Teresa Garcia-Milà, presidenta del Cercle d’Economia, combina su labor institucional con una dilatada trayectoria académica. Es directora de la Barcelona School of Economics y catedrática honoraria de la UPF, y ha ocupado cargos en consejos de empresas y órganos de asesoramiento público. En esta entrevista analiza los retos estructurales de Catalunya, desde la innovación y la productividad hasta las finanzas públicas y la vivienda, con la perspectiva de medio y largo plazo que caracteriza al Cercle.
Es la primera vez que una mujer está al frente del Cercle d’Economia desde 1958. ¿Qué destacaría de su mandato como presidenta?
Mi mandato es la continuación de otros anteriores y, por tanto, no aspiro a impulsar cambios radicales. Cada presidencia aporta su grano de arena y su propio estilo; en mi caso, provengo del ámbito académico y es lógico que ello influya en los aspectos a los que pueda dar mayor relevancia dentro del Cercle. En esta línea de continuidad, pondré un énfasis especial en los pilares del Cercle, como son la democracia, el mercado y Europa. Sobre estos fundamentos se creó la institución, en un momento en que España no era aún democrática, ni contaba con una economía de mercado abierta, ni formaba parte de Europa.
La fundación oficial del Cercle data de 1958, año de la conferencia inaugural, aunque el grupo impulsor empezó a organizarse ya a comienzos de los años cincuenta. En 1953 el Cercle se denominaba “Grupo Comodín”, ya que en aquella época no era posible constituir asociaciones que no fueran deportivas. El ajedrez se consideraba una actividad deportiva, lo que permitió a sus miembros empezar a reunirse. Conservamos un documento de 1953 en el que se convoca un encuentro para debatir temas de actualidad. En esas primeras “reuniones de los jueves”, impulsadas por Vicens Vives con jóvenes empresarios del Club Comodín, participaron, entre otros, Joan Mas Cantí, Carlos Ferrer Salat, Carlos Güell de Sentmenat y Arturo Suqué Puig.
Catalunya posee una enorme capacidad investigadora que empieza a traducirse en innovación y productos tangibles, pero los resultados aún no están a la altura de nuestro potencial real.
Ese espíritu sigue plenamente vigente en una España con una economía consolidada, abierta al mundo y plenamente integrada en Europa. Somos un colectivo muy transversal en cuanto a profesiones y no un lobby empresarial. Los perfiles de los socios del Cercle son amplios y diversos –ingenieros, economistas, abogados, académicos– y trabajamos con una mirada de medio y largo plazo para formular propuestas que contribuyan a mejorar la economía y la sociedad.
En un contexto de fuerte polarización política, ¿qué espacio ocupa hoy el Cercle en el debate público? ¿El hecho de que publique pocas notas de opinión resta importancia a su papel?
En realidad, las notas del Cercle no son reacciones inmediatas a acontecimientos políticos o sociales. No se trata de responder al momento, sino de ofrecer reflexiones profundas con una visión de medio plazo. Cada nota pasa por un proceso de elaboración riguroso y siempre cuenta con el consenso de la Junta del Cercle. Por ello, es natural que publiquemos pocas notas; las que se elaboran se centran en temas de verdadera relevancia, con un enfoque sólido y de largo alcance. No buscamos la cantidad, sino el impacto. Cada nota pretende aportar algo significativo al debate existente.
¿Qué cambios concretos considera imprescindibles el Cercle para revertir la baja productividad, pese a su leve mejora, y mantener el crecimiento económico a largo plazo?
Hace casi dos años, poco antes de la Reunión de 2024, el Cercle puso un énfasis especial en analizar el crecimiento de la economía española. Advertimos que este dinamismo no se traducía necesariamente en una mejora del PIB per cápita y que la raíz del problema residía en el estancamiento de la productividad, tanto en la economía catalana como en la española. Por ello, centramos nuestro foco en la productividad, lo que llevó al anterior presidente a impulsar la “Iniciativa por la Productividad y la Innovación” (IPI). Este proyecto busca consolidar un grupo de trabajo específico para analizar la materia y generar opinión al respecto, fruto del cual ya se ha publicado el documento: “Del laboratorio al mercado”
Catalunya posee una enorme capacidad investigadora en disciplinas tan diversas como la economía, la bioquímica, la supercomputación, la fotónica o la biomedicina. Si bien este talento empieza a traducirse en innovación y productos tangibles, los resultados aún no están a la altura de nuestro potencial real. La pregunta que surge es inmediata: ¿por qué la investigación no llega con mayor agilidad al mercado?
