Catalunya lidera el despliegue del 5G, pero el reto ya no es la cobertura, sino transformar la conectividad en una herramienta útil para la industria y la pyme.
La última edición del Mobile World Congress puso el foco en dos vectores: la inteligencia artificial y la tecnología móvil 5G. Esta última se considera ya ampliamente desplegada y madurada. Sin embargo, la siguiente fase no depende tanto de su expansión territorial como de tres factores: mayor fiabilidad de las conexiones, usos industriales más sofisticados y una adopción efectiva por parte de la pyme. La cuestión de fondo es cómo convertir la conectividad en una herramienta productiva.
Catalunya se sitúa entre las regiones europeas mejor posicionadas en este ámbito, con su red de desarrolladores, fabricantes, integradores, proveedores de infraestructura, universidades y presencia relevante de pymes. Este entramado se apoya en un entorno de investigación especialmente activo, con actores como i2CAT, CTTC, la UPC, Mobile World Capital, el ecosistema del MWC en Barcelona y el consorcio 5G Barcelona, “que han ayudado a convertir Catalunya en un espacio de prueba y despliegue de proyectos piloto”, señala Carles Mas, director de l’Àrea d’Economia i Empresa de Pimec. En este sentido, añade, “más que una industria 5G cerrada y vertical, Catalunya es un ecosistema sólido en torno a esta tecnología”.
En términos de cobertura, la comunidad presenta una posición muy favorable, con más del 99 % de las áreas pobladas con cobertura 5G global, muy cerca del objetivo europeo del 100 % para 2030. Y, más allá de la infraestructura, existe un ecosistema consolidado. Según Tomeu Sabater, jefe de laboratorio de tecnología de Mobile World Capital Barcelona, “la cobertura es la capa invisible, pero detrás hay operadores, centros tecnológicos, universidades, administración, laboratorios territoriales, startups y empresas que desarrollan soluciones sobre esta conectividad”.
Además, Catalunya ha logrado algo que pocas economías pueden reivindicar. “No solo concentra despliegue comercial, sino también buena parte de la cadena de valor del 5G”, explica Carlos García Calatrava, profesor de la Universidad Carlemany e ingeniero del Barcelona Supercomputing Center.
En conjunto, la industria catalana del 5G se articula en tres capas: infraestructura, conocimiento y aplicación. “Hay red, centros capaces de transferir tecnología, entidades que impulsan la prueba y validación de los casos de uso, y sectores económicos que ya están empezando a convertir esta conectividad en proyectos concretos”, destaca Sabater.
En sectores estratégicos
Los principales atributos del 5G –baja latencia, alta capacidad y fiabilidad– permiten casos de uso antes inviables. Así lo señalan en Cellnex, uno de los actores clave en el desarrollo de esta tecnología, con actividad en infraestructuras y redes privadas. La compañía proporciona la infraestructura neutral de telecomunicaciones que permite a los operadores desplegar redes 5G de forma eficiente y sostenible. “Facilitamos que la conectividad llegue donde se necesita, optimizando el uso de los activos y reduciendo barreras de entrada”, explican sus responsables.
Desde Cellnex subrayan que el 5G actúa como habilitador clave de la transformación digital en sectores estratégicos, aunque de forma desigual. En la industria y la logística, impulsa la automatización de procesos, el mantenimiento predictivo, la robótica conectada o la gestión en tiempo real de cadenas de suministro. En movilidad y smart cities, permite la gestión inteligente del tráfico, el transporte conectado y servicios urbanos más eficientes. Y en el sector audiovisual y de eventos, habilita producción remota, retransmisiones en directo de mayor calidad y nuevas experiencias digitales.
El 5G ya se aplica en la industria, la logística, la movilidad y el sector audiovisual, habilitando casos de uso que antes no eran viables.
El 5G Barcelona y las Áreas Digitales han impulsado despliegues y validaciones de servicios por parte del tejido industrial, lo que sitúa a Catalunya como un polo tecnológico del sur de Europa en la adopción de esta tecnología. Para Tomeu Sabater, del Mobile World Capital, el 5G ya no es solo “más velocidad en el móvil”, sino una infraestructura que permite conectar en tiempo real máquinas, vehículos, sensores, drones, cámaras, dispositivos médicos y sistemas de control. “Y esto se traduce en casos de uso que descienden al terreno sectorial”, apunta.
