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SARA TOLEDANO: “Nos mueve generar un impacto positivo en la sociedad”

En las instalaciones del edificio MediaTIC, una incubadora de negocios de Barcelona Activa, se halla la primera startup capaz de anticiparse al cáncer de páncreas. El equipo de Sycai Medical, encabezado por Sara Toledano, Javier García y Júlia Rodríguez, ha creado un software entrenado para leer TAC y resonancias, detectando posibles lesiones benignas y malignas en el páncreas. Una tecnología no invasiva que ha tenido una gran acogida en el entorno clínico, aunque todavía no se comercializa. El cáncer de páncreas, el cuarto más mortal de toda Europa, es difícil de diagnosticar en sus etapas iniciales y no da señales de vida hasta que ya es demasiado tarde. Hasta ahora, los radiólogos carecían de un método de diagnóstico temprano rápido y fiable. A finales del pasado mes de febrero, Sycai Medical se hacía con el premio Emprende XXI a la startup más innovadora. Hablamos con Sara Toledano, ingeniera industrial de formación, quien insiste en que su proyecto evitará pruebas innecesarias y no sustituirá a los radiólogos: “Queremos hacer más fácil la vida de los pacientes y del personal sanitario. En el momento que llegue al mercado, podrán comprobar cómo ahorran en pruebas innecesarias y mejoran su calidad de vida”.

Sycai Medical vio la luz en 2020. ¿Cómo se pasa de ingeniera industrial a emprendedora en plena pandemia?

Soy ingeniera industrial y provengo del sector de la automoción. En Alemania llegué a trabajar para fabricantes como Audi y Man y de regreso a nuestro país me incorporé a Seat. Pero el emprendimiento siempre me ha parecido algo muy natural, de hecho, hace años hice un MBA en Administración y Dirección de Empresas que me enseñó a gestionar todos los aspectos relacionados con una empresa y su proyecto, la tecnología, el presupuesto, los recursos humanos. De manera que siempre he querido emprender, aunque al principio fue un desafío porque cuando manejas tu propia empresa surgen retos completamente nuevos.

¿Cómo aparece la idea de crear una startup de salud digital?

Cuando fundamos Sycai no teníamos un objetivo médico. Partimos de la inteligencia artificial para desarrollar una tecnología de análisis de imagen. Entonces, irrumpió la pandemia y nos planteamos cómo podíamos echar una mano en medio del estado de alarma y con todo paralizado. Lo que hicimos fue crear nuestro primer software de análisis de imagen médica, y así, mediante unas placas de tórax, hacíamos un diagnóstico de la COVID-19 y detectábamos si el paciente iba a necesitar hospitalización, respiradores u otras cosas. Durante ese proceso descubrimos que nuestra tecnología tenía mucho sentido dentro del campo médico. Así fue cómo se empezó a encarrilar un poco nuestro proyecto.

¿Qué les atrae del sector médico digitalizado?

Para mí, la mayor ganancia es comprobar que generas un impacto positivo. Creo que los tres cofundadores –Javier García, Júlia Rodríguez y yo– queríamos poner en marcha un proyecto con el que viéramos un cambio real en la sociedad. Es cierto que me llamaba mucho la atención la automoción, mi primera dedicación, pero no es un trabajo tan directo y gratificante como mejorar la salud de las personas. Eso es lo que hacemos en Sycai Medical.

Sycai Medical ha ocupado muchos titulares en numerosos medios gracias a su software con el que predicen el cáncer de páncreas. Para quien no lo conozca, ¿en qué consiste?

Este software, pensado para radiólogos, analiza las imágenes abdominales procedentes de cualquier TAC o resonancia. Básicamente, lo hemos entrenado para que busque lesiones precancerosas en el páncreas. Lesiones que pueden llegar a ser malignas o, por el contrario, seguir siendo benignas toda la vida. Muchas veces, los radiólogos no pueden diferenciar entre ambos tipos de lesiones a simple vista, lo que les genera una sobrecarga de trabajo. Nuestro objetivo no se limita a detectar las lesiones que malignizarán antes, sino descartar las que no lo harán. El software alerta al radiólogo si fuera necesario sin ALTERAR su rutina diaria.