Ahora estamos analizando también otros elementos como la productividad del turismo, que es un sector clave para la economía, pero con una productividad baja. Tras una serie de reuniones sobre este tema, este febrero se ha publicado el documento del IPI: “Debate sobre el modelo turístico y su incidencia en la productividad de la economía catalana”. Queremos tener impacto para que mejore la productividad tanto en Catalunya como en España.
El Govern apuesta por situar a Catalunya como referente económico. ¿Cómo se puede conciliar este objetivo con problemas estructurales tan presentes en la vida del país, como el deficiente estado de las infraestructuras?
Esto resulta clave para la productividad: sin un sistema de infraestructuras adecuado, trabajar de manera eficiente es muy difícil, no se puede prever el tiempo que llevará llegar al trabajo, entre otros factores, y la productividad se resiente significativamente. Contar con buenas infraestructuras y una comunicación eficiente es esencial para fomentar la productividad.
¿En su opinión, cuáles son las consecuencias de gobernar sin nuevos presupuestos, y hasta qué punto esta situación compromete la estabilidad fiscal, la credibilidad institucional y la sostenibilidad de las cuentas públicas?
Se puede seguir gobernando sin nuevos presupuestos. La distribución política en el Parlament y el Congreso dificulta su aprobación, y ante ello hay dos opciones: prorrogar los presupuestos existentes, lo que limita la posibilidad de debatirlos y mostrar a la ciudadanía sus resultados como práctica democrática; o, idealmente, presentar y aprobar unos nuevos presupuestos. Si no es posible, se recurre a la prórroga, manteniéndonos en una situación que, claramente, no es la ideal.
Muchas sedes empresariales siguen sin regresar. ¿Cuáles son los principales factores que lo dificultan y qué pueden aportar las sedes volviendo a Catalunya?
Las sedes son importantes porque generan puestos de trabajo de alta cualificación. Por ello, es positivo para Catalunya que empresas relevantes tengan aquí sus sedes. La vuelta del Banco de Sabadell, por ejemplo, ha sido una muy buena noticia: confirma que una entidad financiera de primer nivel decide fijar oficialmente su sede central en Catalunya, lo que crea empleo y demanda servicios de consultoría, abogados y otros profesionales, generando trabajo de alto valor añadido. En general, el establecimiento de sedes de empresas es positivo para cualquier territorio. ¿Sería deseable que se establecieran más empresas? ¡Sí! No puedo explicar por qué algunas no regresan, ya que cada empresa toma sus propias decisiones, pero espero que algunas de ellas tomen la decisión de regresar.
La inmigración es clave para el mercado laboral, pero sigue siendo muy polémica en el debate público. ¿Acaso falta una perspectiva económica más rigurosa?
Falta una mirada más precisa, abierta y menos polarizada. El Cercle está trabajando precisamente en el tema de la inmigración y esperamos poder emitir pronto una opinión al respecto. Permítame no pronunciarme todavía, ya que seguimos trabajando en ello. En general, la inmigración se concentra en ciertos tipos de actividades, usualmente de baja productividad. No está del todo claro dónde empieza o termina este fenómeno, pero sí es evidente que algunas actividades de bajo valor añadido se sostienen gracias a la disponibilidad de inmigración de baja cualificación dispuesta a aceptar salarios bastante bajos.
Las comunidades autónomas afrontan una presión creciente de gasto en sanidad, educación y servicios sociales. ¿Dónde se sitúa el Cercle en el modelo de financiación para Catalunya?
El Cercle, junto con varias instituciones como Foment, las Cambres y unas 20 entidades más, ha hecho una declaración pública sobre la propuesta del gobierno de Madrid y del gobierno catalán, en acuerdo con Esquerra Republicana. Opinamos que se trata de una mejora importante respecto al modelo anterior, que ya debía haberse revisado en dos ocasiones. Llevamos un retraso considerable, generado por múltiples disfunciones y dificultades estructurales.
El modelo de financiación representa una mejora relevante frente al déficit acumulado durante los últimos años, aportando recursos a las comunidades y otorgándoles mayor autonomía.
El nuevo modelo representa una mejora relevante frente al déficit acumulado durante los últimos años. Existía un desequilibrio entre lo que todas las comunidades autónomas aportan y lo que el Estado invertía en ellas. El modelo actual contribuye, al menos, a reducir este desequilibrio, aportando recursos a las comunidades y otorgando mayor autonomía al ceder algunos impuestos adicionales; en este sentido, supone un paso adelante.