Entre ellos destacan el despliegue de nodos 5G impulsado por el Gobierno en ubicaciones como el aeropuerto de Lleida-Alguaire, la Agrópolis-UPC de Viladecans, el IRTA de Mollerussa o el CoEbreLab 5G de Móra la Nova. También el proyecto 5GMED, que integra edge computing, inteligencia artificial, sensores viarios y arquitecturas multioperador. “En el corredor transfronterizo mediterráneo, entre Figueres y Perpiñán, realizamos un proyecto que validó servicios de conducción remota y automatizada, gestión avanzada del tráfico, conectividad ferroviaria transfronteriza y servicios inmersivos de infoentretenimiento para pasajeros”, explica.
En el ámbito agroalimentario, en Albatàrrec (Lleida), el MWCB ha desplegado cobertura 5G en el campo para ofrecer asistencia remota en tiempo real en tareas de poda. En logística y seguridad industrial, se han explorado casos de prevención de colisiones y operaciones conectadas en Mercabarna y APM Terminals. Son proyectos demostrativos, pero evidencian una transformación clara: “la empresa pasa de digitalizar procesos internos a conectar operaciones físicas en tiempo real”, según Sabater.
Limitaciones
Aunque Catalunya destaca en desarrollo tecnológico, su aplicación no es homogénea entre sectores. “La transformación es más clara en sectores estratégicos y entornos de innovación que en el conjunto de la empresa catalana”, matiza el portavoz de Mobile World Capital.
En cuanto a las expectativas del 5G tras las inversiones en despliegue, Marc Barà, profesor de tecnología en OBS Business School, es tajante, pues considera que no se han cumplido. “Las expectativas iniciales –cirugía remota, coches autónomos, ciudades inteligentes– no se han materializado. Se comunicaron como si fueran inminentes, cuando en realidad requerían un ecosistema mucho más maduro”.
Barà apunta además que los retornos económicos esperados no han llegado al ritmo previsto. “El 5G no se planteó solo como más velocidad, sino como habilitador de aplicaciones imposibles en 4G, especialmente por la latencia. Pero esas aplicaciones todavía no han llegado”.
Desde la experiencia con pymes, la percepción es similar: “hemos visto algo más de velocidad y capacidad en zonas saturadas, pero no una revolución comparable al salto del 3G al 4G”.
Redes privadas, ia y automatización marcarán la próxima fase de una tecnología que todavía busca su impacto económico real.
Para Pimec, la adopción tampoco es uniforme. “La transformación empieza allí donde ya existen aplicaciones concretas y útiles. La cuestión no es solo desplegar 5G, sino que sirva para hacer cosas nuevas o mejorar las existentes”.
El profesor Carlos García Calatrava añade que, aunque pueda parecer contradictorio, la adopción efectiva del 5G depende de la existencia de casos de uso reales. En algunos ámbitos, la tecnología se ha presentado como solución para necesidades todavía poco definidas o insuficientemente urgentes, lo que ha limitado su implantación efectiva.
En ese contexto, la pyme sigue sin integrarlo de forma generalizada. “Tengo clientes que aún trabajan con Excel. La transformación digital básica está lejos, y no digamos la IA. La tecnología y las demostraciones van por delante de la transformación empresarial”, señala Barà. En la misma línea, García Calatrava subraya que la adopción no depende tanto de la cobertura como de la existencia de un beneficio tangible y directamente aplicable al negocio.
Desde Mobile World Capital, el objetivo es evitar que la pyme perciba el 5G como una tecnología distante. Su valor debe traducirse en retorno económico: menos emisiones, menores costes, mayor seguridad o mejor servicio. “El 5G solo tiene sentido cuando se integra en soluciones concretas, como conectar maquinaria y sensores, monitorizar procesos o automatizar operaciones”, apunta Carles Mas, portavoz de Pimec.
El salto para avanzar
Estos puntos críticos requieren pasos adicionales. El siguiente estadio del 5G incluye las redes privadas, la integración de la IA, el denominado 5G avanzado, el 5G Standalone (o autónomo) y, a más largo plazo, el 6G, tecnologías que permitirán conexiones más fiables y preparadas para casos de uso como la automatización, la logística o la industria. Según el MWC, la transición de la arquitectura 5G Non-Standalone a Standalone libera todo el potencial de la tecnología al incorporar un núcleo nativo en la nube y funciones avanzadas.
