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El envejecimiento, reto para el sistema sanitario y oportunidad para la innovación

Emprendimiento al servicio de los mayores, propuestas innovadoras para afrontar la creciente necesidad de servicios de atención a la dependencia.

El mundo está envejeciendo. Y así lo muestran los datos: un informe de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) asegura que el 13% de la población europea tendrá 80 o más años en 2080, más del doble que en la actualidad. Centrándonos en España, la previsión es que habrá un 32% de personas mayores de 65 años para 2050. Además, no solo aumenta el número de personas mayores, sino también la esperanza de vida: el Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula un aumento de 2,5 años para las mujeres y de 1,9 para los hombres, y también que España pase de 11.000 a 109.000 centenarios a mediados de siglo.

En este contexto, parece claro que el futuro pasa en buena parte por las personas de mayor edad. ¿Pero estamos preparados para afrontar ese escenario? “Según datos del Ministerio de Sanidad, España tiene la mayor esperanza de vida de toda Europa y la tercera del mundo, únicamente por detrás de Japón y Suiza, con una edad media de 83,3 años, que se sitúa en los 80,4 años en hombres y en 86,1 años en mujeres. Ante este envejecimiento de la población emergen enormes necesidades que el sistema de protección social y sanitario público tendrá grandes dificultades para afrontar”, asegura Sergi Comas, cofundador y CEO de Dental Residency. “Tenemos ante nosotros un reto complejo, lo que supone un desafío para el modelo sociosanitario actual por la falta de recursos para afrontar esta situación”, remarca Oriol Fuertes, CEO y fundador de Qida.

El envejecimiento de la población tiene implicación en muchos aspectos (personales, sociales, económicos, institucionales), pero quizás una de las mayores dificultades en este contexto (o por lo menos, una de las más perceptibles por todos) es el presupuesto. “En 2021 el gasto estatal ascendió a 81.600 millones de euros, a los que se añadieron 33.800 millones del sector de la sanidad privada, por lo que el gasto total fue de 115.400 millones de euros. El gasto sanitario medio en España es de 1.732 euros por habitante, sensiblemente por debajo de la media europea de 2.153 euros, y muy inferior a los 4.460 euros de países como Dinamarca. Pero tal como indican los Presupuestos Generales del Estado, en 2022 se ha reducido cerca de un 10% respecto a las cifras de 2021. Y del total de los 140.000 millones de euros que recibirá España del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia presentado por el Gobierno español a la Unión Europea, el componente sanitario solo supone un 0,77% del total”, repasa Comas.

Propuestas innovadoras

Es aquí donde adquieren especial importancia los agentes privados, que presentan modelos innovadores y nuevos recursos para afrontar el cambio y dar respuesta a una generación de mayores que representa un cambio sustancial respecto a la anterior: es, probablemente, la generación de jubilados mejor preparada y la más activa. Pero a su vez, la mayor longevidad conllevará una creciente necesidad de servicios de atención a la dependencia. “Actualmente en España viven más de cuatro millones de personas mayores con problemas de movilidad, y precisan servicios adaptados a su situación. La solución pasa, sin duda, por destinar mayores recursos a nivel asistencial y por incentivar la colaboración público-privada. Las compañías privadas estamos en posición de aportar un gran valor añadido, y de llegar allí donde el sistema de protección público no puede. Pero es necesario un cambio cultural, un compromiso real y voluntad de colaboración por parte de las administraciones con los distintos actores sanitarios para poder avanzar”, asegura el CEO de Dental Residency.

El principal hándicap es la falta de presupuesto: España apenas destina el 0,9% a cuidados de larga duración.

Para el fundador de Qida está claro que es necesario transformar el sector, con más recursos “para, por ejemplo, los cuidados de larga duración”. En este sentido, con el objetivo de ofrecer acceso a una atención de calidad y hacer el sistema económicamente sostenible, desde Qida fomentan “la colaboración público-privada en la que el centro de operaciones, en muchos casos, pasa a ser el domicilio, monitorizando el seguimiento de los pacientes crónicos y dependientes, estableciendo una relación triangular entre familia, cuidador y centros de salud u hospitales, en el que el paciente es el eje vertebrador”. Sin duda, el sector sociosanitario va hacia una transformación del modelo actual, priorizando la permanencia de las personas en sus hogares, “ya que es donde la gente quiere estar”, insiste Oriol Fuertes.

Desde otra perspectiva, Ángel Puertas, cofundador y CEO de SeniorDomo, recuerda que hay varios mecanismos ya presentes en otros países que se podrían adoptar a España. “Por ejemplo, incentivos fiscales a las familias para poder desgravar todo aquello que suponen los cuidados de un familiar, o incluso poder contratar directamente a un prestador de servicio privado con un bono mensual. De este modo, una familia puede optar a un tipo de servicio donde parte se costea con el bono público y otra parte la costea la propia familia para contratar el servicio que mejor les conviene. Con el presupuesto actual, y los procesos de adjudicación pública, hay muy poco espacio para la innovación y el principal criterio de adjudicación actualmente es el precio. La manera como se puede canalizar tecnología avanzada al mercado es mediante estos incentivos fiscales o con el bono que proponemos”.