No obstante, no es el modelo que defiende el Cercle, que apuesta por un esquema federal al estilo canadiense, donde las bases imponibles se comparten, y cada gobierno tiene capacidad para diseñar su política fiscal, recaudar impuestos y gestionarlos. En Canadá, además, existe un sistema de solidaridad. El Cercle ya lanzó en 2018 una nota de opinión muy trabajada, y otra en marzo de 2025, aspirando a este modelo, aunque su implementación es compleja porque implica empezar de cero.
Por ello, consideramos que la propuesta actual es positiva: creemos que es políticamente viable y beneficia a todas las comunidades autónomas, especialmente a aquellas que estaban más desatendidas. El documento publicado no solo resalta los aspectos positivos, sino que también llama la atención de los partidos políticos sobre la necesidad de coordinarse y avanzar con esta propuesta en el Congreso.
El problema de la vivienda es acuciante, con precios muy elevados y escasez de alquiler asequible. Desde su perspectiva, ¿cuáles son los principales retos que deben abordarse para garantizar el acceso a una vivienda digna?
Hay dos aspectos a considerar. Primero, el Gobierno está actuando correctamente al impulsar vivienda pública, especialmente de alquiler para quienes tienen mayores necesidades. Sin embargo, donde considero que no se está actuando de manera efectiva es en fomentar la creación de oferta de vivienda en propiedad y en alquiler en el mercado libre. Está bien proteger una parte, pero muchas personas con salarios adecuados buscan vivienda de alquiler o compra, y el mercado no está lo suficientemente equilibrado, lo que les genera grandes dificultades.
Lamentablemente, algunas políticas gubernamentales retraen la oferta: las zonas tensionadas, los límites al alquiler y el entorno legal generan inseguridad para los pequeños propietarios y desincentivan la oferta. Esto también afecta a la construcción, ya que las obligaciones de incluir porcentajes de vivienda asequible reducen el incentivo a construir. La incertidumbre respecto a la legislación y regulación en el ámbito de la vivienda tampoco ayuda en absoluto.
Si hablamos de deuda pública, se suele decir que estamos trasladando demasiados costes a las próximas generaciones.
La deuda pública tiene sentido cuando se utiliza para financiar inversión que generará un retorno en el futuro; de este modo, no se traslada la carga a las generaciones siguientes, sino que se crea riqueza para ellas. En cambio, si la deuda se emite para cubrir gastos corrientes, la situación es distinta. Durante la reciente etapa de bonanza económica, habría sido deseable aprovecharla para controlar el déficit y reducir la deuda.
Tras el repunte del 3,5 % en 2025, el comercio global se prevé estancado este año. ¿Cómo puede afectar a nuestra economía?
En realidad, los aranceles están afectando menos de lo previsto. Los datos indican que las exportaciones se han reducido ligeramente, pero en un porcentaje bastante limitado. Se ha hecho un gran esfuerzo por redirigir las exportaciones hacia otros mercados, teniendo en cuenta que, salvo para algunas empresas, el mercado estadounidense no era determinante. En términos generales, para Catalunya el impacto es relativamente pequeño. El comercio internacional tiende a redireccionarse, y creo que no se producirá una gran caída, aunque sí habrá ajustes hacia nuevos mercados
A pesar de todo, los mercados alcanzaron máximos históricos en 2025. Desde su perspectiva, ¿qué factores explican esta resiliencia y qué lecciones deberíamos extraer?
Está claro que los mercados no pueden crecer indefinidamente. Sabemos que la bolsa combina una parte basada en fundamentos y otra influenciada por el entorno. Las subidas recientes resultan sorprendentes, dado el alto grado de incertidumbre en la economía durante el último año, afectada por factores geopolíticos y la falta de estabilidad. La lectura de los mercados sugiere que tanto países como empresas se han adaptado al nuevo entorno. Algo similar ocurrió con los aranceles, que finalmente tuvieron un impacto menor al esperado, en parte porque las empresas supieron adaptarse. De todos modos, no tengo la bola de cristal y no puedo predecir si los mercados seguirán subiendo como hasta ahora. Lo que sí es evidente es que el mundo económico muestra una notable resiliencia.
Si tuviera que resumir en una sola prioridad económica para Catalunya en los próximos años, ¿cuál sería?
Creo que, en última instancia, lo más importante es la formación: un diseño sólido de la educación y la capacitación en todas sus etapas será clave para mejorar la economía.