¿Cómo discrimina entre posibles lesiones cancerosas o benignas?

Nuestra tecnología incluye un algoritmo de inteligencia artificial, entre otros pasos. Funciona como una red neuronal entrenada a partir de muchos casos pasados a los que hemos tenido acceso. Incorpora imágenes o pruebas de un mismo paciente en diferentes estadios de su vida. El algoritmo va aprendiendo qué características tiene la lesión: si se volverá maligna o no. Todo esto se combina con unas guías clínicas validadas y testeadas por médicos de todo el mundo.

¿Cuáles son las principales barreras para que este software llegue a los centros hospitalarios?

Yo diría que hay dos barreras. En primer lugar, se necesitan muchos datos, o imágenes en nuestro caso, para entrenar al algoritmo. Esas imágenes se deben estudiar, validar, ordenar y procesar de una manera determinada por radiólogos de los centros hospitalarios. Por suerte, hemos colaborado con muchos expertos clínicos que nos han echado una mano para generar esta base de datos. Pero no es un proceso sencillo: existen muchas trabas éticas y de protección de datos. Es algo necesario, pero no deja de ser un obstáculo para su desarrollo. En segundo lugar, existe, lamentablemente, una barrera regulatoria, de ensayos clínicos, temas de calidad y procesos regulatorios, que se puede prolongar durante años. Las autoridades tardan mucho tiempo en llevar a cabo una auditoría. Es todo un desafío llegar al final.

¿Qué previsión tienen, entonces?

En estos momentos, nos hallamos a la espera de recibir el marcado de la CE, por parte de la Comisión Europea. Confiamos en que antes de finales de año lo podamos lanzar al mercado. De manera paralela, estamos revisando nuestro producto para que pueda diagnosticar cánceres de hígado y riñones en un futuro no muy lejano. De hecho, ya lo estamos probando en un hospital de Alemania.

En solo tres años, han pasado de un equipo de tres personas a 16. Además, han captado 1,78 millones de financiación no dilutiva y 780.000 euros de inversión privada en una primera ronda. ¿Qué consejo le daría a cualquier emprendedor que acabe de poner en marcha su propio proyecto?

En febrero del año pasado captamos mucha financiación no dilutiva destinada a subvenciones internacionales. En estos momentos, estamos a punto de levantar una segunda ronda de inversión. La verdad es que estamos creciendo muchísimo. De hecho, hemos incorporado personal especializado en tecnología y regulación, nuestras áreas principales. En cuanto a la pregunta, yo les diría que escuchen mucho a los demás. Que no duden en plantear sus dudas a otros empresarios o antiguos emprendedores. He llegado a la conclusión de que existe mucha gente dispuesta a dar muy buenos consejos dentro del mundo de las startups. Se pueden llegar a construir muchos proyectos de colaboración y sinergias.

¿También dentro del sector eHealth?

Por supuesto. En esta incubadora nos hemos topado con empresas eHealth que nos han echado una mano para contactar con centros hospitalarios y afrontar ciertos problemas. Lo principal es no tener miedo a contar lo que quieres hacer. Mucha gente se lo guarda, por miedo a que le copien esa idea. El apoyo entre emprendedores es básico para crecer.

Si además recibes algún premio, como nos ha sucedido a nosotros, te ponen en contacto con esa red.

Hablando de reconocimientos, con su proyecto han recibido el premio Emprende XXI. ¿Cómo les ha cambiado la vida desde entonces?

