Cataluña Económica

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La austeridad y el ascenso de los populismos

Este evento histórico, el ascenso del partido Nazi al poder, revela que demasiada austeridad puede desencadenar disturbios sociales y consecuencias políticas no deseadas.

Entre 1930 y 1932, Alemania estuvo dirigida por Heinrich Brüning, miembro del partido Zentrum (Centro), un partido católico y conservador que, como respuesta a los altos costes asociados a la Primera Guerra Mundial y a la Gran Depresión, aplicó medidas de austeridad draconianas para hacer frente a los pagos internos y a las deudas con acreedores.  En pos de estos objetivos, Brüning recortó el gasto público, aumentó los impuestos y redujo la red de seguridad social en tiempos ya de por sí complicados. El gasto público del gobierno central se redujo un 14% en términos nominales. En relación al PIB, el gasto público de 1932 pasó a ser un 30% inferior al de 1928. Dentro de las partidas de gasto, aquellas partidas en las que se recortó más fueron las ayudas y prestaciones sociales en sanidad. En referencia a los impuestos, estas medidas golpearon con mayor dureza a los tramos más bajos del impuesto a la renta en términos porcentuales. La situación económica de los funcionarios públicos fue gravemente mermada por los despidos y recortes salariales. Esto llevó a que un porcentaje creciente de alemanes se enfrentara a una nueva situación de inseguridad económica y marginación social. Los alemanes se vieron obligados a depender de un sistema social cada vez más excluyente y exiguo.

En un reciente estudio publicado en el Journal of Economic History, Gregori Galofré Vilà (de la Universidad Pública de Navarra), Christopher Meissner (de la Universidad UC Davis), Martin McKee (de London School of Hygiene & Tropical Medicine) y David Stuckler (de la Universidad de Bocconi) indagamos si estas medidas de austeridad habrían podido contribuir a la radicalización del electorado y al alzamiento del partido Nazi. Cabe recordar que, antes de la aplicación de estas medidas, el partido Nazi era un partido regional y marginal que en 1928 obtuvo solamente un 2.6% de los votos. Una vez se instauraron estas medidas, el partido Nazi pasó a tener un papel cada vez más importante en el Reichstag. En septiembre de 1930 obtuvo el 18.3% de los votos, en julio de 1932 el 37.3%, en noviembre de 1932 el 33.09% y en marzo de 1933 el 43.9%.

Para dar respuesta a esta pregunta, hemos ido a los archivos alemanes y recopilado los datos a nivel municipal de las diferentes elecciones, así como de gasto social y tipos impositivos. En general, encontramos que en aquellas áreas afectadas más severamente por la austeridad, el partido Nazi obtuvo un número más alto de votos en cada una de las elecciones de 1930 a 1933. Estos resultados son robustos a una variedad de especificaciones y al control de explicaciones alternativas para el surgimiento del nazismo. El más destacado de ellos es, por supuesto, la Gran Depresión. También controlamos por el voto de los que perdieron su empleo (en 1933, el numero de desempleados en Alemania era ya superior a los 6 millones). Como de forma conjunta a los datos del Partido Nazi disponemos también del de los otros partidos, podemos comprobar que aquellos que estaban peor económicamente, los desempleados, no dirigieron su voto a los Nazis sino a los Comunistas, quienes históricamente habían dirigido sus esfuerzos a luchar por los derechos laborales y captar el voto de los trabajadores. Esto es consistente con la idea de que fueron aquellos que se encontraban en una situación económica más ventajosa, los que tenían más que perder durante la Gran Depresión por los aumentos de impuestos y recortes de gastos, los que favorecieron a los Nazis, quienes les prometían un alivio económico y una relajación de las finanzas y ayudas sociales. En este sentido, también observamos como el partido de Brüning y los socialdemócratas (quienes apoyaron las medidas de austeridad) perdieron un sinfín de votos que se redirigieron al partido Nazi.

En un momento en que los ciudadanos necesitaban apoyo, el gobierno les falló y fueron atraídos por los cantos de sirena de los partidos populistas.

Estas políticas de austeridad se fueron implementando a través de una serie de decretos de emergencia, ya que estos eludían el control parlamentario, y daban total discreción al gobierno de Brüning para realizar política fiscal. Hitler sabía de la importancia de estas políticas de empobrecimiento y atacaba a Brüning y a la República de Weimar por estas políticas. En el artículo documentamos numeroso discursos, períodos y panfletos políticos con esta retórica. Por ejemplo, solo una semana después de un segundo plan de emergencia de austeridad (en junio de 1931), Hitler escribía “este nuevo decreto de emergencia ayudará a mi partido a la victoria y, por lo tanto, pondrá fin a las ilusiones del sistema actual”.

Como se recoge en las memorias de Brüning, su intención al aplicar estas medidas de austeridad era que los medios internacionales vieran el sufrimiento alemán y llevaran a la comunidad internacional a relajar la deuda y las obligaciones de reparación de una Alemania postrada económicamente. Así pues, viendo los recortes por tipo de gasto y ligándolos con datos de mortalidad (como medida de sufrimiento) vemos que, efectivamente, los recortes en gasto social exacerbaron el sufrimiento de los alemanes, y aquellas localidades que experimentaron una austeridad relativamente más severa también experimentaron un sufrimiento relativamente alto (medido por las tasas de mortalidad). De forma notable, los electorados en estas áreas con mayor mortalidad fueron aquellos donde el discurso populista tuvo mayor calado.

Aunque la austeridad solo fue uno de los factores que impulsó el partido Nazi al poder (otras fueron la Gran Depresión o discurso antisemita), sin la aplicación de estas medidas quizás Hitler nunca hubiese llegado al poder o, al menos, no de forma democrática en las elecciones de marzo de 1933. Estos resultados son importantes y riman con las políticas que muchos países occidentales aplicaron como respuesta a las deudas derivadas de la crisis financiera de 2007-2008 y al surgimiento de partidos populistas y de ultraderecha, y es posible que lo vuelvan a hacer a raíz de los paquetes de estímulo de la Covid-19. Este evento histórico revela que demasiada austeridad puede desencadenar disturbios sociales y consecuencias políticas no deseadas. Incluso después de corregir las explicaciones alternativas, incluida la recesión económica, está claro que la austeridad tuvo un papel fundamental. Nuestros hallazgos son consistentes con la hipótesis de que la austeridad condujo a un sufrimiento humano sustancial y exacerbó la desigualdad y la inequidad. En un momento en que los ciudadanos necesitaban especial apoyo del gobierno, éste les falló y fueron atraídos por los cantos de sirena de los partidos populistas radicales.

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