El 5G Non-Standalone utiliza una nueva tecnología de acceso radio (5G New Radio, o NR) junto con el núcleo de red 4G existente, constituyendo la primera fase de despliegue del 5G; el modelo Standalone, en cambio, emplea la misma interfaz de radio pero opera de forma independiente del 4G.
Sus principales avances incluyen la latencia ultrabaja, la capacidad de respuesta en tiempo real, la orquestación basada en IA y la segmentación de red (network slicing) para garantizar el rendimiento de aplicaciones críticas. No se trata de un concepto teórico: ya existen implementaciones de 5G Standalone en Catalunya, mientras otras continúan en desarrollo.
En este sentido, en entornos de innovación urbana o semiurbana, espacios como Valldaura Labs y el Passeig de Gràcia han probado redes privadas 5G SA y servicios de realidad aumentada desarrollados por Mobile World Capital. En el Port de Barcelona, la red privada 5G SA cubre la totalidad del ámbito portuario, incluidas dos millas marítimas alrededor de la infraestructura. “Un ejemplo muy claro de cómo el 5G entra en una infraestructura económica crítica y se vincula a usos como sensores, cámaras, comunicaciones críticas, coordinación marítima, policía portuaria, drones y sistemas Onshore Power Supply”, explica Sabater, del MWCB.
A su vez, empresas como Sateliot están extendiendo desde Barcelona el estándar 5G hacia la conectividad satelital para IoT, mientras Nearby Computing gana relevancia en la orquestación de servicios 5G empresariales y edge computing, según apuntan desde Pimec.
“En esta dirección es hacia donde debemos avanzar: 5G Standalone, redes privadas, edge computing y slicing. Muchas de las aplicaciones diferenciales no son posibles con el 5G comercial generalista; requieren redes con garantías, baja latencia o capacidad de procesar datos cerca de donde se generan”, señalan desde MWCB.
Las redes privadas, de escala reducida, están orientadas a sectores industriales con necesidades específicas de conectividad como la manufactura, la minería o la construcción. Daniel Camps, director de Tecnología del centro de investigación e innovación i2CAT, explica que se trata de un segmento especialmente exigente en costes, lo que ha impulsado la aparición de startups especializadas como Neutroon Technologies, spin-off surgida de la investigación de i2CAT y uno de los principales laboratorios de I+D en telecomunicaciones de Europa. Su objetivo es hacer el 5G más asequible, abierto y flexible para empresas y comunidades locales.
A medio plazo, el reto de las comunicaciones móviles consiste en avanzar hacia un modelo de conectividad más customizado y ubicuo. En esta línea, i2CAT ha colaborado con Autopistas en el proyecto DIMOS-5G, en el que un operador de carreteras envía mensajes a los vehículos situados en un tramo concreto para indicarles cómo reorganizarse y facilitar el paso a un servicio de emergencia en aproximación. “Un servicio de conectividad customizado, donde los mensajes del operador son críticos y, por tanto, deben priorizarse frente al tráfico general de la red, algo que todavía no ocurre en las redes actuales”, señala Camps.
Para Marc Barà, el avance de la IA y de las redes privadas empieza a ofrecer una justificación más clara para el desarrollo del 5G y sus evoluciones. En su opinión, las pymes deberían explorar las redes privadas: “tener una red local y privada 5G en tus instalaciones implica disponer de capacidad para desplegar infinidad de sensores en tiempo real, todo conectado a gran velocidad… que un sensor pueda detener una máquina al instante si hay un problema”. También plantea modelos de pago por uso en conectividad móvil.
Barà cita además el caso de Seat en Martorell, que entre 2020 y 2023 desplegó una red privada 5G para la localización de activos dentro de la fábrica –herramientas, materiales, elementos móviles–. “Es un caso interesante para validarlo. Técnicamente está plenamente demostrado y funciona. La cuestión es la relación entre el coste y lo que aporta”.