El premio Emprende XXI, que reconoce a la startup más innovadora de Catalunya, tiene mucha repercusión y, prácticamente, lo conoce todo el mundo. Buena parte de nuestros contactos han conocido el proyecto a raíz de este premio. Por otra parte, desde un punto de vista inversor, este reconocimiento valida nuestro software. Alguien externo está convencido de que tu proyecto vale la pena. Entre otras cosas, el premio Emprende XXI incluye una formación de una semana con ESADE para analizar la proyección de tu empresa. Es una oportunidad de pensar en grande y, para mí, una de las experiencias más interesantes que he vivido.

¿Ciencia y negocios pueden ir de la mano?

Es complicado lograr un equilibrio entre ambos mundos tan distintos entre sí. En nuestro caso, somos tres cofundadores: una doctora en biomedicina que aporta la visión más científica, un doctor en tecnología computer vision y yo, más especializada en gestión de negocio. Por una parte, debes simultanear el mundo startup –aumentar tu budget, sobrevivir, lanzar el producto cuanto antes, etc.– con el científico –mejorar el proyecto todo lo posible y no lanzarlo antes de tiempo–. Es muy interesante que haya, al menos, dos perfiles contrapuestos, de lo contrario es muy difícil alcanzar ese equilibrio.

¿Qué necesitan para lanzar este software fuera de nuestras fronteras?

En un principio nos hemos centrado en Europa. Pero nuestro próximo mercado será Estados Unidos, donde ya hemos contactado con un KOL (Key Opinion Leader). En breve, pues ya hemos firmado el contrato, vamos a iniciar una prueba de concepto con 500 pacientes en un hospital estadounidense. Además, hemos contactado con una consultora para preparar la estrategia idónea. De momento, la acogida ha sido muy buena entre el personal médico. Parece ser que necesitan esta tecnología con más intensidad que aquí. Ello se debería, en mi opinión, a las diferencias entre ambos mercados. El panorama es prometedor, pero iremos paso a paso.

¿Es posible que este éxito se deba a que la sanidad estadounidense no está al alcance de todos los bolsillos?

Seguramente. En Estados Unidos existe un gran componente privado en el ámbito sanitario. Por eso, cualquier tecnología que ahorre pruebas adicionales y costes tiene las puertas abiertas. Ya no se trata únicamente de diagnosticar mejora a los pacientes y mejorar su calidad de vida, sino de reducir el número de operaciones y cirugías evitables. Para que te hagas una idea, hicimos un ensayo clínico que nos aportó la siguiente métrica: con nuestro software habríamos ahorrado pruebas en más de un tercio de los pacientes. Operaciones invasivas y con una tasa de complicaciones elevada en el caso del páncreas.

El premio Emprende XXI nos reconoce a Sycai Medical como la startup más innovadora por nuestro software que detecta lesiones precancerosas en el páncreas.

Según estudios y papers publicados, un 60% de las cirugías en páncreas se podían haber evitado, dado que eran lesiones benignas. Los radiólogos nos cuentan que este tipo de cáncer es asintomático y las lesiones son muy pequeñas cuando no dan problemas. Ahí entramos nosotros: nuestro propósito es llegar a funcionar como una especie de screening. Toda persona que se haga un TAC, sea cual sea el motivo, se podrá diagnosticar de una posible lesión precancerosa en el páncreas. Se trata de llegar al mayor número de población posible, apostando por la medicina preventiva.

¿Cuál es el próximo proyecto de Sycai Medical?

Como ya he dicho, diagnosticar lesiones en hígado y riñones. La base del software y la estructura es la misma, pero aun así, debemos hacer pequeños cambios. Para empezar, vamos a entrenar al algoritmo con imágenes distintas. Se trata de un escalado que podríamos calificar de sencillo y, a partir de ahí, adaptaremos el software al diagnóstico de estos órganos e iniciaremos la comercialización. Una vez nos den el CE, este es nuestro gran reto. En estos momentos, hemos contactado y firmado acuerdos con algunos distribuidores en varios países europeos. Ahora, toca llevarlos a la práctica. Es necesario comprobar que todas las hipótesis de precios, modelos y comercialización se cumplen. Y como he mencionado antes, Estados Unidos será el siguiente paso.

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