La tecnología, al servicio

Precisamente esa tecnología es la que puede ayudar a cambiar el sistema y hacerlo mucho más sostenible. “La tecnología ha tenido, tiene y tendrá un peso importante como mecanismo para agilizar y conectar la información entre los diferentes agentes que giran en torno al usuario. En Qida, disponemos de una plataforma tecnológica que nos permite optimizar el servicio a las familias. Contamos con un plan de trabajo individualizado para entender exhaustivamente todas las necesidades que requiere la persona, y así poder encontrar al mejor cuidador que cubra y se adapte a estas necesidades. Por otro lado, estamos desarrollando una nueva versión de la app de familias y sistema sanitario y social para crear un ecosistema conectado que ponga la persona y sus preferencias en el centro y desde su domicilio. De este modo, la atención domiciliaria será integral, conectando al usuario y la familia con el sistema sanitario y social”, explica Fuertes.

“Desde Dental Residency hemos realizado relevantes inversiones. Una de ellas es nuestra plataforma tecnológica, accesible desde los dispositivos móviles, que permite que nuestros odontólogos puedan incluir en nuestro sistema el diagnóstico de un paciente en el mismo momento de llevar a cabo una revisión bucodental, o incluir las actuaciones que se han efectuado según los distintos tratamientos. Esto nos permite llevar a cabo un seguimiento pormenorizado tanto a nivel diagnóstico como de atención efectiva, lo que repercute en la minimización de los errores y en una mayor agilidad operativa de todos los profesionales de nuestro equipo implicados en el seguimiento de un paciente”, expone Comas.

“En SeniorDomo analizamos cada hora más de 50.000 registros en tiempo real para identificar una situación de riesgo en un domicilio y activar un protocolo de emergencia automatizado por teléfono o bien por notificación en función de la criticidad. Todo esto es posible gracias a la tecnología actual que se convierte en una herramienta de soporte avanzada para los servicios asistenciales y las familias. Poder llegar a un escenario en que se detectan caídas, inactividad inusual, alteraciones en el pulso, etc., sin un sistema de teleasistencia avanzada preventiva que sigue todo en tiempo real sería prácticamente imposible, porque requeriría de muchos operadores y recursos para supervisar en remoto cada domicilio y realizar las llamadas telefónicas necesarias, señala Puertas. Y puntualiza: “Hay que decir que España tiene una característica que la hace especial, y es que nos estamos enfrentando al reto del envejecimiento antes que otras economías por nuestra demografía. Si lo hacemos bien, podemos ser un referente mundial cambiando el modelo asistencial actual y mejorándolo con un rediseño profundo”.

Prevención como objetivo

En toda esta transformación de la sociedad, con una población muy envejecida, se debe tener en cuenta que vivir más años no siempre significa vivir mejor. Hay muchos estudios que indican, por ejemplo, un aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas o de la dependencia. “Sin ninguna duda, la prevención es un aspecto clave. En nuestro caso en concreto, existe abundante evidencia de que la salud bucodental se relaciona de forma bidireccional con el estado de salud de las personas. La acción de las bacterias en procesos como la gingivitis o la periodontitis puede favorecer la aparición o agravar diversas patologías, como por ejemplo las afecciones cardíacas o las enfermedades de los riñones, e incluso hay estudios que relacionan estas afecciones con la aparición de demencias. Por este motivo, en Dental Residency llevamos a cabo revisiones bucodentales gratuitas y sin compromiso a todos nuestros pacientes, a fin de realizar un seguimiento de su estado. Este es un aspecto fundamental debido a la comorbilidad con otras enfermedades crónicas, por lo que puede influir de manera negativa en su salud general o favorecer la aparición de otras complicaciones”, remarca Sergi Comas.

“El indicador clave son los días con buena calidad de vida en casa. Este es el indicador que desde Qida trabajamos para mejorar permanentemente. En este sentido, la prevención significa anticiparnos a posibles complejidades, reducir los factores de riesgo y atenuar consecuencias. Un hecho indispensable cuando hablamos de personas mayores o con dependencia. Por ello, la importancia, una vez más, del seguimiento continuado experto que ofrecemos a las familias, para detectar y anticiparnos a posibles complicaciones”, insiste Oriol Fuertes.

“Nos consta que hay muchas iniciativas para ir hacia la prevención, pero muchas de ellas quedan únicamente en pilotos, y no prosperan. Debe haber proyectos para transformar conceptualmente el modelo, y no iniciativas periféricas para testear la tecnología. Por descontado, nuestra razón de ser es la prevención. Siempre pongo un ejemplo muy simple, ¿os imagináis detectar a tiempo un resfriado u otra patología en una persona de avanzada edad que vive sola? Es mejor saber que hoy tuvo algún problema, y que estuvo menos activa y en la cama para activar un protocolo preventivo. De lo contrario, puede derivar en otra patología, como una neumonía o incluso algo peor. El coste es doble, por un lado, el coste en el bienestar de esa persona y, por otro, el coste en el sector público-privado, donde no representa lo mismo una visita de un médico y seguir una pauta que un ingreso grave de larga duración”, recalca Ángel Puertas.

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