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El ‘fitness’ catalán crece y elige la personalización

Un sector en buena forma que combina innovación, digitalización y modelos de negocio más eficientes para captar clientes y aumentar ingresos.

Laura y sus amigas, de 23 años, se reúnen un viernes por la tarde para asistir a una clase de body combat. Después practicarán zumba y, si aún les quedan energías, se quedarán un rato en la sesión de cycling. En el mismo espacio, o en el circuito de máquinas de fuerza, entrena Antonio, de 65 años: “Vengo tres veces por semana al centro; gano salud y me hace sentir vivo”, cuenta.

Son distintas generaciones que hoy comparten una misma pasión: el fitness. Un sector que, tras la pandemia y los gimnasios improvisados en los salones de casa, cobró nuevo impulso. La población tomó conciencia de la importancia de cuidar su salud y, después de las pérdidas registradas en 2020, el fitness en España se ha recuperado con creces, reinventándose y elevando sus ingresos en más de 500 millones de euros.

El sector del deporte y el fitness representa el 3,3% del PIB español —frente al promedio europeo, situado entre el 1,5% y el 2%— y genera más de 400.000 empleos, según datos de OBS Business School. El European Health & Fitness Market Report (EHFMR), elaborado por EuropeActive y Deloitte, refleja un crecimiento sostenido del número de abonados en los últimos años: se estima que en 2025 alcanzará los 5,7 millones, superando los 5,4 y 4,8 millones registrados en ejercicios anteriores. Además, se prevé que el año cierre con un nuevo incremento de ingresos de entre el 8% y el 10%. “Este crecimiento está impulsado por tres factores: el aumento del número de socios, la profesionalización de la oferta y la diversificación de servicios”, señala Eduardo Correa, profesor de OBS Business School.

Aunque no existen datos oficiales, en Catalunya la tendencia es al alza. “Existen indicadores que respaldan este crecimiento y recuperación postpandemia”, señalan desde Indescat (el Catalan Sports Cluster). En los últimos años, muchas empresas del sector han anunciado inversiones significativas. “En algunas ciudades medianas se observa una infraoferta de centros deportivos: cuando se inauguran, pronto alcanzan plena ocupación, especialmente si son pequeños y especializados. Por ello, algunas de las cadenas de fitness más importantes ajustan su modelo de negocio, con menos usuarios o abonados, para enfocar su crecimiento hacia estas ciudades”, destaca Mercè Vilamú, CEO de Aerobic&Fitness y miembro de la Junta Directiva de Indescat.

En esta línea, Jordi Violan, gerente de Adecaff, la Associació d’Empreses de Catalunya d’Activitat Física i Fitness, aclara que, según el número de aperturas, el fitness catalán supera hoy el volumen de negocio de 2019, considerado su mejor año. “Además, hay más clientes abonados en los centros que en ese periodo”, añade.

Si bien el panorama es positivo, Eduardo Correa matiza que los márgenes siguen bajo presión. “Los costes de personal y energía continúan siendo un desafío, y la competencia obliga a invertir más en experiencia, tecnología y retención”, señala. Aunque el volumen de negocio aumenta, el beneficio neto no siempre crece al mismo ritmo.

Centrados en las personas

La transformación del sector es cada vez más evidente. Eduardo Correa señala que el fitness evoluciona de un modelo centrado en las instalaciones hacia otro enfocado en las personas. “El cliente ya no busca simplemente ir al gimnasio, sino sentirse acompañado en un estilo de vida saludable”, afirma.

David Pérez, director de actividad física de Metropolitan, coincide: “Cambia la forma de entender el bienestar. El usuario actual busca algo más que entrenar: confort y máximas prestaciones. Quiere sentirse bien, mejorar su salud, desconectar y compartir”. En respuesta a esta demanda, muchos clubes adoptan modelos más completos e integradores, donde la actividad física convive con la nutrición, la recuperación, la salud mental, la socialización y el networking.

Anna Pruna, presidenta de Indescat, añade que la prioridad es la salud integral, fortalecer el sistema inmunitario y el bienestar mental, lo que obliga a rediseñar los centros para “ofrecer servicios que vayan más allá de la máquina: nutrición y gestión emocional”. Para el profesor Eduardo Correa, muchas marcas han ajustado ligeramente las cuotas o incorporado estos servicios adicionales, un cambio que también repercute positivamente en los ingresos.

El ‘fitness’ catalán supera los niveles de negocio de 2019 gracias a la diversificación de servicios y a la adaptación a nuevas demandas.

