Cataluña Económica

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Crecer ¿para qué?

El modelo que ha seguido la economía catalana ha sido básicamente crecer por crecer (y todos contentos). Pero no es tan importante crecer como progresar.

Propongo al lector que se sitúe a comienzos de este siglo XX y que suponga que le pide a la inteligencia artificial (IA) actual cómo debería ser el crecimiento económico catalán en el período 2000-2025. La máquina, sin más instrucciones, seguramente diría generalidades que servirían de poco si no se le especifican las condiciones del crecimiento. ¿En beneficio de quién (del trabajo, del capital, de ambos)? ¿Crecer en qué tipo de actividades productivas? ¿En qué tipo de empleos? ¿Con qué recursos (naturales, tecnológicos, financieros)? ¿Teniendo en cuenta a las próximas generaciones? En definitiva, ¿crecer para qué, cómo y para quién? El ejercicio es imaginario, pero sirve para reflexionar sobre en qué se ha traducido la evolución de la economía catalana tras el comportamiento económico en este siglo de los dos actores fundamentales: el sistema empresarial y las administraciones públicas del país.

En mi libro “Créixer o progressar. Catalunya davant del mirall” centro la atención no en las luces sino en las sombras del crecimiento del siglo XXI, con algunas miradas retrospectivas a la segunda mitad del siglo pasado. Lo hago con una visión holística de los resultados obtenidos. El balance global es que no vamos bien, el modelo que ha seguido la economía catalana ha sido básicamente crecer por crecer, inercial en una especie de “todo vale” mientras el PIB crezca, se generen puestos de trabajo de lo que sea. Y todos contentos.

El PIB como valor absoluto o como tasa de variación no nos da ninguna pista sobre el nivel de vida que se deriva de él. Una medida fácil para calibrarlo es el PIB por habitante (PIB/h), la media del valor de la producción que, si se repartiera a partes iguales, tocaría a cada persona. Y aquí los resultados son decepcionantes: entre el 2000 y el 2024 un escaso 0,6% anual, a enorme distancia del 2,4% del período 1975-2000, y aún más lejos del 4,15% de 1950-1975. Si la medida se realiza en paridad de poder adquisitivo respecto a la media de la UE, el resultado es que hemos pasado de estar un 25% por encima, a un 7% y asentados en una tendencia inequívoca hacia peor. El grueso del crecimiento ha descansado en la creación de puestos de trabajo de baja productividad y bajos salarios, y eso se traduce en cifras como las anteriores. Seguramente el crecimiento se podría haber gestionado mejor (o peor), pero no tenemos el contrafactual. Sin embargo, sí podemos aprender del pasado.

Mi tesis es que no es tan importante crecer como progresar. Crecer no debe ser una religión solo porque procure más bienestar material. Hay otras dimensiones de la calidad de vida: las personales, el capital social, los bienes comunes (territorio, medio ambiente…), la suficiencia y calidad de los servicios públicos, el acceso a la vivienda… Para mejorar en estos ámbitos es necesario que el PIB/h crezca, y lo ideal es que crezca a tasas semejantes al crecimiento del PIB, no a una tercera parte del crecimiento del PIB como ha sucedido.

Esto se puede lograr reorientando la economía catalana, decreciendo selectivamente en algunos ámbitos durante un tiempo (con el resultado global de crecer poco, no crecer o incluso decrecer), con la finalidad de transitar hacia una mejora del PIB/h, que debe ser el objetivo final después de haber crecido pero con un progreso mínimo. Si no lo hacemos, en menos de una generación este país puede pasar de ser una “nación” a un simple “espacio económico” regional.

No todo el crecimiento trae progreso. Y conseguirlo está en nuestras manos (sin depender de que se resuelva el déficit fiscal) y se puede empezar desde el momento cero. Al final del libro, con toda la modestia, me permito enunciar 10 objetivos que van en la línea de progresar y también me permito dar algunas indicaciones sobre lo que no se debe hacer, los principios que deberían aplicar las administraciones catalanas (y en menor medida las empresas), a qué modelo de sociedad serviría y quién creo que debería llevar la batuta de este proceso.

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