Lo que distingue a Acció es su capacidad de escuchar a la empresa, de entender sus necesidades y de ofrecer acompañamiento estratégico.
Cuarenta años no son solo una cifra redonda. Son una travesía. En el caso de Acció, la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat de Catalunya, son cuatro décadas acompañando a miles de emprendedores, pymes y grandes compañías en su camino hacia la transformación, la internacionalización y la innovación. Es también la historia de cómo una institución pública puede convertirse en aliada silenciosa pero constante del progreso económico de un país.
Desde sus orígenes en los años ochenta, cuando el CIDEM y el COPCA empezaban a trazar los primeros puentes entre la empresa catalana y el mundo, hasta la consolidación de Acció en 2009, la agencia ha evolucionado al ritmo de los tiempos. Ha sido testigo de la entrada en la Unión Europea, de la globalización acelerada, de la revolución digital y de los nuevos paradigmas de sostenibilidad. Y en cada etapa, ha sabido estar al lado de quienes se atreven a emprender, a innovar, a crecer.
Lo que distingue a Acció no son solo sus programas o sus oficinas con un alcance de más de 100 mercados. Es su vocación de servicio. Su capacidad de escuchar a la empresa, de entender sus necesidades y de ofrecer acompañamiento estratégico. En estos 40 años, ha ayudado a más de 375.000 proyectos empresariales, movilizando más de 28.000 millones de euros en inversión privada y contribuyendo a la creación o mantenimiento de más de 250.000 puestos de trabajo.
Cada empresa que ha recibido apoyo de Acció lleva consigo una historia de esfuerzo, de superación, de sueños compartidos. Desde el pequeño taller que se digitaliza para ser más competitivo, hasta la startup que encuentra financiación para escalar su modelo de negocio. Acció ha sido, en muchos casos, el primer impulso, el consejo oportuno, el contacto clave. Y eso deja huella.
A lo largo de su trayectoria, Acció ha protagonizado hitos que hoy forman parte de la memoria económica del país: la apertura de sus primeras oficinas exteriores en Tokio, Nueva York, Bruselas y San Francisco en 1988; el impulso de la política de clústeres en 1992; la primera Setmana de la Internacionalització en 1994; o el primer Fòrum d’Inversió en 1995. Cada paso ha sido una apuesta para abrir horizontes y para conectar la empresa catalana con el mundo.
En este aniversario, más que mirar atrás, conviene mirar hacia adelante. Porque los retos que se dibujan en el horizonte son tan exigentes como apasionantes: la transición ecológica, la inteligencia artificial, la reindustrialización, la economía circular, la atracción de talento. Acció tiene ante sí la oportunidad de seguir siendo un motor de cambio, un espacio de conexión entre la empresa y el futuro.
También es momento de reconocer el valor humano que hay detrás de esta trayectoria. Técnicos, consultores, responsables de oficina, profesionales que han dedicado su energía a construir puentes, a generar confianza, a facilitar procesos. Su trabajo, muchas veces discreto, ha sido esencial para que la empresa catalana se sintiera acompañada en momentos clave.
En 2024, Acció también batió récords en captación de inversión extranjera, con más de 1.000 millones de euros procedentes de más de 30 países distintos, lo que permitió la creación de cerca de 5.000 nuevos puestos de trabajo.
Cuarenta años después, Acció no es solo una agencia. Es parte del ecosistema económico de Catalunya. Es una herramienta viva, dinámica, que refleja el espíritu emprendedor del país. Y si algo ha demostrado en estas cuatro décadas es que la competitividad no se mide solo en cifras, sino en la capacidad de adaptarse, de colaborar, de imaginar nuevos caminos.
Por eso, este aniversario es también una invitación a seguir soñando. A pensar en grande. A construir una economía catalana más abierta, más innovadora, más conectada con el mundo. Acció estará allí, como siempre, acompañando cada paso.
