escudo 

Hablar sobre la muerte puede ser un tabú doméstico, pero planificar es lo mejor para las familias. Establecer tus deseos, informarse de gastos, usar mecanismos protectores, todo esto ayuda a los seres queridos en momentos cruciales. Así, el seguro de decesos es una solución popular en España, no solo por el dinero, sino también por la ayuda en trámites. Este seguro facilita las cosas difíciles, menos burocracia en un momento de vulnerabilidad.

En la inflación y la economía inestable, cualquier gasto de repente podría perjudicar. Con Aura Seguros Decesos, llega la seguridad. Evita que la pérdida familiar se convierta en un problema financiero. Más allá del acto funeral, estas pólizas ofrecen asistencia jurídica y administrativa, un detalle sumamente apreciado, en especial, para los que lidian con estas gestiones por vez primera.

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