Hacia el 6G
La combinación de innovaciones en torno al 5G desemboca en el denominado 5G+ y, a más largo plazo, en el 6G. Por el momento, se trata de tecnologías aún en fase incipiente: no están plenamente definidas, ni estandarizadas ni reguladas, y su despliegue comercial no se espera antes de 2030. Para acelerar su desarrollo, i2CAT subraya la necesidad de una armonización del espectro de autoprestación a escala europea, un marco que todavía no se ha materializado. Aun así, ya existen líneas de investigación y proyectos piloto que apuntan en esa dirección.
Un ejemplo es 6GLabNet, de la UPC, una infraestructura pionera en el Estado y de referencia en Europa para la experimentación con tecnologías de comunicación 5G+ y 6G con inteligencia artificial. Su objetivo es reducir riesgos tecnológicos y facilitar la validación de soluciones innovadoras en entornos reales y controlados. “Combina una red de fibra óptica de alta capacidad con una red móvil 5G+ para garantizar una transición fluida hacia la tecnología 6G. Una red privada de comunicaciones móviles de ultra baja latencia (menos de 1 milisegundo), primordial para el desarrollo de las comunicaciones del futuro, que implica la reducción extrema del tiempo de respuesta durante la transmisión de datos”, explican Anna Umbert y José Antonio Lázaro, profesores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación de Barcelona (ETSETB) de la UPC.
Según los profesores, se trata de una red real y exclusiva para experimentación, que permite a equipos de investigación, estudiantes y empresas que desarrollan nuevas tecnologías probar sus soluciones sin depender de una red comercial, “pudiendo cambiar y forzar los parámetros que les interesen, pensando más en cómo será el 6G y qué necesidades tendrá”, señalan. Como ejemplo, destacan pruebas de vuelo de drones situados en Castelldefels, a 30 o 40 kilómetros del Campus Nord, “para demostrar que había una alta velocidad de comunicación”.
A más largo plazo, la principal aportación del 6G será la escalabilidad de la denominada IA física. Según Daniel Camps, de i2CAT, se trata de modelos de inteligencia artificial que controlan sistemas robóticos que interactúan con el mundo físico —como un coche autónomo—, en contraste con la IA actual, centrada principalmente en el procesamiento de información, como ChatGPT.
Las grandes promesas del 5G siguen sin materializarse. La tecnología llegó antes que el ecosistema necesario para sostenerlas.
“Para poder controlar dispositivos robóticos de forma escalable y fiable, es necesario garantizar un retraso muy reducido entre los sistemas físicos y los modelos de IA que los gobiernan. Este es uno de los grandes retos que se están investigando en el diseño del 6G y el que impactará en los distintos sectores productivos que incorporen robótica inteligente”, apunta.
Desde la UPC añaden que otro de los objetivos del 6G será reducir los costes de mantenimiento de las redes mediante automatización impulsada por inteligencia artificial. “Esta eficiencia es algo que ya se puede probar en nuestra red: probar ya algoritmos para automatizar la red”.
Más allá de la cobertura
Más allá de su despliegue en todos los sectores y de su adopción efectiva por parte de las empresas, la tecnología 5G encara todavía múltiples desafíos. Desde el MWCB señalan la necesidad de pasar de la cobertura a la calidad. “Decir que Catalunya tiene un 99 % de cobertura 5G global está bien, pero deberíamos preguntarnos: ¿qué latencia real tenemos? ¿Qué disponibilidad? ¿Qué rendimiento en interiores? ¿Qué servicio en un polígono, en una carretera secundaria o en una finca agraria? No se trata solo de cobertura poblacional, sino de garantizar prestaciones en entornos productivos concretos”.
El verdadero desafío ya no es desplegar más red, sino cuántos proyectos piloto se convierten en servicios reales con retorno económico.
Cellnex, por su parte, apunta a retos de carácter económico y regulatorio, entre ellos la necesidad de inversión sostenida en infraestructuras para asegurar tanto la cobertura como la calidad del servicio, así como la simplificación administrativa y la disponibilidad de emplazamientos que permitan acelerar los despliegues.
El objetivo de fondo es la escalabilidad. En Catalunya se han desarrollado numerosos proyectos piloto, pero el reto es su transformación en servicios estables y con métricas claras de impacto. La cuestión, según el experto de Mobile World Capital, es cuántos de estos pilotos llegan a explotación real, cuántos puestos de trabajo generan, qué ahorro aportan, qué reducción de emisiones consiguen o qué impacto tienen en la calidad de vida.