Este cambio también incluye la llamada “boutiquización” de los centros. “Los pequeños, de 600, 700 o 800 m², son más específicos y están especializados en disciplinas personalizadas como pilates, yoga o entrenamiento funcional. Mientras que los grandes, de 5.000 a 6.000 m², se “boutiquizan”: dentro del mismo centro se crean pequeños gimnasios e instalaciones dedicadas a actividades concretas”, explica Jordi Violan.

Lucas Leal, CEO de los centros especializados en ejercicio de fuerza Slowfit, aboga por más microespacios. “Debemos adoptar las tendencias de Estados Unidos y el norte de Europa, donde no hay tantos gimnasios grandes, sino espacios pequeños en zonas de negocios”, señala. Slowfit cuenta, entre otros, con un centro de 70 m² en un edificio de oficinas de Sant Cugat, y planea abrir uno en Madrid el próximo año bajo el mismo concepto: la gente no dispone de tiempo y necesita espacios pequeños, muy personalizados, donde ejercitarse en 30 minutos.

De cara al futuro, Eduardo Correa prevé que el fitness se moverá hacia dos extremos complementarios: por un lado, el modelo high value, con gimnasios premium, experiencias de bienestar y servicios personalizados; por otro, el modelo high efficiency, con centros accesibles, automatizados y tecnológicamente avanzados. “Lo que quede en medio, sin una identidad clara, tendrá más dificultades”, advierte.

Boomers y generación Z

El crecimiento del sector también se explica por un cambio en los hábitos de consumo. El fitness atrae especialmente a los jóvenes: en 2023, aproximadamente el 40% de las personas entre 14 y 24 años formaron parte de la clientela de los gimnasios, y la tendencia continúa al alza. Entre los mayores de 54 años, la participación fue menor, con un 20% de inscritos, aunque también se observa un repunte de esta franja de edad.

“Con la pandemia, la generación Z realiza mucha más actividad física, influenciada además por las redes sociales y la estética”, comenta Jordi Violan. “Vemos un cambio de tendencia: la gente va más al gimnasio y permanece más tiempo en él”. Según el experto, los jóvenes han pasado de salir al bar un viernes por la tarde a hacerse selfies y vídeos en las salas de fitness. “El club se ha convertido en un centro de ocio para esta franja de edad”, subraya.

Paralelamente, los mayores muestran un hábito de actividad física más consolidado. “Hace años, las personas de 50 y 60 años no tenían un hábito de fitness tan marcado. Los boomers no solían acudir al gimnasio por circunstancias sociales, pero ahora la gráfica se ha desplazado”, señala Lucas Leal, CEO de Slowfit. “Hay más gente mayor practicando actividad física, y es probable que aumente en las próximas décadas”.

Además, el deporte se ha incorporado como estrategia antiaging: “Nos preparamos para mantener la mayor calidad de vida posible en la edad adulta, en un contexto de población cada vez más envejecida”, apunta el gerente de Adecaff. En Catalunya, cabe destacar que la edad media de la población mayor alcanza los 84 años, entre las más altas de Europa.

Tendencias y disciplinas

¿Cuáles son las actividades preferidas de estos grupos de edad? Desde Metropolitan destacan tendencias centradas en el bienestar holístico, el entrenamiento funcional y de alta intensidad, y la tecnología aplicada al rendimiento. “Crecen las disciplinas que conectan cuerpo y mente, como el yoga, el pilates o el mindfulness, lo que nos ha llevado a especializar nuestra oferta en estas áreas. Y sigue en auge el entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) y la fuerza, con un renovado interés por el powerlifting y la halterofilia”, señalan.

El profesor Eduardo Correa apunta también al entrenamiento funcional, las clases en grupos pequeños y el entrenamiento personal como los formatos más demandados. Además, los programas específicos para mayores de 50 años “están creciendo de manera significativa, al igual que las propuestas de salud integral que combinan ejercicio, nutrición y bienestar emocional”.

Las cadenas están invirtiendo en acompañamiento, comunidad y programas motivacionales para reducir la alta tasa de abandono.

No obstante, el ejercicio estrella en los clubes continúa siendo el entrenamiento de fuerza. “Junto a la combinación con HIIT y entrenamientos de alta intensidad, se ha consolidado en todas las generaciones, especialmente entre la Z, que se ha incorporado masivamente a los gimnasios”, afirma Mercè Vilamú. Su demanda se centra en la fuerza, en detrimento de las actividades dirigidas, provocando cambios en la oferta de los centros.

