Cataluña Económica

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Donaciones, las acciones solidarias de la pandemia

La pandemia sanitaria ha desembocado en otras pandemias sociales y económicas, con nuevos grupos de población desfavorecidos.

Las asociaciones y empresas que desde hace ya muchos años ayudan a los más vulnerables han visto como en 2020 ha aumentado considerablemente el número de personas necesitadas. Consiguientemente también ha aumentado el número de donaciones y los voluntarios que colaboran en su distribución. Es otra consecuencia que nos deja la Covid-19.

La alimentación es la primera necesidad en una situación de emergencia como esta, por eso los bancos de alimentos evitan el desperdicio recuperando excedentes aptos por el consumo humano al entregarlos a personas en situación de precariedad.

“Los alimentos se consiguen por tres vías: la recuperación de excedentes para evitar el despilfarro, las donaciones y el programa subvencionado por la UE”, afirma Lluís Fatjó-Vilas, director del Banc dels Aliments de Barcelona.

La labor de esta entidad beneficia a muchas personas desde hace años pero, con el coronavirus, han visto aumentar el número de alimentos donados. Así, durante los meses de diciembre y enero, los Bancos de los Alimentos de Catalunya ya han gestionado más 2.200.000 euros. Provienen de la campaña del Gran Recapte para la adquisición de alimentos básicos, que este año ha contado con la participación de 3.555 establecimientos, entre cadenas de distribución, tiendas de comercio local y paradas de mercados municipales.

Con esta cifra, se estima poder comprar más de 5 millones de kilos de alimentos, lo que supone un 19% más que lo conseguido en 2019. Destaca el director del Banc dels Aliments que el aumento de la demanda de alimentos se elevó en algunos periodos de 2020 hasta el 40% en comparación con el año anterior.

Este gran aumento de la demanda y la transformación de la donación física de alimentos en donaciones económicas, por la Covid-19, supuso un reto para la entidad. “Afrontamos la situación e impulsamos la actividad, nos reorganizamos, y desde el primer momento estuvimos en la calle atendiendo toda esta demanda”.

La industria alimentaria y la distribución han aumentado considerablemente sus donaciones para ayudar a los más desfavorecidos.

El director del Banc dels Aliments de Barcelona nos explica que años atrás ya se habían planteado nuevas estrategias y formatos: “Una nueva organización interna que nos permitiera hacer frente a los retos que hemos tenido con la pandemia. Teníamos preparada toda la gestión en remoto y digitalizada, y así, en estos meses, todos los voluntarios, que suelen ser mayores de 65 años, pudieron seguir trabajando sin que se paralizara el banco. Y la carga y descarga de alimentos y la entrega se han reorganizado con gente joven”.

No solo alimentación

Las donaciones para personas necesitadas van más allá de los alimentos. Y en ello trabajan desde la Asociación Cívica La Nau, un banco de productos no alimenticios de primera necesidad que, desde hace 22 años, recoge los excedentes de producción de las empresas, distribuyendo los productos a unas 200 entidades y organizaciones benéficas reconocidas que dan servicio a unas 40.000 personas.

Su tarea se centra en la lucha contra la pobreza en el entorno más cercano, con actuación personal voluntaria pero bajo criterios profesionales. Así facilita la relación entre empresas socialmente responsables y las entidades sociales.

Este 2020 también han visto aumentar tanto el número de donaciones como de personas necesitadas, según nos comenta Emilia Català, directora de Proyectos de La Nau: “Respecto a 2019, hemos visto un incremento del 35 al 50% de personas que han necesitado ayuda”.

Entre los productos que más se han donado durante 2020, Català menciona el jabón para lavar la ropa, el gel de baño, los productos para lavar platos y fregar suelos, la ropa nueva y esta vez también el gel hidroalcohólico. “Es importante que nos mentalicemos de que los productos no alimentarios son igual de importantes para los colectivos con problemas. Son productos caros pero necesarios para tener una vida más digna”.

Cruz Roja responde

También las acciones solidarias de la Cruz Roja se han ampliado con motivo de la pandemia a través del proyecto Cruz Roja Responde, un programa especial para atender a quienes más lo necesitan. “Antes de la Covid-19 atendíamos a unas 150.000 personas de extrema vulnerabilidad”, señala el presidente de la Creu Roja en Catalunya, Josep Quitet. En 2020 han llegado a atender a casi 600.000 personas, y de forma indirecta a 1.500.000.

“Llevamos recaudados 15,5 millones de euros, entre donaciones públicas y privadas”, señala. “De estos, un 65% pertenecen a financiación pública y un 35% a financiación privada de empresas y fundaciones”.

