Gracias a su estrategia de prevención y buenas prácticas, la compañía logró incrementar el aprovechamiento de alimentos en un 17 % entre 2023 y 2024.
El 20 de marzo de 2025 se aprobó en España la ley contra el desperdicio alimentario, una medida pensada para combatir uno de los grandes problemas de nuestra sociedad: tirar comida en buen estado. La normativa establece, entre otras cosas, que los supermercados deberán donar sus excedentes y que todas las empresas de la cadena alimentaria tengan planes para evitar que los alimentos terminen en la basura. Según datos del Ministerio de Agricultura, en España se malbaratan 1,214 millones de toneladas de alimentos, y a nivel global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que cada año se pierde alrededor del 30% de la producción mundial. La nueva ley establece que, cuando se desechen alimentos, la prioridad sea siempre el consumo humano, mediante la donación o redistribución a entidades sociales.
Entre las empresas del sector, Mercadona lleva años aplicando medidas en esta línea, trabajando en su prevención y reducción mediante distintas estrategias y buenas prácticas. La compañía sostiene que una buena gestión de los alimentos es clave para la rentabilidad, además de generar un impacto social y medioambiental positivo. Entre 2023 y 2024 redujo un 17% el desperdicio, lo que refleja los resultados de una gestión orientada a la eficiencia.
La estrategia de Mercadona se basa en ajustar los pedidos diarios para evitar la generación de excedentes. Para ello utiliza una herramienta informática propia denominada Pr-PSV (Previsión-Pedido-Servido-Vendido), que permite a los responsables de cada sección de las tiendas realizar pedidos ajustados a la demanda prevista, con base en datos históricos de venta. La empresa realiza diariamente pedidos a los proveedores y el servicio a tiendas, lo que contribuye a mantener los niveles de stock optimizados tanto en los almacenes como en los puntos de venta.
Además, Mercadona no realiza ofertas ni promociones, con el fin de evitar la acumulación de productos en los hogares y fomentar un consumo más responsable. En el caso de los productos frescos, ajusta los precios de aquellos que están próximos a su fecha de caducidad para incentivar su venta y evitar su desperdicio.
Otro eje de la estrategia es la correcta manipulación de los alimentos. Se cuida la reposición en las estanterías, se evita golpear los productos durante su traslado y se vela por el mantenimiento de la cadena de frío cuando es necesario. Estas prácticas contribuyen a prolongar la vida útil de los productos y a minimizar las pérdidas. Asimismo, la empresa forma y sensibiliza a su personal de tiendas y almacenes mediante programas de prevención y reducción del desperdicio alimentario, que incluyen aspectos como el control de temperaturas, la rotación de productos y el seguimiento de las fechas de caducidad.
La donación de alimentos a entidades sociales se ha consolidado como una de las estrategias más eficaces para combatir el desperdicio alimentario.
La donación de alimentos a entidades sociales constituye otro de los pilares del modelo de gestión de Mercadona. En Catalunya, todas sus tiendas colaboran diariamente con organizaciones benéficas y sociales, a las que se destinan los productos que siguen siendo aptos para el consumo. Esta actividad complementa la prevención del desperdicio y permite dar un uso social a los excedentes.
Los alimentos que no pueden destinarse al consumo humano se integran en procesos de valorización de subproductos, como la alimentación animal o la fabricación de piensos, dentro de una lógica de economía circular. Los residuos restantes son gestionados por empresas autorizadas que los transforman en compostaje o biocombustibles. Internamente, la compañía se refiere a esta última fase como “tirar bien”, concepto que resume su compromiso con la reducción del impacto medioambiental.
Mercadona también participa en iniciativas de sensibilización y concienciación. Desde 2012 colabora con la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) en la iniciativa “La alimentación no tiene desperdicio” y en la “Semana contra el desperdicio alimentario”, con acciones informativas en sus tiendas, su página web y redes sociales.
La aprobación de la nueva ley marca un punto de inflexión en la política alimentaria española. Con ella, la eficiencia y la sostenibilidad dejan de ser solo objetivos voluntarios para convertirse en obligaciones. En este contexto, la reducción del desperdicio se perfila como un factor de competitividad y una oportunidad para avanzar hacia una economía más racional y responsable, en la que el aprovechamiento de los recursos sea un elemento central de la gestión empresarial.
La donación de alimentos en Catalunya
La donación de alimentos a entidades sociales se ha consolidado como una de las estrategias más eficaces para combatir su desperdicio. En este marco, Mercadona ha reforzado su colaboración con organizaciones que atienden a los colectivos más vulnerables.
En Catalunya, todas las tiendas de la compañía entregan productos diariamente a entidades benéficas. Durante 2024, Mercadona trabajó con 166 organizaciones, distribuyendo un total de 3.117 toneladas de alimentos, una cantidad equivalente a 51.956 carros de la compra.
Entre las entidades colaboradoras se encuentran los cuatro Bancos de Alimentos de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida, junto con sus entidades asociadas, la Cruz Roja, Cáritas, el Banco de Productos no Alimentarios La Nau y diversos comedores sociales distribuidos por todo el territorio.