Anteriormente, al montar una sala de fitness se priorizaba el ejercicio cardiovascular; ahora, el foco está en fuerza y trabajo con peso libre, porque es lo que buscan los jóvenes y porque la evidencia científica subraya la importancia del trabajo de fuerza, especialmente con la edad, según destacan desde Adecaff.

Un ejemplo son los centros Slowfit, que buscan “democratizar los ejercicios de fuerza”. Para su CEO, este tipo de entrenamiento era antes asociado al culturismo. “Todavía existe, pero la gran mayoría entrena fuerza porque sabe que invertir en músculo es invertir en salud. Cambiar hábitos no es fácil, y nuestra batalla es que cualquier persona pueda practicarlo de manera eficiente y segura, aunque sea una o dos veces por semana. El músculo es de los pocos tejidos que mejora con la edad”.

En sus centros, este entrenamiento se condensa en media hora para luego practicar otros ejercicios más metabólicos y adaptativos. “Otro aspecto es la seguridad: fuerza sí, pero sin usar pesos excesivos ni ir demasiado rápido”. Todas las sesiones de Slowfit están controladas por ordenador, con sensores que determinan el ritmo y la carga adecuada. “Usamos el tiempo y la fatiga como herramienta para subir la intensidad. Lo importante es aprender a sentir el músculo, y para eso la tecnología resulta clave”, destaca Leal. Esto exige entrenamiento personal, pero ahora se trabaja para ofrecerlo de forma más inclusiva: “Hay un proceso para enseñar a entrenar y, con la tecnología, es posible ejercitarse desde casa o en el centro, sin necesidad de un entrenador permanente”.

Retos del ‘fitness’ catalán

A pesar del buen desempeño del fitness, el sector todavía enfrenta desafíos. David Pérez, director de actividad física de Metropolitan, señala la fidelización como uno de ellos, en un mercado cada vez más competitivo y con la entrada de nuevos modelos segmentados. “Mantener el valor percibido requiere excelencia en el servicio, innovación y una propuesta diferencial”, afirma. En la misma línea, Eduardo Correa destaca que, aunque los usuarios se inscriben con entusiasmo, la tasa de abandono sigue siendo elevada. Por ello, los centros invierten en acompañamiento, comunidad y programas motivacionales que mantengan al socio activo.

“Otro desafío es la formación y profesionalización del talento técnico. Los entrenadores son el alma del club y su capacidad para generar vínculo, empatía y resultados es determinante”, subraya David Pérez. Correa añade que la escasez de profesionales cualificados persiste. “Cada vez se exige más preparación técnica, habilidades digitales y atención al cliente, y no siempre hay suficiente oferta especializada”.

Para Vicente Bañobre, General Manager de Planet Fitness en España, el sector se enfrenta al reto de mantener la fidelidad de los usuarios y de adaptarse a nuevas formas de consumo más flexibles. La clave estará, afirma, en ofrecer experiencias auténticas, accesibles y coherentes con los valores del bienestar real, no solo físico, sino también emocional.

Entre las principales demandas del sector figura la reducción del IVA del tipo general (21%) al tipo reducido (10%). Este impuesto se incrementó en 2012 y aún no se ha revertido, mientras que otros sectores afectados han recuperado el tipo reducido. “Somos un servicio esencial para la salud y el bienestar de las personas y, como tal, debemos ser reconocidos con el IVA reducido”, reclaman desde Indescat.

Asimismo, desde Adecaff abogan por una reducción del tramo autonómico del IRPF en función del gasto en actividad física. “Cinco comunidades autónomas ya han activado desgravaciones fiscales en el tramo autonómico del IRPF. Estamos trabajando en propuestas similares”, indica Jordi Violan.

Indescat también demanda un plan de apoyo mediante ayudas o subvenciones para la reforma y mejora de la eficiencia energética de las instalaciones existentes. Este año, el Gobierno anunció ayudas en este ámbito, pero únicamente para instalaciones públicas.

Eduardo Correa destaca que, en Catalunya, el mercado está maduro y el consumidor es exigente. Hoy triunfan las marcas que combinan rigor, cercanía y coherencia con los valores locales: sostenibilidad, trato humano y calidad real. “El gimnasio del futuro no es sólo un lugar para entrenar; es un espacio donde las personas se cuidan, se relacionan y encuentran equilibrio. Quien entienda eso tendrá recorrido”, concluye.

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