Entre los productos que se han donado, se trata principalmente de básicos y frescos, como fruta, verdura, aceite, conservas, pescado, carne y pasta. Hay empresas que realizan grandes donaciones puntuales, y otras que lo hacen de forma periódica. “Algunas han donado cada 15 días o 3 semanas, siendo un modelo escalonado y regular que nos va muy bien porque no tenemos que acumular grandes stocks y ofrece mayor seguridad”, afirma el máximo responsable de Creu Roja en Catalunya.

Quitet apunta que el proyecto ha conseguido incorporar a 7.000 voluntarios nuevos. Y

en este 2021 continúa: “La situación económica y social no mejorará, no quiero decir que empeore, pero creo que mantendremos los datos de 2020 en cuanto a personas necesitadas y donaciones”.

Sor Lucía Caram

Sor Lucía Caram hace años que realiza acciones solidarias y su labor ha ido progresivamente en aumento. De los bocadillos que proporcionaba a 9 personas necesitadas en 2008 pasó en solo un año a proveer comida para 200 familias. Y si al inicio de 2020 atendía a 1.200 familias, con la pandemia ayuda ya a unas 2.000. “Ahora vienen personas que nunca habían pedido alimentos, de clase media necesitada que han dejado de cobrar, pero también personas en proceso de demanda de asilo y sin recursos”, explica. “Si antes de esta crisis ayudábamos en un 90% a personas derivadas de los servicios sociales, ahora muchas de estas ayudas son lotes de emergencia para gente en precario que seguramente cuando esto acabe trabajarán de nuevo”. Para dar soporte a tantas personas y familias su plataforma de alimentos cuenta con casi 200 voluntarios. Cuenta Sor Lucía que este inicio del 2021 no ha empezado muy bien, y su temor es que la pobreza pueda cronificarse. Ella dice que “la pobreza se ha viralizado”.

Empresas solidarias

Desde el Banco de los Alimentos indican que este año se han disparado las donaciones provenientes de la industria alimentaria y la distribución. “Estas empresas han donado casi un 80% más que el año pasado”, según su director. Y desde la Nau reconocen que sin las donaciones de empresas no podrían llevar a cabo su labor, y siguen lanzando un llamamiento para que donen todo el stock que puedan.

En este contexto, Mercadona, que colabora con las entidades y asociaciones que hacen posible estas donaciones, ha entregado durante el pasado año más de 3 millones de kilos de alimentos y artículos de higiene personal, cifra que duplica la del año previo a la pandemia, 2019, cuando entregó un total de 1.478.000 kilos. También ha ido ampliando progresivamente el número de supermercados que hacen donaciones de productos no aptos para la venta, y así, por ejemplo, en Catalunya participan desde el pasado mes de septiembre todas las tiendas que la cadena (250 supermercados).

Bernat Morales, director de Relaciones Externas de Mercadona en Catalunya, reconoce la labor que están llevando a cabo las entidades sociales y organizaciones benéficas. “Mercadona responde al llamamiento hecho por las entidades y refuerza las donaciones con el objetivo de ayudar a paliar, en la medida de lo posible, las demandas de los colectivos más necesitados en un año especialmente complicado”, afirma.

Por su parte, el presidente de la Creu Roja en Catalunya, Josep Quitet, explica las nuevas formas de colaboración surgidas con la pandemia: “Hay quien ha cedido vehículos durante un año para el traslado de alimentos, también hay quien ha cedido congeladores, e incluso se han hecho campañas con personajes conocidos”.

Señala Quitet que la colaboración por parte de las empresas ha facilitado mucho el camino en la situación de crisis que estamos viviendo. Y hace hincapié, en este sentido, a la trazabilidad de los productos donados. “Hemos comunicado a las empresas dónde se ha destinado cada producto y dinero, incluso las hemos invitado a nuestro centro logístico para explicar esta trazabilidad. La transparencia es básica y fundamental para mantener la confianza, y si el problema va a ser largo y va a costar tiempo salir de esta, vamos a necesitar su colaboración”.

En el caso de la plataforma de Sor Lucía Caram, un 90% de los alimentos que entregan a los necesitados proviene de particulares y también en gran medida de excedentes de supermercados. Empresas como Mercadona que, como ella dice, permiten mantener el nivel de donaciones. “Cada día nos traen comida a nuestras residencias y albergues en carros ya preparados para hacer una entrega más fácil. Son productos de calidad entregados antes de la fecha de caducidad para poder ser consumidos”. Sor Lucía concluye: “Así contribuimos también a que no se malbaraten los alimentos”.

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